Urkullu pide a Juncker una mediación europea en Cataluña

El lehendakari Iñigo Urkullu. / E. C.

«La estabilidad de un Estado miembro está en juego y, en consecuencia, la de la propia Unión Europea», advierten desde el PNV

OLATZ BARRIUSO

El lehendakari Iñigo Urkullu remitió el pasado lunes, apenas unas horas después de la convulsa jornada del 1 de octubre, una carta al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, para pedirle que medie en el enconado conflicto catalán e impulse su «desbloqueo» ante «la incapacidad que impera».

«Con la voluntad del mejor desarrollo de la convivencia de las naciones sin Estado en Estados compuestos en un proceso de construcción de la Unión en base a sus principios fundacionales, apelo a su intervención quedando humildemente a su disposición», solicita Urkullu en el último párrafo de su escrito.

El resto de la misiva, que Urkullu se «permite» escribir como «europeísta de convicción», se dedica a describir un «problema de proporciones históricas» que, «si no se aborda con rigor y visión política puede desencadenar, también por extensión a otras realidades, escenarios delicados también para la Unión Europea». Y describe asimismo sus intentos para derribar «el oscuro muro de la incomprensión» y lograr que se imponga «la cordura política e institucional» y se abran «cauces de diálogo político». Todo ello «desde mi responsabilidad institucional y desde la humildad de presidir un Gobierno que representa a un pueblo pequeño en términos demográficos, pero grande en visión europea y vocación internacional». Sus llamamientos al Rey y al presidente del Gobierno , explica, han sido respondidos con «silencio» o «no con la respuesta que estimo para la convivencia de realidades nacionales diversas y la evitación de la fractura social».

«Decepción» por el discurso del Rey

Por otro lado, el lehendakari Iñigo Urkullu, que siempre ha reclamado del Rey Felipe VI que ejerciera el papel arbitral que le reconoce la Constitución para remar a favor del reconomiento de la plurinacionalidad del Estado, expresó este martes su «máxima decepción y preocupación» por el contenido del discurso que el Monarca dirigió anoche a la nación ante la crisis sin precedentes abierta por el 1-O. «Perplejidad total ante el discurso televisado de D. Felipe VI. Máxima decepción y preocupación», trasladó en su cuenta de Twitter poco después de finalizada la intervención del monarca.

Este miércoles, durante la inauguración de un banco de leche materna en Galdakao, el lehendakari dio más explicaciones sobre las razones que le motivaron esa reacción. «Tengo un sentimiento de perplejidad porque el discurso basado en el cumplimiento de la legalidad y el respeto al ordenamiento jurídico no se ve complementado con el realismo del reconocimiento de la existencia de aspiraciones legítimas que demandan un cauce de expresión», apuntó.

Según dijo, la «decepción» que siente obedece a «la ausencia de gesto que ayude a profundizar en la convivencia». Y la «preocupación porque no hay propuesta de diálogo con voluntad de acuerdo ni mención a puentes para reconducir la situación actual». «Hago una apelación a ello y muestro mi compromiso en ello, tal y como también se viene sugiriendo desde las instituciones europeas».

Reacción del PNV

La reacción del PNV fue igualmente dura, a tono con la de las fuerzas nacionalistas y de izquierda radical, muy críticas con el supuesto alineamiento del Monarca con el Gobierno. En un mensaje colgado en sus redes sociales, el presidente del EBB, Andoni Ortuzar, se mostró convencido de que, tras la intervención de Felipe VI, Cataluña «está un poco más lejos». El líder jeltzale expresó su «tremenda decepción» por el papel desempeñado por el Monarca, al que, según recordó, la Constitución reserva un papel de arbitraje, que, a su juicio, no ha ejercido.

Ortuzar reprochó al jefe del Estado que se dirigiera solo a los catalanes no independentistas, para garantizarles que no están solos, y no tuviera «ni una sola palabra, ni un solo mensaje para los millones de catalanes que quieren decidir su futuro». «¿Acaso ya no les consideran ciudadanos españoles?», se preguntó, convencido de que los poderes del Estado «siguen sin querer ver el auténtico problema de Cataluña». Ortuzar lamentó también que el Rey no haya tenido «ni un solo gesto de simpatía» para los heridos en las cargas policiales, mientras Arnaldo Otegi, líder de EH Bildu, apeló veladamente al franquismo al denunciar que Felipe VI ejerciera como «digno heredero del régimen, atado y bien atado».

El PP, por su parte confió en que el mensaje de «concordia y responsabilidad» del Monarca reciba el respaldo de todas las fuerzas políticas. El vicesecretario de Comunicación, Pablo Casado, destacó su apelación a atenerse «a las consecuencias que recoge el ordenamiento jurídico». El PSOE, a través de su secretario de Política Institucional, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, subrayó en cambio la mención «a la concordia y el entendimiento» entre catalanes y españoles. Aunque el PSOE no lo mencionó en la breve valoración oficial leída por Celis en Ferraz, fuentes de la dirección dijeron echar en falta una llamada al diálogo en las palabras del Monarca.

Pablo Iglesias se situó enfrente del jefe del Estado a través de un tuit. «Como presidente de un grupo parlamentario que representa a más de 5 millones de españoles, le digo al Rey no votado: no en nuestro nombre». Compañeros de filas en Podemos como Irene Montero o Ramón Espinar lamentaron que el Rey se comprometiera «con el PP pero no con la democracia» y hablaron de discurso «irresponsable». Albert Rivera, de Ciudadanos, aplaudió entusiasta que el Rey diera «la cara por todos» en un momento en que España «necesita esperanza y liderazgo».

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