El tatuador donostiarra acusado de abusos sexuales es «víctima de una persecución», según su abogado

El tatuador, tras un registro practicado en su local. /ARIZMENDI
El tatuador, tras un registro practicado en su local. / ARIZMENDI

El letrado Fernando Pamos ha solicitado a la Audiencia de Gipuzkoa la libertad de su cliente, que lleva casi tres meses en la cárcel

JAVIER PEÑALBA

El abogado del tatuador que fue detenido el pasado mes de febrero en San Sebastián acusado de abusar sexualmente de varias clientas ha solicitado a la Audiencia Provincial de Gipuzkoa su puesta en libertad. El letrado Fernando Pamos, que representa al investigado, afirma que su cliente ha sido «penosamente condenado mediáticamente» y sostiene que es víctima de un «efecto llamada» que abrió una «persecución» contra su cliente.

El encausado, Jack E.L., se halla privado de libertad desde el pasado 8 de febrero, después de que fuera denunciado por varias de sus clientas por presuntos abusos. El ingreso en prisión cerró una primera fase del proceso en el que el peso de las actuaciones recayó en la Unidad de Investigación de Delitos de la Guardia Municipal de Donostia que incoó diligencias.

El caso saltó a la opinión pública después de que una de las víctimas relatase su experiencia en las redes sociales. La denuncia se hizo viral y generó multitud de condenas a la vez que otras personas admitieron en las mismas plataformas de internet haber sido objeto de tocamientos por parte de este mismo individuo. En la actualidad son quince las personas que acusan al tatuador.

Jack E. fue víctima de un «efecto llamada» en las redes sociales, sostiene el letrado

Tras su entrada en la cárcel, la defensa del investigado solicitó la libertad de su patrocinado ante el magistrado instructor, si bien este desestimó la petición. El abogado sostuvo que Jack E. fue víctima de un «efecto llamada» que pudo abrir la «persecución contra el imputado», de manera que, en su opinión, las denuncias que se cursaron fueron objeto de una acción mimética. El letrado argumentó que «en muchos de los casos» las denunciantes perfilaron la acusación «en clave de hechos que si no se hubiesen publicado nunca habrían denunciado». Y lanzó una interrogante: «¿Cómo es posible que mujeres adultas salgan del establecimiento sin ningún menoscabo ni sospecha de irregularidad y, de pronto, desde el efecto llamada maldito, se conviertan en 'víctimas'?».

El letrado aportó dos informes forenses de otras tantas denunciantes en los que se concluía que ninguna de ella presentaba una afectación psicopatológica por los hechos.

«La defensa está equivocada»

El magistrado instructor del caso, sin embargo, en un auto con fecha del pasado 5 de abril, rechazó que el investigado esté en prisión a causa del denominado efecto llamada. «Nada más lejos de la realidad. A este instructor le dan absolutamente igual las publicaciones que se realicen en redes sociales», afirmó el juez. Añadió que el acusado no se halla en prisión provisional «porque se haya hecho una campaña en internet contra su imagen. La defensa está equivocada. Han comparecido judicialmente quince víctimas que han manifestado, con la obligación de decir verdad, que este señor, les ha sometido a tocamientos, vejaciones de todo tipo, ha llegado a emplear fuerza para conseguir sus fines lascivos. Nos remitimos al contenido de sus declaraciones judiciales, que no publicaciones en redes sociales», precisa el magistrado que, a su vez, recuerda que «no se están investigando únicamente conductas constitutivas de abuso sexual», sino varios delitos de agresión sexual, abusos así como acoso y hostigamiento.

El juez sostuvo asimismo que las declaraciones de las víctimas son «verosímiles» y cuentan con «muchos elementos comunes y el hecho de que nada dijeran en el momento de abandonar la tienda no significa que nada haya pasado».

El auto del juez desestimando la libertad ha sido ahora recurrido ante la Audiencia Provincial. El abogado Fernando Pamos afirma que se ha conculcado el derecho a la tutela judicial efectiva del tatuador y rechaza que su cliente haya llegado a emplear la fuerza. En este sentido afirma que «no hay ni una sola víctima» que haya relatado que actuara de este modo. «¿Qué fuerza va a emplear nuestro patrocinado si tiene la mano izquierda inútil y no puede cerrarla?, asegura.

Al mismo tiempo, la defensa señala que no existe riesgo de fuga alguno y desvela que el acusado tiene «una incuestionable voluntad» de permanencia en España. «¿A dónde, nos seguimos preguntando, va a escapar el pobre enfermo y colocado en un blanco permanente?» se pregunta, a la vez que indica que «imputados muy conocidos se encuentran en libertad con enormes posibilidades de huir».

Presunción de inocencia

El letrado, que apela asimismo a la presunción de inocencia, destaca que aunque su cliente haya sido «penosamente condenado mediáticamente» conserva su dignidad. «Existe una situación jurídica-mediática creada, antagónica a lo que debe ser un Estado de derecho. Estamos perdiendo el norte con este asunto. Están saliendo expertos en Derecho hasta 'de debajo de las piedras'. Da lo mismo que sepan o no del procedimiento en cuestión, que seguirán pregonando su verdad judicial desde la más absoluta estrechez intelectual».

El letrado finalmente requiere de la Audiencia «agallas» y que dé a cada uno lo suyo, «ya que las noticias en televisión, noticias de prensa, pancartas en mitad del casco viejo de la ciudad, pintadas en el estudio de tatuaje, coche y domicilio de don Jack E. L. atentan contra el derecho de defensa y a un proceso con todas las garantías». El abogado solicita que la prisión se sutituya «por todo un abanico de medidas legales menos traumáticas de menor trascendencia», como la presentación mensual, semanal o diaria ante la autoridad judicial o policial, vigilancia policial las veinticuatro horas del día o uso de medios electrónicos de control.

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