Urkullu se plantea acudir al foro del Congreso que analiza la reforma de la Constitución

El lehendakari y Andoni Ortuzar, con el presidente canario, Fernando Clavijo, ayer en Roma./E.C.
El lehendakari y Andoni Ortuzar, con el presidente canario, Fernando Clavijo, ayer en Roma. / E.C.

El PNV no participa de momento en la comisión territorial, aunque podría hacerlo tras las elecciones catalanas

Olatz Barriuso
OLATZ BARRIUSO

El lehendakari, Iñigo Urkullu, «no descarta» acudir como compareciente a la comisión territorial del Congreso, a la que, en su calidad de presidente autonómico, ha sido llamado por PP, PSOE e incluso Ciudadanos, que presentaron el pasado jueves sus peticiones de comparecencia en el órgano parlamentario. El PNV no participa de momento en el foro que debe analizar el modelo territorial y, en su caso, hincar el diente a una reforma de la Constitución aunque es probable que se incorpore en enero, una vez que Cataluña recupere la «normalidad» tras las elecciones del 21-D.

Precisamente tras las fiestas navideñas, la subcomisión encargada de analizar la vigencia del modelo autonómico cuatro décadas después debería arrancar sus trabajos y escuchar a las decenas de exjefes del Ejecutivo central, presidentes autonómicos, ‘padres’ de la Constitución, catedráticos, expertos, periodistas -el PSOE ha llamado a los directores de los principales periódicos, incluido EL CORREO- y líderes de opinión citados por los tres principales partidos. La lista y el calendario definitivos no se conocerán hasta el próximo miércoles 13 de diciembre, pero hay pocas dudas de que Urkullu estará en ella porque populares, socialistas y naranjas han coincidido en reclamarle.

«Si se analiza con seriedad el modelo de Estado lo lógico es que los presidentes autonómicos intervengan», conceden en Lehendakaritza, que, sin embargo, no ha tomado aún una decisión definitiva. El lehendakari y el PNV son proclives, en principio, a participar en un foro destinado a abrir el controvertido melón territorial. Precisamente, Urkullu lleva años denunciado la liquidación del actual modelo de Estado y la necesidad de acometer su reforma. No obstante, creen que es «demasiado pronto» para pronunciarse porque, aunque el PSOE es optimista sobre la posibilidad de arrancar los trabajos para la reforma de la Carta Magna en septiembre, Mariano Rajoy ha dejado entrever que ni siquiera tiene claro que pueda abordarse ese debate esta legislatura. «Veremos si al final hay o no hay comisión, y si la hay con qué objetivos», apuntan fuentes de la Presidencia vasca, que recuerdan que, en su momento, representantes del Gobierno central declinaron comparecer en la ponencia vasca de autogobierno.

Directiva de claridad

El lehendakari, en todo caso, y pese a la férrea negativa de Bruselas a mostrar la mínima tolerancia con los brotes separatistas en el seno de la UE, prosigue incansable su campaña para que los Veintiocho «asuman la realidad de las naciones sin Estado». Ayer fue en su discurso en Roma ante el consejo del Partido Demócrata Europeo (PDE), que aprovechó para insistir en que la voz de comunidades como Cataluña o Euskadi se escuche en Europa. «Tenemos derecho a tener un cauce de representación real y diferenciada en el proyecto de construcción europea», defendió, antes de enviar un recado a Jean-Claude Juncker: «No somos un problema, somos parte de la solución». En esa línea, el lehendakari reiteró su propuesta de aprobar una «directiva de claridad» europea que permita que las «comunidades políticas» dentro de la UE puedan consultar a la ciudadanía «con garantías» e incluso asegurar la permanencia en la UE de los Estados que puedan surgir como consecuencia de ese proceso.

Ortuzar dice que el soberanismo no es una «amenaza»

El presidente del PNV, Andoni Ortuzar, intervino también ante el consejo celebrado en Roma por el PDE, del que además es vicepresidente. Y lo hizo, igual que el lehendakari, para reclamar a Europa que dé «solución y encaje» a las «realidades nacionales» que, dentro de los Estados miembros, demandan «mayores cuotas de soberanía territorial». Ante las autoridades presentes, incluido el primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, Ortuzar reconoció que los Estados ven esas iniciativas «como una amenaza» pero pidió «no llevarse a equívoco» porque se trata de movimientos de «amplia vocación europeísta».

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