Dualidad

Eneko Atxa
ENEKO ATXA

Escuchaba hace pocos días el discurso del recién galardonado con el premio Princesa de Asturias a las letras Adam Zagajewski en el cual reivindicaba la contemplación, la reflexión, el detenerse en el tiempo y el espacio para pensar, sentir de verdad ante lo que son para sí mismos las tendencias, la velocidad, lo superficialmente trepidante.

Y decía así: «La poesía no está de moda, las novelas policíacas, las biografías de los tiranos, las películas americanas y las series de televisión británicas están de moda. La política está de moda. La moda está de moda. Las relaciones están de moda, la sustancia no está de moda. Los pantalones entubados, los vestidos con estampados de flores, las perlas en la ropa, los jerséis rojos, los abrigos a cuadros, los botines plateados y los pantalones vaqueros con apliques están de moda. Las bicicletas y los patinetes están de moda, los maratones y los medio maratones, la marcha nórdica... No está de moda detenerse en medio de un prado primaveral ni la reflexión. La falta de movimiento es nociva para la salud, nos dicen los médicos. Un momento de reflexión es peligroso para la salud, hay que correr, hay que escapar de uno mismo».

Me invade en esos momentos un temblor, una duda que emerge desde la dualidad en la que vivo permanentemente, la del frenético día a día en el que no quiero parar de construir o cocinar las ideas para hacerlas reales, tangibles, alcanzables, y la de mi otra realidad, que añora explorar con calma, cocinar a fuego lento las ocurrencias, los sueños, saboreando el instante. Debe ser que lo quiero todo. ¿Querré ser un contemplador y trepidante activista cocinero? ¿Soy yo o la gastronomía vive en una burbuja a punto de explotar o en una bola que no deja de rodar? ¿Y si nos detuviéramos a contemplar y repensar sería parar o avanzar? En fin, ojalá la gastronomía no sea una moda y sea eterna como la poesía.

On egin!