Villadelprat no justifica el alto precio del coche que se compró para el Hiriko

Joan Villadelprat, sonriente, tras declarar ante la juez de lo Mercantil 1 de Vitoria durante apenas un cuarto de hora./IGOR AIZPURU
Joan Villadelprat, sonriente, tras declarar ante la juez de lo Mercantil 1 de Vitoria durante apenas un cuarto de hora. / IGOR AIZPURU

El que fuera responsable de Epsilon dice que «se podía pagar lo que se quisiera» por un chasis sin motor que costó 600.000 euros y que no se utilizó para el eléctrico

Salvador Arroyo
SALVADOR ARROYO

Joan Villadelprat, máximo responsable del fallido proyecto Epsilon, aquel fórmula 1 con ‘label vasco’ por el que fue condenado al pago de 900.000 euros y que se impulsó desde el Gobierno de Juan José Ibarretxe, no pudo justificar ayer una de las operaciones más gravosas que precipitaron la quiebra del Hiriko, la otra ensoñación automovilística del PNV alavés que se tragó casi 18 millones de euros de ayudas públicas. En el procedimiento que se sigue en el Juzgado de lo Mercantil 1 de Vitoria, el ingeniero catalán no consiguió acreditar que los 535.000 euros más IVA (un total de 600.000) que gastaron los promotores del pequeño coche eléctrico para adquirir un prototipo de bólido de carreras inservible -un chasis sin motor que estuvo meses expuesto en un concesionario- fuera un precio ajustado a los fines para los que supuestamente se quería utilizar: un banco de pruebas.

El ingeniero catalán señala directamente a Echave como su interlocutor en la compra-venta del bólido La operación

«El coche valía lo que quisieras pagar. Estamos hablando del primero que llegó a correr las 24 horas de Le Mans construido en este país», remarcó durante una declaración que apenas duró doce minutos. Luego deslizaría que el importe que llegó a abonar Afypaida, la sociedad promotora del Hiriko, podría interpretarse como «barato», pero no por su valía técnica o por su hipotética utilidad experimental, sino para «los coleccionistas».

En este punto no dudó en sostener que podían desembolsarse «desde 0 hasta 5 millones de euros». Una tasación tan aleatoria como alejada de la realidad. Porque ese ‘fórmula’ que fue valorado por la administración concursal en 125.000 euros no ha encontrado aún pretendientes y un modelo similar llegó a venderse por apenas 60.000. «Al final todo el Epsilon acabó a precio de chatarra», declaró en otro momento de su comparecencia.

«Un coleccionista pagaría de 0 a 5 millones; es el primer vehículo fabricado aquí que fue a Le Mans» Tasación a voleo

La cuestión es que en aquella compra-venta que la Fiscalía, la Abogacía del Estado y la administración concursal consideran gravosa y ejemplo de la quiebra ‘culpable’ que achacan a Afypaida, Villadelprat dijo haber tenido un solo interlocutor: el empresario de la órbita del PNV Jesús Echave, que está encausado junto al exconcejal jeltzale de Deportes Iñigo Antia y los también empresarios Fernando Achaerandio (promotor inmobiliario) y José Luis Bengochea (joyero). Se les reclama la devolución de entre 15 y 18,9 millones de euros de subvenciones que, principalmente, llegaron del extinto Ministerio de Ciencia e Innovación del último Ejecutivo socialista. ¿El motivo? Declararon la quiebra en 2015 cuando Afypaida ya estaba sin liquidez casi dos años antes.

Con retraso

Villadelprat, que declaraba con al menos tres semanas de retraso e, incluso, sin aparente interés para la jueza -ya en la vista celebrada el 17 de octubre no consideraba relevante su testimonio porque, dijo, «tengo elementos suficientes para resolver»- recordó ayer que durante los primeros «cinco o seis meses» se implicó directamente en el desarrollo del Hiriko.

El proyecto, en suma, compartió dirección técnica con el Epsilon en esa fase gestacional. Villadelprat lo avaló ante la jueza al considerarlo «muy interesante». Llamó la atención, eso sí, el símil que empleó para resaltar la principal virtud del ‘minicoche’: «Tenía un desarrollo modular; era como de IKEA».

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