Pobes: El paisaje de la legumbre

Los productores de alubia pinta alavesa celebran su gran fiesta con muchas actividades, venta de género y cocido para todos los asistentes

Pobes: El paisaje de la legumbre
IRATXE LÓPEZ

Lo decían las abuelas, un buen cocido lo cura todo. Que tienes mal de amores, cocido. Que estás hecho un gafe, cocido. Que te duele la espalda, nueva ración de cocido. Las penas sin hambre son menos penas, sabiduría popular adquirida a lo largo de los años por experiencia propia o ajena. Si necesitas huir de cualquiera de estas circunstancias, o simplemente tienes hambre, anímate a cocinar uno de esos platos contundentes que afinan el colmillo y atemperan espíritus. Las entrañables ancianas añadirían en este punto: «la buena mesa es hija de buenos productos». Concedamos a las damas el gusto y la razón. Llegó la hora de preparar una alubiada…¡pero con alubia pinta alavesa!

Pobes acoge este domingo la 23 edición de una feria dedicada a esta legumbre pelirroja con jornada repleta de actividades. Arranca a las diez de la mañana y, además de degustar sus afamadas delicias y de adquirirlas para continuar con el placer en casa, podrás comprar artesanía u otros productos Eusko Label y Euskal Baserri desde las diez de la mañana. «Nuestra alubia sabe tan buena porque se planta en tierra floja, de piedra. Las fincas están orientadas al sur, así que aprovechan el sol desde que sale. Todo eso ayuda a que la piel sea más fina y el caldo más gordo, para untar con ganas. No se consigue mucha producción pero sí muy buena». Lo asegura Pedro Ibáñez, uno de los primeros impulsores de esta cita culinaria y, como él se define, cultivador de pintas.

Visto su éxito actual pocos lo creerían pero estas legumbres estuvieron a punto de desaparecer. Por suerte, sus defensores alumbraron buenas ideas. «Al principio sembrábamos para los de casa pero nos dimos cuenta de que cuando sobraba producción te la quitaban de las manos. Así que decidimos montar una feria para dar impulso a la venta y de paso a la zona». Quienes las trabajan recogen entre 800 y 1.500 kilos de cada hectárea, dependiendo de la amplitud de la finca. Una vaina las acuna hasta que salen del caparazón vegetal; la planta tiñe de rojo y granate el paisaje de Pobes, cabecera en el municipio de Ribera Alta.

La localidad reina sobre un ensanche de tierras bañadas por el río Bayas, con el monte Rodillo y la sierra de Tuyo como cohorte. Tras pasear por la exposición de ganadería y maquinaria (10.30 horas), el visitante podrá continuar senda por un pueblo dividido en dos núcleos: el antiguo, donde prima la agricultura, y el nuevo, proveedor de servicios. En el barrio de la estación, conocido también como Las Trianas, aguardan el edificio consistorial y la biblioteca, la bolera y las tabernas. La parada de ferrocarril se distingue enseguida. Sus almacenes ocupan la parte próxima al río superado por un puente de tres vanos.

Un plato, un euro

Moverse es bueno para el espíritu, también para la digestión. Hay que hacer hambre antes de conocer a la colorada protagonista, que desfila sobre la una de la tarde entre irrintzis de campeonato. Escuchar el pregón a cargo del montañero Juanito Oiarzabal (12 h.). Y quemar calorías después, tras la cita con fútbol (11.00), azikolaris (11.45) y pelota (18.00). El precio simbólico de cada plato es de un euro, ¡una ganga! «Un plato redondo lleva siempre sacramentos: morcilla, chorizo, costilla, oreja... todo de cerdo, cocinado con cariño y sin prisa, que las prisas nunca son buenas», asegura Pedro.

Habrá que probar para darle o no la razón, aunque nadie dude de su experiencia. «Este año la cosecha ha sido buena, nos ha dado una alubia pequeña, con muy buen color». Intenta bajar lo engullido acercándote a la iglesia parroquial de la Asunción. Posa la vista sobre campos y edificios asentados en terreno de calizas arenosas, margas y areniscas rojas. «Un paisaje de color variable, bonito de ver para quienes pasamos aquí todo el año, curioso de descubrir para los de fuera», plisado de vainas que protegen la alubia hasta perder la de timidez y nacer al mundo con cierto pudor pintado aún en el rostro.

«Decía mi padre que el 8 de mayo se siembra y yo sigo esa costumbre. Es esencial hacerlo con la tierra caliente porque la alubia odia el frío. Y con semilla vieja. Si la pinta es de 2018, por ejemplo, la semilla deberá venir de 2015 ó 2016», especifica. A mediados de septiembre toca agacharse a recogerla. «Algunos hacen la recolección a mano; otros, como yo, mezclan esfuerzo y maquinaria; los que tienen extensiones de cultivos mayores incorporan el mecanizado». Después, cereal y legumbre disputan su particular carrera de relevos, la tierra ha de rotar para no agotarse. Y las mesas se llenan de comensales felices dispuestos a disfrutar del saber de antaño, el de nuestras abuelas.

RESTAURANTES

Palacio de Añana

Especialistas en cocina a la brasa, escogen su materia prima con mimo, incluyendo entre sus platos, destacados de la provincia como flor de sal de Añana, patata alavesa o alubia pinta de Pobes, y manjares invitados como el gran chuletón de vaca del valle del Esla o la merluza de Ondarroa, ambos a la plancha. Todo servido con los frutos de la huerta familiar. Localizado en una casa palaciega del siglo XVII, el edificio guarda la esencia arquitectónica medieval. El entorno natural, Patrimonio Cultural de la Humanidad, suma puntos al enclave. Dónde: Plaza de los Ozpinas, 8 (Salinas de Añana). Web www.elpalaciodeanana.com. Teléfono 945108085. Precios Menú del día: 11,90 €. Menú de fin de semana 20,50. €. Carta 35-40 €.

Taberna La Era

«Tradición y modernidad conjugadas con esmero», así definen su cocina. Suman a eso 200 años de historia de La Era, cuyo origen se remonta a un caserío de labranza perteneciente a Moisés y Beatriz, bisabuelos de las propietarias. «Lugar de encuentro y destino para los que saben apreciar el sabor de la buena mesa y el aroma de la tranquilidad», añaden. Compruébalo mientras degustas exquisiteces como puerros rellenos de salmón ahumado con salsa tibia de roquefort, manitas de cerdo rellenas de cebolla trufada o guisos de rechupete. Dónde: Escota (calle única). Web www.tabernalaera.com. Teléfono 945362158. Precios Menú del día: 13 €. Menú de fin desemana: 33 €. Carta 40-45 €.

Asador Sopelana

Les gusta decir a sus clientes que son un restaurante tradicional, de los de toda la vida, en el que priman calidad del producto, buen hacer en la cocina y trato personal. Recomiendan sin titubeos los chipirones en su tinta, «un plato estrella para todas las ocasiones que gusta mucho a la gente». Comparten su corona con el bacalao y uno de los grandes clásicos, el chuletón. Dónde: Subijana (calle única). Teléfono 945362046. Precios Menú del día: 11 €. Carta 30-35 €.

Mesón Cantabria

Si te gusta la comida tradicional casera ésta puede ser tu elección, aunque también cuentan con platos más innovadores. Estando donde están, una de las especialidades que trabajan con destreza es la alubia pinta alavesa con tropiezos, berza y guindillas. También preparan carrilleras al vino tinto, manitas de cerdo y un plato que muchos tal vez no hayan probado, patatas con jabalí (en temporada), aunque si algún día te apetece degustarlas, debes llamar para reservar. Dónde: Álava, 18 (Pobes). Teléfono 945362028. Precios Menú del día: 10 €. Menú de fin de semana: 19 €.