El Correo Digital
Miércoles, 22 octubre 2014
cubierto
Hoy 13 / 22 || Mañana 14 / 17 |
más información sobre el tiempo
Estás en: >
Noticias

GANAS DE VIVIR

María Escario habla del ictus que sufrió hace dos años

La periodista, que afirma que ha nacido dos veces en el mismo hospital, cuenta por primera vez en profundidad su paso por la enfermedad y cómo ésta le ha cambiado la vida

18.02.14 - 08:00 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
María Escario habla del ictus que sufrió hace dos años
FOTO: ALBERTO FERRERAS.

Cuando la mayoría de los españoles se reúne alrededor de una mesa para comer o cenar siempre hay hueco para otras dos personas con las que no existe ningún vínculo de sangre y con las que posiblemente jamás hayamos cruzado una palabra. Pero aún así, las consideramos un miembro más de nuestro hogar.Una es Ana Blanco. La otra es nuestra protagonista, María Escario (18 de diciembre de 1959), presentadora de la actualidad deportiva en el Telediario de TVE desde hace casi tres décadas.

La periodista madrileña sufrió hace dos años, el 13 de febrero de 2012, un ictus que puso en peligro su vida. Por primera vez habla en profundidad sobre aquel amargo episodio en una entrevista.

–Han pasado ya dos años. ¿Cómo recuerda aquel 13 de febrero del año 2012?

–Estaba en acto de servicio. Tenía que entregar un premio al mejor programa deportivo en los TP de Oro. Cuando llegué al photocall, empecé a sentir un dolor inmenso en la nuca y me puse muy mala: se me descompuso todo el cuerpo,me entró una rigidez tremenda en el cuello, se me iban los ojos, vomitaba… Notaba que me estaba muriendo. En aquel evento estaba también mi exjefe, Fran Llorente, que me obligó a ir al hospital. Pero como yo soy tan cabezota y, además, sufro de migrañas, no quise ir y decidí marcharme a mi casa a tomarme el ‘chute’ que habitualmente ingiero cuando me vienen estos dolores de cabeza tan enormes. Pero cuando me tomé una pastilla y, al rato, otra y noté que el dolor no se atenuaba es cuando percibí que podía ser algo grave.

–¿Qué tipo de dolor sentía?

–Era como si un bate de béisbol me hubiera golpeado en la nuca. Era un dolor repentino, irreconocible y extremadamente fuerte, imposible de soportar.

–¿Cuánto tiempo transcurrió desde el derrame hasta que apareció por el hospital?

–El ataque me vino a las ocho de la tarde y aguanté el dolor en mi casa hasta las seis de la mañana que es cuando ya no tuve más remedio que ir al hospital, a la Fundación Jiménez Díaz. Cuando le conté al médico lo que me pasaba se puso en marcha un protocolo de urgencia. Tuve la fortuna de que allí tienen una Unidad de Neuroradiología de altísimo nivel. El trato fue exquisito. Para que te hagas una idea, cuando me dieron el alta me fui llorando. Dejé muchos amigos en ese hospital.

–¿Cómo fue ese protocolo de urgencia que activaron?

–Me hicieron un escáner con contraste y un escáner normal; un cateterismo desde la femoral hasta el cerebro y despuésme ingresaron en la UVI. El diagnóstico era claro: había sufrido un accidente vascular en forma de ictus.

–No sólo la anomalía es grave sino que su denominación da miedo. ¿Cuál fue su reacción?

–A mí me tocó la lotería. Era un derrame cerebral malo de diagnóstico, ya que se produjo en una zona muy delicada pero, afortunadamente, era pequeño y no requería de cirugía. Tenía un derrame subaracnoideo, que tiene un ochenta por ciento de morbilidad. Eso quiere decir que tiene efectos secundarios muy graves e incluso puede producir la muerte. Pero yo salí adelante gracias al poco tamaño del mismo. Puedo decir que he nacido dos veces en el mismo hospital. Mi madre me dio a luz allí el 18 de diciembre de 1959 y, 52 años después, ingresé y me curaron de un ictus.

–¿Cuáles fueron las causas?

–Estuve tres semanas en el hospital hasta que mi cerebro reabsorbió el derrame y pudieron darme explicaciones. Afortunadamente, no sufría ninguna malformación congénita. Simplemente el percance fue un accidente vascular. Las mujeres en edad premenopáusica o menopáusica tenemos mayor riesgo de sufrir un ictus por la pérdida de estrógenos en este periodo de nuestra vida. De hecho es la primera causa de muerte entre nosotras a esta edad.

–¿Salió una nueva María Escario del hospital?

–Soy la misma, pero ahora me cuido mucho más. Entré fumando al hospital y salí sin fumar. Llevaba toda mi vida fumando, aunque sólo fuera un paquete a la semana, pero fumaba. Y ahora me da mucho asco el tabaco. Lo detesto. A parte de eso, hago deporte y como más sanamente. Antes tenía una vida mucho más sedentaria. También me controlo mucho el colesterol e intento tomarme la vida con más tranquilidad, que las cosas no me afecten tanto. Los médicos me dijeron que tuviera una vida ordenada, sin picos de tensión. Con esto no quiero decir que me haya vuelto una pasota, nada de eso. Simplemente intento relativizar los momentos de tensión y de estrés, no llevarme los problemas a la almohada.

–¿Qué lección sacó del mayor susto de su vida?

–Fundamentalmente, dos: las ganas de vivir y la grandeza de los pequeños detalles.Me explico. La mejor terapia ante un problema grave de salud es la actitud personal de cada persona, cómo gestionas tus ideas y tus pensamientos en esos momentos. El cuerpo es muy sabio y, cuando tienes un problema de salud, centra todas sus energías en intentar sanar cuanto antes y del mejor modo. Pero es muy importante la actitud, las ganas de recuperarte y la lucha y el afán por volver a la normalidad. En el hospital pensaba: «Bendita rutina ». Cuando estamos en ella la detestamos, pero cuando nos la quitan de repente y sin avisar la echamos demenos. Y, también, se empieza a apreciar las pequeñas cosas. Por ejemplo, como estábamos a finales de febrero, pasaban bandadas de pájaros que estarían migrando. Me encantaba ver ese espectáculo cada día a través de la ventana. Era mágico. Ahí es cuando uno empieza a pensar las cosas que son verdaderamente importantes. Hazlo y comprobarás como seguro que las cuentas con los dedos de una mano, como los amigos.

–Hablando de amigos, creo que sufrió un ‘tsunami’ de mensajes de apoyo durante su convalecencia…

–Así es. De las cosas más bonitas que me sucedieron fue el cariño de los compañeros y de gente anónima que por las redes sociales se volcaron conmigo. Fue una de las mejores terapias, el Twitter. Tú no sabes lo que yo he llorado leyendo los mensajes que me escribían. Debido al dolor tan intenso que sufría en la cabeza, no podía leer, ver la tele ni escuchar la radio. Todo lo que fuera ruido me molestaba. Pero de vez en cuando miraba el Twitter. La gente me dijo cosas muy bonitas. Fue muy terapéutico.

En Tuenti

elcorreo.com

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.