Cena cinco estrellas

Presentaciones y texturas vanguardistas dan un soplo de aire fresco a la cocina tradicional vasca en uno de los espacios gastronómicos del hotel Domine

Abel Corral prepara un delicioso pichón. Lo limpia de plumas y de vísceras. Saca las pechugas y cocina el jugo con su carcasa, mientras que con las vísceras, especialmente el hígado, hace una mousse. En el fondo del plato pone el jugo de pichón, que ha aromatizado con café. El ave se coloca encima de una cama de trigo sarraceno sobre el que va una tortita hecha con el cremoso de sus higaditos. / MAITE BARTOLOMÉ
TXEMA SORIA

El Gran Hotel Domine, un cinco estrellas con 145 habitaciones, 10 de ellas suites, ha cambiado el último año de propietarios, que han acometido una reforma integral diseñada por Foraster Arquitectos. Dispone de varios espacios gastronómicos: Bistró Le Café, donde se ofrece un menú ejecutivo de gran calidad y una carta de altura; la Terraza, para desayunar con vistas al museo Guggenheim; el Bar Sixty-One Bar, que prepara bocadillos, raciones y una magnífica carta de cócteles, y el restaurante Beltz. El establecimiento, ubicado en la planta baja, cuenta con diez mesas dispuestas con el espacio necesario entre ellas para que 40 comensales gocen de suficiente intimidad. El restaurante, por el momento, sólo se abrirá de martes a sábado por la noche, a partir de las 20.30 horas.

Al frente de los fogones se encuentra el bilbaíno Abel Corral quien, pese a sus 36 años, atesora una gran experiencia entre pucheros. La pasión por la cocina le viene de su padre, cocinero en una empresa de catering. Abel entró por primera vez en la cocina con apenas 14 años y tuvo claro que aquello era lo suyo. A las 18 comenzó a estudiar en la Escuela de Artxanda y su primer trabajo, con apenas 21, fue en el Domine. Ha pasado por los fogones del Mugaritz de Andoni Luis Aduriz, el Guggenheim de Josean Alija, elBulli de Ferrán Adriá, el Palacio Larrea, con Aitor Elizegi, y el Azurmendi de Eneko Atxa, antes de volver al Domine con Martín Berasategui. Junto a él en la cocina se encuentra otro gran cocinero, Gartzen Sainz.

Brillo de vino

La cocina del Beltz es extraordinaria. La fiesta gastronómica comienza, por ejemplo, con gambas rojas confitadas en consomé de jengibre, envueltas en brillo de vino dulce con verduritas al dente y aire de tomate licuado -uno de los platos más creativos de su recetario-, vieiras asadas y glaseadas al tamarindo sobre arroz cremoso de tuétanos marinos y bombón de oliva calamata o papada ibérica cocinada a baja temperatura, huevos asados y espuma acidulada de hongos. Para continuar, merluza frita sobre ragut de marmitako de begihandi, tinta emulsionada y wasabi o taco de bacalao confitado sobre txangurro al pil-pil de setas, platos con productos fundamentales en la gastronomía vasca clásica.

No se pierdan la oferta más tradicional de su carta: el pichón reposado sobre trigo sarraceno, aromatizado con posos de café y cremoso de sus higaditos. Sus postres son realmente sorprendentes, como la nube de cacao, salsa de lima kafir y helado de chocolate al té de rosas, el granizado de sangría al txakoli, sorbete de melocotón y canela con algodón de dulce de coco o mousse de mamia, musgo de fresas y helado de tamarillo.

Datos de interés

Dirección
Alameda Mazarredo, 61.
Teléfono
944253300
Web
www.hoteldominebilbao.com
Apertura
De martes a domingo y solo para cenas
No perderse
Pichón reposado sobre trigo sarraceno

Temas

Bilbao