¡vaya ambientazo!

Torra toma posesión como president de espaldas a casi todo. Como para esperar que su diálogo con Rajoy sirva para algo

Quim Torra, durante la toma de posesión./EP
Quim Torra, durante la toma de posesión. / EP
Alberto Ayala
ALBERTO AYALA

Como demócrata ya hemos podido certificar, a través de sus numerosos escritos, que deja bastante que desear. Como actor, en cambio, el nuevo president de la Generalitat parece evidenciar aptitudes.

Quim Torra prometió ayer como 131 jefe del Ejecutivo catalán. Lo hizo en un acto relámpago de poco más de tres minutos, y en un clima de semiclandestinidad perfectamente medido. Se trataba de evidenciar el momento de excepcionalidad que vive Cataluña y que el suyo es un mandato provisional, supeditado a los designios del Carles Puigdemont, 'El legítimo'. Lo demás, es obvio, se la traía al pairo.

Así que el nuevo inquilino de la Generalitat tomó posesión sin la bandera española, sin la foto del Rey y sin acatamiento a la Constitución ni al Estatuto. Solo 'en fidelidad a la voluntad del pueblo de Cataluña, representado en el Parlament'. La fórmula que usó Puigdemont en 2006.

No fueron las únicas omisiones. Junto a Torra estuvo el presidente del Parlament, Roger Torrent. Pero ni los expresidentes de la Generalitat, ni los portavoces de los grupos parlamentarios, ni representante alguno del Gobierno español por desacuerdo con este formato de acto, ni de la sociedad civil como siempre fue norma de la casa.

¿Dónde han quedado las promesas del nuevo president de gobernar para todos, se supone que 'bestias' castellanoparlantes incluidas, que realizó sábado y lunes en sus discursos de investidura? ¿Cree acaso que el Palau de la Generalitat es un chiringuito para él y sus acólitos, al que los legítimos representantes de la sociedad catalana no merecen entrar en un día tan especial porque él y su predecesor están enfadadísimos, –como cientos de miles de catalanes, por cierto– con la suspensión de la autonomía y la acción de la Justicia en respuesta a las ilegalidades cometidas por el soberanismo?

Supongo que que conocen ese refrán que dice que lo que mal empieza mal acaba. Como también ese otro dicho sobre las excepciones que no vienen sino a confirmar ciertas reglas.

Cualquier persona merece ser juzgada por sus actos. Quim Torra lo ha sido por sus impresentables escritos supremacistas, xenófobos y machistas. Pero su currículo como president catalán está por escribir. Y, aunque él mismo se considere provisional y con fecha de caducidad, debemos aguardar a sus hechos para valorarle.

Aun así, con un president que ha prometido seguir haciendo república. Que acepta que se pongan en marcha foros extraoficiales para puentear al Parlament. Que ha pedido a la CUP que le vigile por si cayera en la 'tentación' de hacer autonomismo. Y con un Rajoy presionado por Ciudadanos para que pida al Senado que se prorrogue el 155, cosa que no hará. Con una Justicia española en guerra con la belga por denegar la extradición de los exconsellers Toni Comín, Meritxell Serret y Lluís Puig. Con semejante ambientazo, ¿alguien confía en que el diálogo que parecen dispuestos a emprender Rajoy y Torra ofrezca algún resultado?

Yo no. Por todo lo anterior y por algo mucho más importante si cabe. Porque el cortoplacismo se ha adueñado de la política, de la española, de la catalana y de la vasca. Porque dialogar es sentarse a hablar con otro con disposición de ceder para aproximar posiciones en busca de un acuerdo, no hacerse una foto.

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