Socios del txoko Bide Bieta: «En una sociedad ganas amigos»

Peke, a la derecha, bromea con otros socios después de una partida. / MANU CECILIO
ANE ONTOSO

Fernando Santamaría acaba de terminar la partida cotidiana y nos atiende sonriente. Igual que sus compañeros de tapete. Todos pertenecen al Txoko Bide Bieta de Basauri, que encendió sus fogones en 1980. Lo hizo en la zona que le da nombre, muy cerca de la estación Dos Caminos y de Los Burros, emblema basauritarra donde antaño se bifurcaba la carretera nacional hacia Madrid y San Sebastián.

Santamaría, más conocido como ‘Peke’ por haber sido el más pequeño de la familia, ejerce de portavoz con Jesús Corres, el tesorero de esta sociedad gastronómica que reúne medio centenar de socios. Aún recuerdan aquellas excursiones que comenzaron con la travesía del Cares y le siguieron el Monasterio de Piedra, Isaba... O las subidas al monte para recoger las tarjetas de los buzones y mandarlas a los grupos alpinos que las habían depositado. En estos momentos los miembros calientan motores para los ‘sanfaustos’, que arrancarán el sábado de la próxima semana.

-Las fiestas están a la vuelta de la esquina. ¿Cómo las vive el txoko Bide Bieta?

-En esa fecha está completo. Colaboramos con la Herriko Taldea para la alubiada popular. Y el último sábado de fiestas hay una cena. A veces hemos tenido que empalmar mesas y hasta traer de fuera porque es superconcurrida.

-Cuéntenme cómo empezó todo.

-Nos juntamos cuatro cuadrillas de poteadores y nos preguntamos para qué íbamos a andar dando vueltas. El éxito del txoko Soloarte también nos animó a buscar un local.

-¿Cocinan todos?

-Hay maestrillos y luego estamos otros que no. Es mejor dejar a los que dominan. Por lo menos tendremos una decena de buenos chefs y luego ha entrado un montón de gente joven entre los que hay unos cocineros cojonudos.

-Ha comenzado un relevo generacional.

-Los fundadores tenemos más de 60 años y los que han entrado andan entre los 25 y los 40.

-¿Cómo se han adaptado?

-Ha sido paulatino, aunque consideran el txoko más como un comedor, no tanto como un lugar de convivencia. Ellos hacen su vida, son pocos los que vienen a cenar con viejos, quitando los últimos viernes de mes, cuando nos juntamos los socios.

-¿Y les gustaría que hiciesen más vida?

-Sí, se lo hemos comentado alguna vez, nos encantaría que fuesen nuestro relevo. Si no echáramos la partida, se iría muriendo.

El txoko del Ave María

-¿Cómo es el día a día en la sociedad?

-Entre semana se viene a las seis de la tarde a echar la partida: ganapierde, escoba y mus. Luego estamos juntos hasta las 20.30. Los fines de semana hay comidas y cenas, sobre todo cenas. Menos en verano, siempre está ocupado.

-¿Qué se cocina?

-Cazuelas de todo tipo, ensaladas, huevos fritos, tortilla... Pero cocina tradicional.

-Al Bide Bieta le llamaban el txoko del Ave María. ¿Por qué?

-Porque aquí entraban las mujeres desde el principio, incluso con críos, salvo en la cocina.

-¿Tienen socias?

-Tenemos una socia; el marido falleció y ella continúa. La hemos aceptado y vamos a ver cómo adaptamos los estatutos a esta circunstancia.

-¿Qué es lo que más se bebe en su txoko?

-Desde que se fundó tenemos el mismo vino, Basoco (Villabuena), aunque no es el único. La juventud en cambio prefiere la cerveza; cada vez que entran agotan existencias. En su caso beben las mujeres y los hombres; en el nuestro, los hombres más que nada.

-¿Qué significa para ustedes pertenecer al txoko?

-Tener más amigos de los que teníamos antes. Los conocías de vista pero nada más, aquí nos juntamos.