Pasan los años

Eneko Atxa
ENEKO ATXA

Es una de las frases más recurrentes: ¡ay cómo pasa el tiempo! ¡cómo pasa la vida y que rápido se va todo..! Tengo la suerte de que normalmente muchos de los clientes que nos visitan y con quienes tengo el placer de conversar muchas veces, a menudo, me dicen que me ven joven y lo cierto es que, en su medida, así me veo yo también. Me comparan con otros colegas de profesión, que llevan toda una vida al pie del cañón y que ya peinan canas y claro... El caso es que yo mismo aspiro a ser uno de ellos, un clásico que se dice, o eso creo, aunque estos están hechos de otra pasta. La realidad es que tengo que mirar hacia atrás y contar los años que han pasado ya, desde que entré en la Escuela de Hostelería de Leioa con 15 años (para 16) y es que este mismo año me caen ya 40 tacos. Esto me lleva a pensar en lo que he hecho, en lo que estoy haciendo y en lo que quiero o deseo hacer.

A grandes rasgos creo que he estudiado, aún más importante, he aprendido cosas, me he fogueado para hacerme un profesional, he hecho de la cocina mi pasión y parte fundamental de mi vida, y ahora, sueño con que esto que es mi pasión me permita también crear herramientas con las que pueda ayudar a los demás, no importa cómo, hacer es lo importante. Aparentemente todo ha sido rápido, veloz, y tal vez acabe siendo fugaz, pero a mí me gusta más que mirar el pasado, contemplarlo y recordar sin filtros, sin embellecer, sin mitificar, siendo justos con nuestros propios errores y aciertos, nuestros actos, en definitiva. Sirva como rápido ejemplo que casi ningún plato de los que hice en el pasado me gustan hoy, aun entendiendo el valor que tuvieron para mí y para nuestro proyecto.

Y a veces me pregunto si toda mi vida será así, si estaré por siempre entre fogones, si al final, dentro de 25 años el restaurante tendrá unos platos convertidos en los clásicos de la casa y que esa sea nuestra oferta, o si seguiremos creando platos nuevos una y otra vez, ¿qué querrá la gente?, ¿qué querremos nosotros?, ¿me convertiré en esclavo de mi yo cocinero?

Me lo imagino en infinidad de ocasiones y sospecho cuál será el final, pero los condicionantes están para cambiarnos los planes de un día para otro, mientras tanto vamos a intentar disfrutar del camino y olvidar el destino. Total, que todo está por hacer, el tiempo vuela y tenemos que seguir haciendo cosas, y yo me voy liando en recuerdos en lugar de seguir construyendo el futuro (al menos el mío, no quisiera parecer presuntuoso) desde el presente.

On egin!!