Grata sorpresa en plena naturaleza

El comedor de este coqueto hotel propone recetas de gran nivel y exquisita presentación elaboradas con los mejores productos de nuestra tierra

MAITE BARTOLOMÉ
TXEMA SORIA

Luis Manuel Orcera Poveda, empresario dedicado al transporte, cumplió uno de sus más preciados sueños el día de 2015 en que abrió las puertas del hotel Etxegana en Zeanuri, una joya situada en pleno Parque Natural del Gorbea, el más extenso de Bizkaia, a media hora en coche del centro de Bilbao o de Vitoria. El hotel es ideal para bodas, comuniones y cualquier tipo de evento. Dispone de varios salones y 18 habitaciones cuidadas hasta el más mínimo detalle: amplias, confortables, amuebladas con maderas nobles y una decoración que transita entre el estilo colonial, victoriano y provenzal francés.

El comedor principal, con capacidad para más de 200 personas, se ubica en la planta inferior y es un espacio acristalado, desde donde el cliente puede disfrutar del verdor de los magníficos jardines que rodean el hotel. Los aficionados al spa tienen una excusa más para visitarlo, sus excelentes instalaciones incluyen baño turco, ducha escocesa y sauna finlandesa. Un lugar, dirigido por Itziar Reyes, para ir a visitar sin más demora. Eso sí, pongan el GPS para que les guíe.

La comida que ofrecen es inolvidable, de Champions League. Al frente de los fogones se encuentra desde hace año y medio, Renzo Fabrizio Tissinetti, que forma parte de The Cooking Clubster Consultoría Gastronómica. Este cocinero de talento innegable estudió en la Escuela de Hostelería de Leioa y ha trabajado en Chile, Brasil y Argentina. Ha pasado por las cocinas de restaurantes como Martín Berasategui, Mugaritz o Etxanobe.

Recreación del pastel vasco

Cada plato es una sorpresa. Magníficos comienzos son unas estupendas vieiras asadas con verduritas y suero de Idiazabal ahumado, pulpo a la brasa con crema de calabaza y butternut, patata violeta y aceitunas negras deshidratadas o ravioli relleno de hongos y cola de cigalita con jugo yodado de setas, que le da al plato un sabor intenso.

La bacanal gastronómica continúa con lomo de merluza asada con tartar de gambón y caldo de algas, pichón con toques ahumados sobre tabulé de quinoa y encurtidos o chuleta de vaca vieja madurada a la brasas con guarnición de patata, tomillo y pimientos de piquillo.

Y de postre, el que llaman «nuestra idea de pastel vasco», hojaldre caliente de manzana y vainilla con helado de canela o tabla de quesos locales de Ipiñaburu y Errotik: Idiazabal, Idiazabal ahumado, queso de vaca y queso de cabra, acompañados de dulce de membrillo, praliné de nueces, crema de mandarina y ganache de chocolate negro y lavanda. La carta de vinos que acompaña a la carta es de primer nivel.

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