El Correo
San Prudencio

Los actos centrales de la fiesta de San Prudencio

La Tamborrada, uno de los actos centrales de las fiestas de San Prudencio.
La Tamborrada, uno de los actos centrales de las fiestas de San Prudencio. / Rafa Gutiérrez
  • La festividadad para honrar al patrón de los alaveses, arranca la noche del 27 de abril con las tradicionales Retreta y Tamborrada

Cada 28 de abril, envuelta en el sonido de los tambores y el aroma de los caracoles y los perretxikos, se celebra la fiesta en honor a San Prudencio, patrón de los alaveses. Unos festejos que, como si fueran una obra dramática, constan de diferentes actos para disfrute de los espectadores o de aquellos que deciden ir más allá y participar de lleno en la trama. Esta es una guía rápida para que nadie se pierda ni ripio.

La Retreta

Esta fiesta se caracteriza por su propio prólogo o preludio que arranca la noche del 27 de abril. No es otro que la Retreta, que en sus inicios era un toque para avisar del cierre de las puertas de la muralla de la medieval Vitoria. Resulta cuanto menos paradójico que se aproveche un toque de retirada para animar a la gente a lanzarse al bullicio y aceptar la invitación a la fiesta. Sin duda, la Retreta es el acto oficial con mayor solemnidad. Se celebra en pleno corazón de la capital alavesa. Primero en la balconada del Ayuntamiento (20.00 horas) y a partir de las nueve de la noche, se repite la escena durante una hora ante una plaza de la Provincia y un Palacio foral que deslumbran -y que suelen estar a rebosar- porque en estos tiempos ya no hay murallas que se clausuren a toque de trompeta. Ni mucho menos se vislumbran ganas de recogerse en casa. Los ecos de trompetas y atabales avisan de la llamada a la fiesta.

Tamborrada

A partir de las 23.30 horas, cuando muchos de los miembros de las sociedades gastronómicas ya hayan dado buena cuenta del binomio caracoles-perretxikos (base de la dieta festiva) y unos buenos vinos de Rioja Alavesa, arranca un nuevo acto. En él, se plantea una de las tradiciones más arraigadas del folclore alavés. Se trata, cómo no, de la Tamborrada, que se representa sobre las escalinatas del palacio foral y en la que participan los miembros de nada menos que treinta txokos. Ya han pasado más de tres décadas desde la primera reunión de cocineros, soldados y barrileros que decidieron honrar al patrón a golpe de baqueta. No obstante, la función no ha perdido fuelle y sigue manteniendo la esencia y el carácter de siempre con la interpretación de las distintas piezas musicales marcadas por tambores, barriles y barriletes.

Una vez cumplida su misión, los integrantes de la Tamborrada desfilarán por las calles del centro y del Casco Medieval. Cuando acaba el estruendo de los tambores, la parte de la juerga se traslada también a la verbena de la plaza del Arca, que este año contará con los Joselu Anaiak, o a los bares, donde a muchos les sorprende un nuevo día. El día. Y es que, a pesar del esfuerzo nocturno, es recomendable guardar fuerzas para disfrutar a tope de un auténtico 28 de abril.

De romería en Armentia

Como manda la tradición, hay que subir andando hasta las campas de Armentia para visitar al Santo en su precioso refugio románico y participar en una romería que mantiene todo el sabor de lo tradicional. Eso sí, siempre que el tiempo lo permita, que ya se sabe la fama de santo 'meón' que gasta San Prudencio, así que no estará de más llevarse un chubasquero... por si acaso. La ruta más concurrida para llegar a Armentia discurre por el Paseo de Cervantes hasta la estatua de San Prudencio, que recibe a todos los visitantes. Los más madrugadores arrancan con la ofrenda floral y las primeras oraciones. Poco después, a las once de la mañana, la basílica acogerá la misa oficiada por el Obispo de Vitoria.

Para seguir la costumbre, se pueden degustar rosquillas, un buen vaso de sidra, talo con chorizo, queso, pastel vasco o cualquier otra típica 'delicatessen' que se les ocurra. Y, mientras muchos refrescan el gaznate y llenan el buche, se puede disfrutar del espectáculo que brindan las exhibiciones de deporte rural o las distintas actuaciones musicales y folclóricas. Y, si el tiempo acompaña, siempre apetece quedarse a comer en las campas y disfrutar de un concierto en la sobremesa. No obstante, muchos prefieren volver a Vitoria para asistir al desenlace festivo.

Tamborrada infantil

A partir de las seis de la tarde, y durante dos horas y media, la fiesta en honor a San Prudencio vuelve a tener su protagonismo en el centro de la capital alavesa. En ese momento, arranca la Tamborrada infantil. Quienes representan el futuro toman el relevo a los mayores vestidos con sus trajes de gala. Desde la torre de Doña Otxanda, desfilan por las plazas de la Provincia, Virgen Blanca y España, dando buena cuenta de todas las piezas musicales que han aprendido durante los ensayos. Es el perfecto fin de fiesta dedicado a los más pequeños.