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Manuel Martín Cuenca, el tesón recompensado
Actualizado: 10:48

PREMIOS GOYA 2014 | MEJOR DIRECTOR

Manuel Martín Cuenca, el tesón recompensado

‘Caníbal’, última cinta del cineasta almeriense, opta a ocho categorías en los premios Goya

04.02.14 - 10:48 -
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Manuel Martín Cuenca, el tesón recompensado
El cineasta Manuel Martín Cuenca. / RC

Paso a paso, con el tesón y la determinación de la hormiga, Manuel Martín Cuenca (Almería, 1964) ha crecido como cineasta y se ha ganado el respeto y el reconocimiento a una carrera que se desarrolla entre dos títulos ‘la flaqueza del Bolchevique’ y ‘Caníbal. Su primera cinta ya conoció qué suponía ganar un Goya -a la mejo actriz revelación-, pero con su último trabajo el realizador de El Ejido aspira nada menos que a ocho ‘cabezones’ en otras tantas categorías. “Todo un sueño” dice.

No lo ha tenido fácil este realizador que se formó como filólogo en Granada y se licenció en Ciencias de la Información en la Complutense de Madrid en 1989. Un año antes se inició en el cine como ayudante de dirección y script, trabajo que desarrolló a las órdenes de directores como Felipe Vega, Alain Tanner, Mariano Barroso, José Luis Cuerda, Icíar Bollaín o José Luis Borau.

Aún tendría que pasar una década para que Martín Cuenca comenzara a escribir y dirigir sus películas, repartiendo su energía entre los documentales y las ficciones y alternando la realización con trabajos como profesor de dirección e interpretación en la cubana Escuela Nacional de Cine de San Antonio de Baños, la escuela de la Unión de Actores y la Universidad Carlos III de Madrid.

En los noventa dirigió su primeros y premiados cortometrajes, ‘El día blanco’ (1991), ‘Hombres sin mujeres’ (1998) y ‘Nadie (un cuento de invierno)’ (1999). Realizó también los ‘making off’ de ‘Atilano presidente’ (1998), de Luis Guridi y Santiago Aguilar, y ‘Los lobos de Washington (1999), de Mariano Barroso. Inauguró década con ‘El juego de Cuba’ (2001), documental sobre la historia del béisbol en la isla que fue premiado en Málaga, Nueva York y Ámsterdam y se pasó en televisiones de una veintena de países. Insistió en el documental con ‘Cuatro puntos cardinales’ (2002), sobre el drama de la inmigración.

‘La flaqueza del bolchevique’, su primer largo como director y coguionista, se presentó en 2003 en la sección Zabaltegui del festival de San Sebastián. La crítica fue benevolente y la película, basada en la novela homónima de Lorenzo Silva y protagonizada por un joven Luis Tosar, fue nominada al Goya al mejor guion adaptado y a la mejor actriz revelación -que se llevó María Valverde– y a cinco premios del Círculo de Escritores Cinematográficos.

En 2004 abre otro paréntesis documental colaborando en ‘Madrid 11M, todos íbamos en ese tren’ con el corto ‘Españoles por vía de sangre’, que se fija en los inmigrantes y sus familiares víctimas de los atentados del 11-M y que obtendrían la nacionalidad española por ser víctimas del terrorismo.

Ya en la sección oficial de Zinemaldia estrenó en 2005 su segundo largo, ‘Malas temporadas’, una historia urbana con tres protagonistas desorientados, con vidas marcadas por el autoengaño que acaban entrelazándose, y que cosechó de nuevo buenas críticas y un puñado de premios internacionales. Nathalie Poza, protagonista junto a Javier Cámara y Leonor Watling, fue nominada al Goya a la mejor actriz y el filme obtuvo el premio Sebastián en el festival donostiarra.

Tras dirigir el telefilme ‘El tesoro’ (2007), basado en ‘La isla del tesoro’ de Robert Louis Stevenson, Martín Cuenca regresa al documental en 2009 estrenando en el festival de Málaga ‘Últimos testigos: Fraga Iribarne-Carrillo, comunista’ que dirigió y escribió al alimón con José Luis López Linares. Fue nominado Goya al mejor documental y obtuvo el premio Cartelera Turia.

Afianzado en el oficio, fundó la productora ‘La Loma Blanca P.C.’ con la que se convierte en coproductor de varias de sus películas, como ‘La mitad de Óscar’ (2010), de la que es también director y co-guionista. Es un drama rodado íntegramente en Almería que relata un amor imposible entre dos hermanos que no se ven desde hace años y que se reencuentran tras el fallecimiento de uno de sus abuelos.

Rompe su techo con ‘Caníbal’ (2013) que dirige y coproduce, escrita a cuatro manos con Alejandro Hernández, que opta a todo en los Goya y que inició su feliz andadura en el festival de Toronto. Historia de terror cotidiano, basada en la novela homónima de Humberto Arenal, está protagonizada por el malagueño Antonio de la Torre, que encarna a un sastre granadino que se come a sus parejas femeninas con la misma meticulosidad con la que corta su trajes.

Martín Cuenca rodó en el centro histórico de Granada y en las cumbres de Sierra Nevada donde el sastre tiene una cabaña en la que lleva a cabo su macabro fileteo. Reconoce Martín Cuenca que el filme retrata la España negra del siglo XX y que es deudora de maestros como Mur Oti, Saura o Buñuel y de títulos como ‘Calle Mayor’, ‘La tía Tula’ o ‘El extraño viaje’.

El director elogia el comedido papel de Antonio de la Torre como ese sastre antropófago que tendrá que vérselas en la competición por la estatuilla con Eduard Fernández, Tito Valverde o un Javier Cámara nominado un puñado de veces y todavía sin estatuilla.

Colaborador en diversos medios generalistas y especializados, Marín Cuenca es también autor de una novela y varios libros de cine y fundador y responsable de de sello ‘Lagartos Editores’, que apoya a jóvenes autores andaluces y que editan textos cinematográficos de películas heterodoxas como ‘La soledad’, ‘Lo que sé de Lola’, o ‘Mujeres en el parque’.

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Cartel y tráiler de 'Caníbal'. / Archivo

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