Simbiosis de arte entre majuelos

Campillo inaugura en su bodega de Laguardia una exposición de pinturas y esculturas que podrá visitarse hasta febrero

Simbiosis de arte entre majuelos
ANE ONTOSO

Las montañas calizas de la Sierra de Cantabria que escoltan el enclave sobrecogen al visitante. Los ribetes de sus faldas están adornados con hileras de hebras verdosas en formación que esconden millones de lentejuelas violáceas y doradas. En medio de ese vestido se alza una especie de basílica que se impone en el paisaje con su nave central y las simétricas laterales con piel de piedra salamantina. «Un sueño hecho realidad», como describe bodegas Campillo a su joya, a la construcción de vanguardia arquitectónica abrazada por 50 hectáreas de viñedos que ahora late en Laguardia, en el corazón de la Rioja Alavesa.

Al entrar en la bodega que diseñó Aurelio Ibarrondo y se inauguró en 1990, el tiempo parece detenerse. Reina la calma y contrasta con los ritmos de una sociedad marcada a golpe de un metrónomo al máximo de pulsaciones por minuto. Una escalinata de caracol volada da paso a las entrañas, donde se cría un panal de más de 2 millones de botellas bajo arcos carpanel. El visitante accede después a la estancia de las barricas de roble americano de grano fino y de roble francés Tronçais o Allier. En la última parada se puede admirar lo que iba a ser una sala de catas. Qué mejor lugar, sin embargo, para probar las mieles de esta casa que el porche cubierto. Un Finca Cuesta Clara, un Reserva Selecta o un Blanco fermentado en barrica son buenas opciones de la gama de vinos de esta bodega que pertenece al grupo Faustino. Imagínese un buen Crianza recorriendo cada rincón de su paladar mientras observa la gracia natural de los majuelos.

Bodegas Campillo fue diseñada «para armonizar funcionalidad, estética y disfrute», es por ello que ofrece, además de las visitas a la bodega, cursos de cata, experiencias en el viñedo y espacios dedicados a eventos profesionales. Ahora ha dado un paso más con la inauguración de la exposición ‘Campillo Creativo. Sueños del siglo XXI’ que permanecerá abierta hasta febrero de 2018. Vinculada a ese concepto château bordelés que Julio Martínez, motor del proyecto, ilustró en su mente por su amor a la arquitectura, esta bodega ha integrado al arte desde sus orígenes.

Medio centenar de obras

Se une con el vino en una muestra comisariada por David Bardía que está integrada por 55 obras de distintas disciplinas (46 pinturas y 9 esculturas) de artistas emblemáticos pertenecientes al escenario nacional e internacional como Asís Camacho, Francisco Herrero, Blanca Cuesta, Mariano Cobo, Abellán Juliá, Eva Raboso, Juan Pita, J. M. Estartús, Willy Ramos o María Álvarez. Los estilos y movimientos artísticos funden neoexpresionismo, linealismo, realismo abstracto, pop-art…, las corrientes más representativas, relevantes y de más actualidad de este siglo XXI para entender mejor el escenario artístico actual.

«Cuando conocí el espacio, tan grande, vi la posibilidad, de crear un espacio multidisciplinar, incorporar una simbiosis entre la escultura y la pintura, y en la misma exposición crear varias corrientes artísticas que se fusionaran, un circuito que dialoguen juntos», explica Bardía. La muestra no solo está abierta al público para que pueda recorrerla y disfrutarla, sino que además las obras están a la venta.

Todos los visitantes que lleguen a Bodegas Campillo –abierta de lunes a sábado y de 10.00 a 18.00 horas– podrán disfrutar de la exposición en horarios en combinación con todas las actividades que se desarrollan en ella. «Queremos que se sepa que esto no es solo una bodega para disfrutar del vino, sino que aquí pasan cosas», revela Gerardo Alonso, director de marketing de Grupo Faustino.