«Un txoko es una imagen de la sociedad en pequeño»

Fundada por un grupo de cazadores hace más de 40 años, esta sociedad se abre a visitantes y negocios

Desde la izquierda, Eugenio, Juanma, Aitor y Pedro. / Maite Bartolomé
ANE ONTOSO

El origen del txoko Euskalduna en la calle bilbaína del mismo nombre no estuvo ligado, en absoluto, a la gastronomía. Lo iniciaron un grupo de amigos cazadores en 1973 con el objetivo de disponer de un lugar de reunión en tiempo de veda, que hasta entonces sucedía en el bar Copacabana. Eugenio Bergara, que estaba entre ellos, llegó a ser presidente y cuenta que han llegado hasta 55 socios, entre los titulares, propietarios y honorarios, que pasan los 75 años. Hoy lo componen 48 socios más seis honorarios y giran en torno al condumio.

¿Qué habéis cocinado hoy?

–Tenemos pulpo de picoteo, pimientos verdes, kokotxas en salsa verde, patatas con rape y langostinos, solomillo de cerdo a la mostaza con pimientos rojos y patatas.

Casi nada.

–Y de postre fruta, para disimular (risas). Fresas y plátanos, fruta para vagos que ya viene pelada (más risas).

Hablan Aitor Marquijano, el presidente, y el socio Juanma Múgica. Les metió hace más de veinte años en el txoko Iñaki del Pozo, un amigo de la universidad y presidente del coro del Colegio de Abogados que falleció hace unos años. «Su padre fue presidente aquí. Jugábamos con él a futbito los viernes y cada mes veníamos después a hacer una comida –recuerdan con cariño–. Pero el socio era él, nosotros cocinábamos y luego siempre te quedabas a jugar a cartas. El txoko es un sitio donde quedarse, no simplemente vienes a comer.

«Y a hacer negocios», añade Bergara, que se dedicaba al comercio de muebles. «A veces Juan, mi socio del despacho Urki Asesores y yo invitamos a comer a dos o tres clientes», cuenta Aitor. «O cuando se celebra la Bienal de la Máquina Herramienta vengo con clientes de fuera, como ingleses o japoneses; les encanta ver el concepto de lo que es un txoko», detalla Múgica, que pese a que es abogado está sumergido en una aventura de la fábrica con láser Laskort.

La confianza

No conocen el concepto de txoko.

–Les sorprende muchísimo, no entienden que las cosas sean de todos y que tú las cojas y luego las apuntes sin engañar.

¿Qué les dice?

–Al final hay que explicarles que esto está basado en la confianza entre unos y otros. Siempre que estemos en confianza, va a funcionar.

¿No ha habido casos de desconfianza?

–Hombre, siempre hay casos que normalmente se detectan el 90-95%. El día que la confianza no exista, que la gente empiece cada uno a hacer trampas... No es que no salga adelante económicamente, es que no tendría sentido.

El txoko Euskalduna, al que si entra el alcalde deja el cargo en la puerta y cuyos muebles de madera fueron elaborados en talleres de presos de Santoña, se encuentra en la entreplanta de un edificio vecinal, al que ponen a disposición el local para reuniones de junta. El recinto, situado entre cuatro patios, está insonorizado aunque un cartel pide a los presentes que cierren las ventanas si notan que el ruido excede lo aceptable. «Si nos ponemos a cantar todos a las tres de la mañana puede venir la Policía Municipal», admiten. «Hemos tenido alguna inspección y los niveles de ruido son tolerables. Hombre, alguna canturriada sí se echa, pero pocas, lo que más hacemos es charlar», bromea Bergara, que cada mes se reúne con los más íntimos de su colegio Escolapios, a los que conoce desde 1946.

Las cosas han cambiado en el Euskalduna. Antaño las mujeres sólo podían entrar en Año Nuevo. Luego se amplió la autorización un segundo día y más tarde, también los domingos. Hoy pueden hacerlo el fin de semana, desde el viernes por la noche y entre semana previo aviso. También los niños. El sistema de acceso comenzó a cambiar cuando Bergara cogió la presidencia. «Estamos tres generaciones. La gente mayor era al principio muy contraria y poco a poco se va abriendo. Esto, al final, es una sociedad en pequeño», ilustran.

¿El mejor cambio? La informatización del txoko de la mano de Pedro, otro socio. «Gracias a él podemos conocer las reservas y hacerlas desde el móvil por el sistema Hiboutik», alaban todos sin dudar.

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