Encasillar

Eneko Atxa
ENEKO ATXA

Nos gusta el orden, el encasillarlo todo, el ponerle nombres y etiquetas a cada cosa, persona o colectivo y meter a cada cual en su rebaño para poder distinguirlos rápidamente. Nos gustan las puntuaciones, los titulares y adjetivos que definan qué o quién es tal o cual. Y lo entiendo, porque hoy, desgraciadamente, las conversaciones y los temas que componen éstas son efímeros, rápidos, no dan lugar a la historia, solo el tráiler, el anuncio, la ‘noticia’ cuenta. Y en la gastronomía mal que nos pese (cuando nos va mal) o nos guste (cuando nos viene bien) se está caminando hacia ese destino que no es otro que el de la puntuación, el ranking en la lista o la etiqueta de chef de la selva, el más vanguardista, el más loco, el más punk o el chef hippiepijo.

Titulares que venden un producto que a la postre se me antoja flojo y otra vez efímero salvo en contadas ocasiones. No se asusten, no me echo las manos a la cabeza, conozco el juego, sus reglas y si juego es porque quiero y nadie me obliga, pero no estoy del todo de acuerdo. Es solo un pensamiento al aire, un ejercicio de posición, de saber si somos conscientes de por dónde van los tiros y hacia dónde van.

Tal vez sea cosa del propio sector, que ya no nos vale con la satisfacción del cliente, con llenar los restaurantes, con tener estrellas, si no que ahora queremos más, queremos ser los números uno de los ranking, que los periodistas gastro nos den 0,25 puntos más que al primero, que en las redes sociales seamos los más queridos y seguidos, algo nos pasa, algo que asemejo a los entusiastas del deporte como hobby que se iniciaban en carreras de 10 kilómetros y después en medias maratones y después en maratones hasta que ya nada les hace felices y tienen que hacer algo mucho más extremo todavía.

La cocina evoluciona, los chefs estamos más valorados socialmente que nunca, pero también estamos más expuestos que nunca. Creo que debemos de hacer de esto virtud, y utilizar el reconocimiento como herramienta para aportar, ayudar, para poder utilizar nuestro conocimiento para la gente. Solo así, perduraremos como sector digno en el futuro. Solo es un pensamiento, una autocrítica, pero no lo olviden: no me encasillen, por favor, por lo que digo hoy porque mañana será distinto. ¡¡Soy libre!!

On egin!!!