Jaca Pirineo en estado puro

La villa oscense es el punto de partida perfecto para conocer el patrimonio cultural, natural y gastronómico de Jacetania oriental y Alto Gállego

Claustro de San Juan de la Peña. / L.P. Rubín de Celis
IRATXE PAÑEDA

A nadie le amarga un dulce y Jaca es una verdadera guinda. A poco más de dos horas y media de Vitoria, a tres de Bilbao, se encuentra ubicada en un lugar estratégico para conocer la Jacetania y el Alto Aragón, el norte de la provincia de Huesca. Con algo más de 10.000 habitantes y un agradable casco antiguo, ofrece al viajero muchos atractivos y uno de ellos es su rico patrimonio artístico, en el que sobresale la catedral de San Pedro, uno de los monumentos más importantes del románico español. Su claustro alberga el Museo Diocesano de arte sacro con una importante colección de pintura medieval (www.diocesisdejaca.org/index.php/museo-diocesano-de-jaca). Es muy recomendable realizar la visita guiada.

La Torre del Reloj, la iglesia del Carmen con su portada manierista, el monasterio de Santa Cruz con el sarcófago pétreo esculpido de la Infanta Doña Sancha, hija de Ramiro I, o la Ciudadela (www.ciudadeladejaca.es) son de visita obligada. La fortaleza militar del siglo XVI se conserva en magnífico estado, lo que le otorga el título de única construcción completa en su género en Europa. Los ciervos que pasan en su fosos harán las delicias de los niños.

En la gastronomía oscense reinan las migas, las carnes del Pirineo y las recetas de caza como el jabalí, los productos de la matacía del cerdo, los pescados de río y los regalos de la huerta. Una cocina variada fruto de una tradición bien conservada. Por eso cuando recorramos las hermosas calles de Jaca salpicadas con edificios modernistas y llenas de vida gracias al comercio, es inevitable realizar alguna parada y degustar los manjares de esta tierra en alguno de los numerosos bares de pinchos y restaurantes. Ojo, en fin de semana conviene reservar. Sin olvidar la repostería jaquesa, con la que se nos hará la boca agua tan solo con mirar los escaparates de sus famosas pastelerías.

Parajes idílicos

Desde Jaca parten tres rutas perfectas para conocer la zona. La primera, dirección oeste, comienza en la aldea de Santa Cruz de la Serós, donde sobresalen dos bellas iglesias románicas: la de San Caprasio y la del desaparecido monasterio de Santa María, el cenobio benedictino femenino más prestigioso del Aragón medieval. Desde aquí ascenderemos para alcanzar el espectacular templo de San Juan de la Peña (www.monasteriosanjuan.com), cuna del reino de Aragón, con su panteón real y su característico claustro con la roca como cubierta. La visita nos descubrirá interesantes datos históricos y leyendas, como la que narra que aquí se guardó el Santo Grial. Recuerda que no puedes detener el coche ante el templo, sino en un aparcamiento situado a unos kilómetros desde el que salen autobuses-lanzadera.

Nuestra ruta prosigue por Puente la Reina de Jaca hacia el valle de Hecho y Ansó. Preciosos pueblos entre los que se encuentra Siresa y su iglesia de San Pedro, que formó parte de un antiguo monasterio carolingio, y un bello entorno natural en el que destaca la Selva de Oza, incluida en el Parque Natural de los Valles Occidentales, y perfecta para realizar numerosas actividades de turismo activo.

RESTAURANTES

El Portón
En este acogedor rincón de Jaca la vista no engaña, ya que la buena presentación de los platos es acorde a su calidad, fruto de una cocina muy bien elaborada con toques de modernidad. Hay que probar su carpaccio de cigalitas con sésamo negro, pero si queremos acertar con recetas más tradicionales, sin duda la elección es el cordero asado o las migas. Dónde: Plaza Marqués de la Cadena, 1 (Jaca). Apertura: Cierra los miércoles y en invierno, martes noche y miércoles todo el día. 974355854. Web: elportonjaca.com
La Fragua
Ángel aprendió el dominio de las brasas en el País Vasco y en su restaurante, ubicado en una de las estrechas calles del casco histórico de Jaca, deleita a los que se sientan a su mesa con carnes y pescados preparados con mimo a la parrilla de carbón vegetal. Una carta basada en la tradición con alguna pincelada de innovación, como sus carpaccios de solomillo con trufa o de gambas con aguacate, según la estación. Dónde: Gil Berges, 4 (Jaca). Apertura: Cierra lunes y martes. 974360618.
Canteré
Los productos de la comarca y de temporada reinan en los fogones de Alfredo García Lagrava. En su comedor, ubicado en la planta superior de una antigua casa de robustos muros de piedra, ofrecen un menú con dos entrantes, primero y segundo a elegir y postre degustación. Ahora, en verano es todo un placer cenar su terraza. Un plato que no te puedes perder son las manitas de cerdo rellenas de foie y setas. Dónde: Aire, 1 (Hecho). Apertura: En invierno cierra los miércoles. 974375214. www.cantere.es.
El Montañés
Recetas tradicionales de la cocina jacetana con toques actuales como la olla tensina o los caracoles saben aún mejor en este agradable espacio con la madera y piedra como protagonistas. Además de sus menús, con una excelente relación calidad-precio, cuentan con una minicarta de especialidades y un apartado de sugerencias de cocina según mercado. Su plato estrella, el cochinillo en rulo. Dónde: Escudial, 1 (Biescas). Apertura: Hasta octubre cierra los lunes y la noche del domingo. 974485216 Web: rdred.com/elmontanes.

La segunda ruta parte de Jaca hacia el norte por la N-330. Nos acercará a Castiello de Jaca, entrada al valle de Garcipollera, y de allí nos dirigiremos a Bescós. Entre hermosos bosques y praderas tomamos una pista que llega a la cabecera del valle donde se encuentra la iglesia románica de Santa María de Iguacel, rodeada de una explanada de bancos y mesas para reponer fuerzas. En este paseo accesible podemos encontrar ciervos que se acercan a calmar su sed al río Ijuez. Si retomamos la N-330 alcanzamos Villanúa, municipio que acoge el dolmen y la cueva de las Güixas (cuevadelasguixas.com), para llegar al valle de Canfranc y los Arañones, donde se levanta la antigua estación internacional de Ferrocarril de Canfranc (www.canfranc.es). A pesar de su abandono aún podemos imaginar las idas y venidas de viajeros en este esplendoroso edificio cargado de historia. Finalizaremos el recorrido en las estaciones de esquí de Candanchú y Astún, que ofrecen recorridos de montaña de todo tipo de dificultad.

Pastelerías

Echeto
Las especialidades de este templo del dulce fundado en 1890 son los Besitos (caramelos de leche, miel y piñón), lacitos de hojaldre y coronitas de Santa Orosia (bizcochitos de almendra). Dónde: Plaza de la Catedral (Jaca). 974360343.
La Suiza
Pasteleros desde 1930, nos conquistan con su buen hacer. No te pierdas sus Gemas del Pirineo (jugoso mazapán bañado en yema) o la Capeta, bizcocho de almedra y manzana. Dónde: Mayor, 40 (Jaca). 974360347.

Al este de Jaca comienza la tercera ruta, dirección Sabiñánigo. Entre esta localidad y Biescas encontramos la Ruta del Serrablo, un conjunto de catorce pequeñas iglesias medievales diseminadas por distintas poblaciones (San Juan de Busa, San Pedro de Lárrede, Susín, Otal, Oliván y Satué). Pasaremos por Hoz de Jaca, que constituye un auténtico mirador natural; Tremascastilla, de donde en verano parte un tren turístico (677583151) desde el que disfrutar las mejores vistas del valle de Tena; Piedrafita de Jaca, con el Bioparque Lacuniancha (www.lacuniacha.es) ideal para el viaje en familia y el bosque de El Betato.

Los ibones de Piedrafita, Respumoso o Anayet son ejemplos de las ascensiones de diferentes niveles de dificultad que brinda el valle. Ya casi en la fr ontera con Francia alcanzamos Sallent de Gállego y Formigal. De vuelta, es parada obligatoria Panticosa, con su balneario, a ocho kilómetros del pueblo, bajo un enorme circo glaciar.

JACA

Dónde
Huesca
Cómo llegar
A 270 kilómetros de Bilbao y 210 de Vitoria. A1 y A10 hasta Pamplona. Tras recorrer la circunvalación tomamos en Noain la A21, que se convierte en dos tramos en la N240 (junto al embalse de Yesa y un poco antes de Berdún hasta Jaca)
Webs
www.jaca.es // www.jacetania.es

Temas

Jaca