¡Vaya nivel, señorías!

Increíble pero cierto. Los partidos tardan horas en pactar el rechazo del Parlamento a los recibimientos a etarras, sin EH Bildu

Recibimiento en Andoain a Iñaki Igerategi e Ignacio Otaño la semana pasada./Juan Herrero
Recibimiento en Andoain a Iñaki Igerategi e Ignacio Otaño la semana pasada. / Juan Herrero
ALBERTO AYALA

En un principio había titulado esta columna 'Son como niños'. Al final lo he descartado y me he decantado por ese ¡Vaya nivel, señorías! que acaban de leer por una razón de justicia. Tengo la impresión de que la mayoría de los niños acostumbran a ser bastante más prácticos y menos egoístas de lo que en las últimas horas se han mostrado nuestros políticos.

¿Les parece normal que quienes nos representan hayan necesitado largas horas de negociación para pactar una condena en el Parlamento de los homenajes que la izquierda abertzale viene tributando a los etarras que regresan a sus domicilios tras cumplir condena? Y menos mal que al final hubo pronunciamiento, con la esperada abstención de EH Bildu.

No se trata de algo novedoso. El Parlamento de Navarra aprobó una declaración de condena de los 'ongi etorris' hace ya algunas semanas, también sin los votos de la izquierda abertzale, faltaría más. El PP vasco decidió entonces forzar un pronunciamiento de nuestro Legislativo.

Los populares querían que el acuerdo parlamentario, además de rechazar los recibimientos, instara a la Ertzaintza a impedirlos. Para caldear el ambiente, el domingo seis dirigentes de este partido se plantaron en la fiesta de bienvenida en Andoain a dos informadores del comando que asesinó al exjefe de la Policía local del municipio y militante del PSE, Joseba Pagazaurtundua, que acababan de salir de prisión horas antes.

El valiente gesto -que aún no sabemos si fue aislado, lo que olería a oportunismo, o si será el primero de otros- mereció la reprobación de la izquierda abertzale. Y fue criticado con inusual dureza por la presidenta del PNV de Bizkaia, Itxaso Atutxa.

Pero lo verdaderamente sorprendente fue comprobar cómo jeltzales y socialistas elevaban al Parlamento un texto alternativo al del PP en el que se decían muchas cosas, pero en el que se evitaba rechazar explícitamente los 'ongi etorris'. Lo que, en cambio, sí aceptó desde el principio Elkarrekin Podemos.

Ante el evidente desaguisado, el lehendakari Urkullu, mesurado como casi siempre, prometió que ayer habría un rechazo explícito de la Cámara de Vitoria a unos homenajes, condenables desde la ética y la política, y tremendamente dolorosos para los familiares de las víctimas. Y lo hubo.

Eso sí, el negociador jeltzale, Iñigo Iturrate -durísimo en su intervención, al igual que el resto de los intervinientes, excepto el representante de la izquierda abertzale-, tuvo exquisito cuidado en pasar al PP la correspondiente factura política. No sé si por la iniciativa, por el plante dominical, por su torpe enmienda conjunta con los socialistas, por la 'medioreprimenda' del lehendakari, o por todo a un tiempo.

¿La fórmula elegida? La resolución final, rubricada por PNV, Podemos y PSE, no incluye ningún requerimiento a la Ertzaintza para intervenir si no media una orden judicial, lo que entra dentro de la lógica. Insiste, en cambio, en que el foro para pactar este tipo de asuntos es la Ponencia de Memoria y Convivencia del Parlamento, en la que no participan los conservadores por voluntad propia.

Puñetita por puñetita. PNV y PSE tuvieron que corregir su posición de partida, sí. Pero el PP, que solo aceptó votar el rechazo, quedaba fuera del acuerdo orillado en un extremo, con EH Bildu al otro. Todo muy al gusto de Sabin Etxea.

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