Pegatinas de cine

El mundo del cine hace un guiño a los colectivos que protestaban a la puerta del auditorio de la gala

DANIEL ROLDÁNMADRID
Trabajadores de Coca-Cola protestan a la entrada del Hotel Auditorium de Madrid. / Efe | Vídeo: Atlas/
Trabajadores de Coca-Cola protestan a la entrada del Hotel Auditorium de Madrid. / Efe | Vídeo: Atlas

Gritos y peticiones. Según la respuesta de los pocos elegidos de los dos mil invitados que pueden atravesar la alfombra roja (este año no hay patrocinios que la cambiarán del tradicional color) de los Premios Goya, se recogían abucheos o aplausos. Como en el circo romano. La gran parte de los asistentes recibieron lo primero, aunque hubo unos cuantos que pasaron de las protestas de los diversos colectivos, más cerca de la puerta que en años anteriores. Los figurantes, un clásico de las reivindicaciones goyescas. Como siempre, solicitan que la Academia de Cine les reconozca y les de una categoría en la fiesta del cine español.

A los figurantes les acompañaron la Plataforma Antideshaucios y los trabajadores de Coca-Cola. "Seguimos en lucha. Que nos oigan", esperaba Antonio, trabajador desde "hace mil años", de la planta fuenlabreña de la empresa de refrescos. Estos dos últimos colectivos pusieron un poco de jolgorio a la espera, bajo un viento y una lluvia que invitaban más a tomarse un chocolate caliente o un caldito que estar detrás de una valla y bajo la atenta mirada de la Policía Nacional y del equipo de seguridad privado, que se apuró con Inma Cuesta.

La actriz sevillana preguntó si se podía acercar a la valla. La intentaron disuadir, fue, repreguntó y se fue para allá. Aplausos y pegatina. Su director de 'La gran familia española', Daniel Sánchez-Arévalo no preguntó. Fue, les dio ánimos y se encaminó para el auditorio que hacía frío. Lo mismo hizo Antonio de la Torre, aunque con el puño en alto, y Pilar Bardem, que posó con una pegatina de la mano de su hijo Javier, que huyó de la prensa. Solo se quedó para las fotos. Hasta Fernando Trueba repartió algunas de las pegatinas en la alfombra roja, donde uno de los más nombrados fue el gran ausente: José Ignacio Wert. "No es necesario que venga, sino donde se le hace falta, en el Ministerio de Cultura", afirmó Trueba.

Más duro fue Javier Bardem. "Enhorabuena a la marea blanca. Los ciudadanos están por encima de nuestros políticos, especialmente del ministro de anticultura", afirmó el oscarizado intérprete antes de darle su 'cabezón' a Terele Pávez, que se llevó una de las ovaciones más sentidas de la noche. "Gracias", dijo la actriz como diciendo 'qué queréis que os diga'. Wert, un ministro que no pasó desapercibido, al igual que su compañero de gabinete, Cristóbal Montoro, "el gran amante del cine español", como comentó Fuentes en sus discursos.

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