Memoria frágil

Eneko Atxa
ENEKO ATXA

Leo y escucho con detenimiento y con algún sobresalto que otro, a ciertos ‘opinadores, exploradores’... gastronómicos, normalmente de los que además lanzan la piedra y después esconden la mano, que algunos restaurantes o sus cocineros habría que cerrarlos y jubilarlos, que están o anclados en otros tiempos o en cierto modo jugando a una modernidad impostada, que los cocineros son mayores, que han perdido la cabeza... etc. Me invaden ciertas dudas al respecto, y lo aclaro; por ejemplo, en el país vecino, Francia, jamás oigo criticar los años que tiene el legendario Paul Bocuse ni sus ancestrales recetas, y entiendo que esto es así porque además de que en su restaurante siguen sirviendo sus recetas de manera excelente, de tener a su público y sus seguidores, quienes lo aman, lo respetan.

Seguro que hay un público al que por diversos motivos no le apetece ir, pero también sospecho que Francia sabe ser un país agradecido y generoso con aquellas personas que han trazado un nuevo camino, una revolución, una nueva mirada, que han sido modelo de atracción para viajeros venidos de todo el mundo y que en definitiva, han hecho de su manera de hacer marca de país.

No digo que nadie tenga que perdonar los errores del presente en un restaurante por lo ejemplar que pudo haber sido ayer, pero sí me gustaría reclamar cierto respeto y caballerosidad ante personas de méritos contrastados. Es cierto que el consumidor, comensal o ‘foodie’ tiene todo el derecho de ir o no a los sitios, de criticar negativa o positivamente desde la educación, pero desgraciadamente hay personas que guardan muy poco respeto a quienes han trabajado de una manera distinta, han divulgado su cocina y han creado interés en el mundo desde sus cocinas.

¿Se imaginan a un joven cocinero dentro de 20 años criticando, sin respeto alguno, la labor que hizo Ferran Adria? Pues esto pasa hoy en día con otros, y lo peor, es que no importa lo que cocinen: si lo hacen ‘moderno’ son impostores, si hacen sus recetas más tradicionales están desfasados, y así un largo etc.

Hay países que salvaguardan su historia porque engrandece el futuro que viene y hay personajes anti todo que no respetan nada, que piensan que las personas, hacen, envejecen y se tiran, y ese no es un problema de criterio gastronómico, es un problema de educación general.

Cuídense de ellos...

On egin!!!