Las varas de medir del nacionalismo

Resulta llamativo, que no nuevo, que el PNV se muestre tan exigente con Madrid y tan poco con el secesionismo catalán

Las varas de medir del nacionalismo
ALBERTO AYALA

Ni es la primera vez que ocurre ni seguramente será la última. Pero no deja de llamar la atención la distinta vara de medir que, de nuevo, ha vuelto a emplear el PNV para valorar algunos pronunciamientos y ciertas actuaciones en relación con el conflicto catalán.

Que Gobierno vasco y partido nacionalista expresen en voz alta el deseo de que se levante la aplicación del artículo 155 de la Constitución y se devuelva a Cataluña su autonomía tan pronto como tome posesión el nuevo Govern no sólo entra dentro de la lógica. Es que eso es exactamente lo que autorizó el Senado a Rajoy y a lo que éste ha vuelto a comprometerse en su pacto presupuestario con el PNV.

Que a la dirigencia jeltzale no le guste ni poco ni mucho que el Ejecutivo del PP vaya a seguir fiscalizando las Cuentas de aquella comunidad para que el nuevo Govern no gaste ni un euro en promover la secesión también podía formar parte del guión esperable. Lo mismo que el hecho de que Rajoy y Sánchez, tras reunirse ayer, expresaran su sintonía sobre el problema y avisaran que pueden repetirse las medidas excepcionales si el independentismo catalán se salta otra vez la legalidad vigente.

Bastante menos edificante resulta que los escritos supremacistas y xenófobos, derechistas y en algún caso desagradablemente machistas, del nuevo president, Quim Torra -que estoy seguro que ni gustan en Sabin Etxea ni en Ajuria Enea- apenas hayan merecido una alusión de pasada del portavoz gubernamental, Josu Erkoreka. Y en ese tono que tradicionalmente ha venido empleando el PP cuando uno o varios de los suyos se han visto salpicados en algún chanchullo: el president ya ha pedido 'disculpas' por si sus pasadas palabras pudieron haber 'superado las líneas de lo admisible'.

¿Llamar 'bestias' o 'cañoreros' a los catalanes de origen español como ha escrito Torra no merece ninguna otra valoración al primer partido vasco? ¿La solidaridad entre nacionalistas, que no impidió en octubre pasado al lehendakari Urkullu mostrar su desacuerdo con que el Parlament aprobara una Declaración Uniletaral de Independencia (DUI), está ahora por encima de casi cualquier otra cosa? Si queremos frenar el insoportable y peligroso descrédito de la política hace falta una mayor valentía.

Eso sí, la presidenta del PNV vizcaíno, Itxaso Atutxa, tan silente ante las epístolas del president provisional, no ha tenido ningún empacho en denunciar que asistimos a 'una verdadera violencia periodística' por parte de algunos medios de comunicación españoles contra el proceso que 'democráticamente' se está dando en Cataluña. Ciertamente algunos de esos excesos son tan evidentes como que el problema que existe a orillas del Mediterráneo es que el secesionismo, en minoría en las urnas, aunque con mayoría en el Parlament gracias a la ley electoral, ha buscado la independencia fuera de la ley. Lo que, por cierta, han rechazado Ortuzar y, sobre todo, Urkullu.

Con mayor o menor cobertura desde Euskadi lo cierto es que el mundo 'indepe' ha empezado a darse cuenta del 'regalito' que les ha hecho Puigdemont al forzar la investidura de Quim Torra. Posiblemente, el mejor antídoto para que el secesionismo no acumule nuevas fuerzas. El primer gran error de imagen y comunicación del soberanismo en mucho tiempo.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos