Okoru: Evolución japonesa

Un acertado interiorismo traslada al cliente a un mundo de sabores ancestrales en este local que ofrece comida para llevar

JOSEBA FIESTRAS

La gastronomía japonesa es todo un arte, el arte de una simplicidad y la armonía. Pero se trata de una sencillez y un minimalismo muy calculado. Y si hay un protagonista en la cocina del país asiático, ese es el sushi. Aparentemente no es más que arroz aderezado con un vinagre ligeramente dulce y pescado crudo, verduras troceadas, encurtidos o alga nori. Pero de nuevo la naturalidad oculta un plato complejo, ya que su misterio radica en la perfecta cocción del arroz, en su certero aderezo con vinagre, en el corte del pescado, en el toque de wasabi… «El sushi es un producto que poco a poco ha ido introduciéndose en nuestras dietas. Muchos dirán que es una moda, pero nosotros creemos que ha venido para quedarse», aseveran los responsables del ‘take away’ vitoriano, que hace unos meses renovó completamente su imagen permitiendo que los blancos y negros, combinados con madera noble, dominen los distintos espacios.

Cambios. Okoru es un verbo procedente del japonés que quiere decir que algo está sucediendo en nuestro entorno. Un entorno que florece, se levanta y evoluciona. «Y eso es exactamente lo que nos está sucediendo a nosotros», comentan los hosteleros, que acometieron hace unos meses un cambio fundamental apostando por mejorar sus instalaciones y evolucionar sus recetas. «Queríamos tomar nuestras propias riendas dirigiéndonos hacia un camino de evolución, aprendizaje y mejora», confiesan.

Un interiorismo basado en formas geométricas que acoge al visitante y lo transporta a un mundo ancestral en el que los sabores son lo importante. «Culturalmente asociamos la palabra ‘sushi’ al pescado crudo, pero nada más lejos de la realidad. El término proviene del japonés y está compuesta por ‘su’, que significa vinagre, y ‘shi’, derivada de ‘meshi’, que significa arroz’. Es por ello que podría definirse mejor como una unión de ingredientes con el bien conocido arroz avinagrado», explican los hosteleros.

También existe la creencia de que el plato proviene de Japón, pero lo cierto es que sus orígenes se encuentran en la antigua China, donde preservaban el pescado con el moho que surgía al fermentar el arroz, haciendo las veces de conservante. Okoru es un espacio gastronómico en el que sirven comida a domicilio o te preparan con mimo sus recetas para saborearlas en casa, y allí el cliente puede encontrar delicias como el futomaki, sushi de rollo grueso, cilíndrico y largo envuelto en alga nori que puede ser de aguacate, de anguila, de atún, de langostino…

No te pierdas...El pollo es una de las especialidades de este exótico lugar y quienes lo prueban aseguran que está más que sabroso. Lo ofrecen en plan brocheta, lo que ellos denominan yakitori de pollo asado al carbón, algo que también conocen como kushiyaki. Luego están las alitas de pollo marinadas o las tiras Sweet&Chilli, con un toque picante. También hay bocaditos que están de rechupete.

Del revés

Hay que probar el nigiri, el típico trocito de arroz con una lámina de pescado por encima y los tienen de atún y mahonesa, de calabaza, aguacate y queso crema, de langostino, wakame y salsa kimuchi o de pollo y mousse de pato, por ejemplo. Ofrecen spring roll, papel de arroz, ensaladas variadas y pasta yakisoba, unos tallarines que pueden ser con verduritas, con pollo o con langostinos. No faltan las clásicas sopas de miso y tofu, así como las gyozas, esas enpanadillas japonesas hechas al vapor con distintos rellenos.

Al uramaki se le conoce como «el sushi del revés», con el alga nori por dentro y el arroz en el exterior. Aquí lo tienen de anguila, de atún, de langostino, de salmón, de surimi… Y luego está su otra versión, la denominada California, con distintos ingredientes y coberturas. Finalizar el banquete con un buen postre es esencial y en Okoru proponen tentaciones como los dorayaki, bizcochitos redondos rellenos de te verde, chocolate o crema de alubias rojas o el mochi helado, un rico pastel de arroz japonés relleno.