Hondarribia: La luz de Txingudi

Bares y restaurantes refuerzan el patrimonio monumental de la villa guipuzcoana recostada en la desembocadura del Bidasoa

La torre de Nuestra Señora de la Asunción domina la silueta del barrio medieval. / FERNANDO DE LA HERA
IRATXE LÓPEZ

Hondarribia aguarda al visitante mirando al mar, en la orilla oeste de la bahía de Txingudi, allí donde el río Bidasoa vierte sus aguas al Cantábrico. Declarada villa desde 1203 por Alfonso VIII, se distinguió siempre como emplazamiento estratégico frente al reino de Francia. Por eso decidieron amurallarla. Y por eso sufrió asedios en numerosas ocasiones. Otro tipo de asaltantes, los aficionados a turismo y gastronomía, invaden hoy sus callejuelas. Son los gastronómadas, gentes de morro fino a los que gusta definirse con el término del periodista Maurice-Edmond Saillant ‘Curnonsky’. Viajeros que al placer de conocer enclaves fusionan el del buen comer y beber. Como excelsos rastreadores, siguen la pista de las mejores cocinas. Buscan huellas, ramas desprendidas tras el paso de grandes chefs. Llegan así a paraísos culinarios como esta localidad guipuzcoana donde las papilas gustativas tienen un deber ineludible tras el ejercido por los ojos.

De cara al banquete, para hacer hambre, lo mejor es recorrer a pie el hermoso lugar. Una guía audiovisual para móvil, Hondarribia Guía, marca los pasos. Su bienvenida asegura que la villa se abre generosa al visitante, pletórica de argumentos. Dejémonos convencer por la que fue considerada llave del reino, única plaza fuerte bien conservada del País Vasco.

Terrazas en el colorido barrio arrantzale. / FERNANDO DE LA HERA

De su casco histórico destacan el sobrio castillo, parador de turismo, que debe su aspecto a Carlos V. El origen defensivo queda patente también en la Plaza de Armas, la muralla construida por el Emperador y las puertas que permitían controlar la entrada de personas y mercancías. Son muchos los edificios destacables. La Casa de Juana la Loca, donde debió dormir la hija de los Reyes Católicos junto a Felipe el Hermoso en 1502. La de Arsu, perteneciente a esa familia de tradición marinera que cuenta en su genealogía con el corsario más importante de la localidad. El palacio Casadevante (1616), escenario de la negociación durante el asedio de 1638. La plaza del Obispo, casa torre medieval donde nació Cristóbal de Rojas y Sandoval, capellán de Carlos V y protector de Teresa de Jesús. O la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y del Manzano, escenario del casamiento entre María Teresa de Austria y Luis XIV de Francia, el Rey Sol.

Restaurantes

Alameda
El local, acreedor de una estrella Michelin, cumple 75 años. Los hermanos Gorka, Mikel y Kepa Txapartegi, dirigen las riendas del corcel de cuento que presenta cocina tradicional puesta al día en técnicas y presentaciones. Entre sus destacados recomiendan el taco de tomate con aliño salado de albahaca, el salpicón de txangurro con pepino y algas y el cimarrón ahumado al carbón con mayonesa de perejil. Dónde: Minasoroeta, 1. Cierra Los lunes y las noches de domingos y martes. Teléfono 943642789.
Sebastián
Lo primero que impresiona de este antiguo colmado es su decoración íntima y romántica. Muebles singulares, luces cálidas y frescos de Gaspar Montes Iturrioz. Después llega la cocina basada en las raíces del País Vasco y materia prima natural con toques de autor para elaborar suprema de salmón ahumado en casa, jengibre y manzana verde o el rape y langostinos a la sartén sobre reducción de txakoli… Un auténtico gusto. Dónde: Calle Mayor, 11. Cierra Lunes. Teléfono 943640167.
Hermandad de pescadores
Instalado en un edificio de 1361, construido con arena de playa y vigas de roble, su sopa de pescado es mítica. El inmueble, que albergaba la antigua cofradía de pescadores, es un emblema del municipio. Su carta se centra en pescados y mariscos. Bonito del Cantábrico en aceite y anchoas caseras en salazón, almejas marinera o rellenas sobresalen. La merluza y las kokotxas rozan el estrellato. Dónde: Zuloaga, 12. Cierra Lunes. Teléfono 943642738.
Arraunetxea
Mariscos y pescados protagonizan sus preferencias entre platos elaborados con ingredientes frescos que presentan a quienes les visiten. Si te gustan los chipirones, pídelos sin miedo, y si disfrutas con selecciones poco habituales, reclama los rellenos de foie gras. Para paladares acostumbrados a la tradición sirven lenguado meuniere, paella de pescado y marisco o entrecot a la pimienta. Dónde: Paseo del Muelle, 5. Cierra Miércoles. Teléfono 943644939.
Antxiña
Ubicación inmejorable, en la Plaza de Armas, su decoración en piedra natural y su terraza convierten a este promotor de la cocina tradicional vasca en uno de los más visitados. Su filosofía pasa por utilizar productos de calidad frescos a la hora de concebir platos como crepes de verduritas y setas o rodaballo salvaje con refrito. Lo que más trabajan: chipirones y pescados. Dónde: Plaza de Armas, 2. Cierra Jueves. Teléfono 943641880.

El listado de citas ineludibles es largo. Saldrá al encuentro del nómada que además debe subir al castillo de San Telmo, recorrer la bahía y visitar el barrio de la Marina. En este último, que concentra gran parte de tabernas, se abandonarán a los placeres gustativos. Como ejércitos del pintxo, los conquistadores gastronómicos convergen en la calle San Pedro y sus coloridas casas de pescadores.

Pintxos de concurso

Allí la lucha pasa por hacerse hueco en las barras, especialmente en la del número 65, el Gran Sol. Su galardonado chef, Bixente Muñoz, sobresale dentro de la cocina en miniatura con invitaciones al placer como el Jaizkibel, champiñón relleno de mousse de queso con jamón ibérico y alioli. El Mika, versión de la ensalada de gambas oriental sobre tosta de pan de cebolla. O el huevo mollete al oro sobre migas de pastor al chipirón y jugo de ave.

Algo antes, en el 10 de la misma calle, el Sardara luce laurel de ganador en el último Campeonato de Pintxos Amstel Oro-Euskal Herriko Pintxo Txapelketa, cuyo segundo puesto, por cierto, se llevó el Gran Sol. Gorka Souto y Martín Merino firmaron categoría gracias a Barbalada, un bacalao en tres texturas: piel crujiente, a baja temperatura deslascado y brandada, acompañado de mayonesa ahumada, alioli de ajo negro y mermelada de pimiento rojo, lima y chile.

Portales 20 y 22 invitan a la contienda. En el primero, Ignacio Taberna se distingue por la reina de las tortillas de patata. En el segundo, Yola Berri elabora príncipes como el salpicón de marisco. La parada obligatoria para amantes del dulce está en el número 4. Kaialde se jacta de maestría artesana en la elaboración de pasteles desde 1964. No hay que olvidar probar los franchipanes y las tostadas de pan brioche a la plancha, acompañadas de mermelada de albaricoque o nata. Y si aún te invade la gula, la galardonada Taberna Kai Zaharra, en el 12 de Almirante Alonso, ofrece anchoas del Cantábrico en salazón con vinagreta de tomate, mejillones rellenos y pulpo con pimentón de Ezpeleta y patata cocida.

Y aunque hayas acompañado cada embestida con copa, reserva mosquete a la recuperación txakolinera en la que se emplea la bodega Hiruzta (Jaizubia, 266. 943104060. www.hiruzta.com). Sus caldos han colocado al municipio en el mapa del enoturismo y organiza visitas guiadas que incluyen degustación de vinos y productos.

Hondarribia

Cómo llegar
Hondarribia se encuentra a 30 kilómetros de San Sebastián, y se llega por la autopista A8. Si quieres un viaje con vistas, asciende a Jaizkibel desviándote por Renteria y Lezo en dirección a Pasai Donibane.