Roble y titanio

Pasado y futuro conviven en la bodega de Elciego, famosa a raíz del hotel de Frank Gehry

Roble y titanio
JAMES STURCKE
Elena Sierra
ELENA SIERRA

A veces, se puede ver a los turistas americanos que se alojan en el hotel de la Ciudad del Vino de Marqués de Riscal, y que llegan hasta este alojamiento atraídos por el edificio construido por Frank O. Gehry y por el lujo del establecimiento, tocando la piedra de la bodega. Le dan unos golpecitos con los nudillos, como si llamaran a la puerta. Están comprobando que, junto al complejo vanguardista, puro siglo XXI, hay mucha historia. No es de cartón piedra, no es un decorado. Aquí la modernidad asienta sus cimientos en otro siglo y hunde sus raíces en el XIX. Marqués de Riscal es, de hecho, la bodega más antigua de la denominación Rioja. Para los que vienen de más cerca, no hay duda de que lo que se ve es lo que hay: titanio y piedra unidos en un complejo situado en Elciego que está compuesto por la antigua bodega de Marqués de Riscal (de 1858) y un nuevo edificio rupturista. El contraste entre ambos es fuerte, y el del hotel (spa, dos restaurantes y centro de reuniones y banquetes) con el paisaje rural alavés ni se diga.

Se produce un ‘efecto guau’ -‘wow’, si se viene de fuera-, que se mantiene durante la visita. Primero porque el recorrido comienza con una introducción histórica para pasar, enseguida, a explicar lo que en su día fue solo un proyecto, la Ciudad del Vino, su evolución y sus complejidades. Normalmente, de la parte de recepción se va, por una zona empedrada más antigua, hacia la fachada del hotel. Allí se describe, pero lo mejor es descubrirlo por uno mismo: por mucho que se haya visto en fotos y videos, en dos dimensiones, sigue sorprendiendo por los ángulos y fachadas diferentes, por los volúmenes y los colores (rosa, oro y plata, en un homenaje al vino y su embotellado).

Marqués de Riscal

Cuándo
De lunes a domingo, festivos incluidos, imprescindible reserva previa.
Precios
12€. Gratis para los niños de hasta 10 años. 6€ para los de 11 a 17 e incluye la cata de Marqués de Riscal Verdejo (D. O. Rueda) y Marqués de Riscal Reserva (D. O. Ca. Rioja) 945180888.
Web
marquesderiscal.com

Para que los visitantes tengan una visión perfecta de la evolución del proyecto de Gehry para Riscal, en esta primera fase del recorrido pueden verse fotografías del proceso de construcción y una maqueta. Esos testimonios gráficos ayudan a entender el conjunto final, ya que el juego de volúmenes es aquí importantísimo.

Paso a paso

La siguiente parada es la zona de terraza del hotel y después un pequeño viñedo dentro del recinto, en el que se explica la vida de la viña, las distintas temporadas y sus respectivos trabajos y colores. Y luego ya hay que adentrarse en el edificio antiguo para conocer el proceso de elaboración del vino desde que es recogida la uva: fermentación, crianza en barricas y embotellamiento. Esa fusión entre evolución de la propia bodega y conocimientos sobre el vino es la marca diferenciadora de Marqués de Riscal.

Entrar en los calados antiguos vuelve a proporcionar esa sensación de contraste entre el hoy y el ayer. Es como un viaje en el tiempo. Mientras la puerta permanece abierta y todavía se ve la luz del exterior, del presente, esa emoción queda suavizada; cuando se cierra, se da el salto. La vuelta se realiza con la cata final. Hay otras opciones, las catas privadas Finca, Inspiración y Selección, en las que se prueban más vinos acompañados de jamón ibérico, queso Idiazabal y chorizo riojano. En cualquier caso, los grupos no son nunca de más de 30 personas.