La bodega más antigua

Casa Primicia es la historia de un proyecto iniciado por Julián y Teresa, cuyo espíritu innovador pervive gracias a sus hijos y sus nietos

Iosu Onandia
IÑAKI GARCÍA

Es, sin duda, una de las bodegas con más solera de Laguardia, un prestigio ganado a pulso con el trabajo de una familia capaz de proteger el legado iniciado por Julián y Teresa. Ahora son sus nietos los que llevan las riendas de una empresa que cuenta con la bodega original más antigua de España. La Casa Primicia es un edificio del siglo XI y la iglesia se hizo cargo de él en el siglo XV, reconvirtiéndolo en bodega. «Hemos mantenido la espectacular piedra de sillería», afirma Iker Madrid. La iglesia elaboró allí vino hasta el siglo XIX, después pasó a manos privadas y los abuelos de Iker la alquilaron en los años 70. «Llegó un momento en el que el edificio amenazaba con caerse, los dueños no se ponían de acuerdo en reformarlo y conseguimos que nos lo vendieran», relata el gerente actual de Casa Primicia. «Es un patrimonio histórico», remata.

Entre sus paredes, Julián y Teresa iniciaron el recorrido de la bodega y el testigo lo recogieron sus hijos Roberto, Juan Ramón y Rodolfo. Ahora es el turno de Iker e Iñaki, encargados de la producción y del campo. «La bodega se creó como sociedad anónima en 1985, aunque mis abuelos elaboraban vino antes», explica Iker. «Era todo vino joven y se vendía a nivel local, sobre todo, en Vitoria, donde se fundó Vinos Madrid», apostilla. Uno de los impulsos más importantes a esa trayectoria llegó en 1993 con la entrega al Viña Diezmo Reserva 1987 de un importante premio en Vinexpo. «Se ganó una medalla de oro y, entre todos los caldos que consiguieron ese galardón, se otorgó otro extra, el más prestigioso entonces en el mundo del vino», expone el gerente de la bodega. «Nos lo dieron a nosotros», apuntilla.

A partir de ahí, el prestigio de Casa Primicia fue en aumento y eso les permitió también crecer en exportaciones hasta llegar a los volúmenes que manejan en la actualidad. «Exportamos el 60% de la producción y estamos presentes en 20 países», señala Iker Madrid. Para él resulta un orgullo mantener el legado de sus abuelos. «Siempre nos han dicho que nuestro abuelo era un trabajador incansable y eso creo que nos lo ha trasmitido a la familia, aunque seguramente no le lleguemos ni a la suela de los zapatos», cuenta. De hecho, Julián y Teresa fueron los primeros vecinos de Laguardia que vivieron fuera del recinto amurallado. «Allí tuvieron su cuadra, su corral, fueron los lecheros del pueblo y, poco a poco, se metieron en el mundo del vino», relata. «Mi abuelo tenía una mente adelantada a su tiempo y plantó Cabernet Souvignon cuando no era habitual», añade.

Viñedos ecológicos

Ese espíritu innovador se ha trasladado hasta sus descendientes y así se puede comprobar en proyectos de Casa Primicia como el viñedo de Carravalseca. «Hemos intentado dar un impulso al viñedo ecológico y representamos el 10% de la producción de ese tipo de caldos en Rioja Alavesa», señala Madrid, cuya bodega elabora un blanco, un maceración carbónica, un crianza y un reserva. «Estamos teniendo mucha aceptación», se congratula Madrid.

Aparte de esa apuesta por lo ecológico, en Casa Primicia también se elabora una línea de monovarietales con las uvas autóctonas de Rioja: Tempranillo, Mazuelo, Garnacha y Graciano. «Tenemos un blanco fermentado en barrica que ha sido recientemente premiado», cuenta el gerente de una bodega que ha sabido adaptarse a los tiempos sin perder su esencia, manteniendo así el legado de una familia: los Madrid.