Urkullu llama a Rajoy y Puigdemont a negociar «de buena fe»

Urkullu saluda Ibarra antes del acto del inicio del año judicial en el TSJPV. /MANU CECILIO
Urkullu saluda Ibarra antes del acto del inicio del año judicial en el TSJPV. / MANU CECILIO

El lehendakari reitera su apuesta por un Estado «confederal» en el discurso con el que ha cerrado el acto solemne de apertura del año judicial en el TSJPV

OLATZ BARRIUSO

Apenas unos minutos después de que Mariano Rajoy ganara tiempo al enviar un requerimiento a Carles Puigdemont para que aclare si ha declarado o no la independencia y de que Pedro Sánchez anunciara la apertura del diálogo con el PP para abordar la reforma constitucional, Iñigo Urkullu ha renovado este mediodía su llamada a los protagonistas de la crisis política abierta por el conflicto catalán para que inicien un diálogo «con responsabilidad y realismo» inspirado en el «deber» de los poderes públicos de «negociar de buena fe». «La solución a un conflicto político solo se alcanza dialogando desde una auténtica voluntad de acuerdo», ha advertido el lehendakari en el discurso con el que ha cerrado el acto solemne de apertura del año judicial en el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco.

Rodeado de jueces y fiscales, el jefe del Ejecutivo de Vitoria ha apelado al «principio de diálogo» esgrimido por el propio Tribunal Constitucional en su sentencia de mayo de 2014 tras la apertura del proceso soberanista en Cataluña, que, según ha destacado, reconocía que son Constitución no puede abordar todos los problemas que pueden suscitarse en el Estado, en particular los derivados de la voluntad de una parte de alterar su estatus jurídico. En esa línea, ha insistido Urkullu, apelar a los tribunales como «único recurso» para resolver un conflicto de naturaleza política solo contribuiría a «polarizar todavía más las posturas» e incluso a «quebrar el necesario marco de convivencia».

Además, el lehendakari ha insistido en su apuesta por el horizonte «confederal», un modelo que ya planteó en su discurso de política general, como mejor salida al «laberinto de la articulación territorial en un Estado compuesto». «La llamada al diálogo y el entendimiento no puede ser soslayada», ha concluido.

Por su parte, el presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, Juan Luis Ibarra, ha advertido de que la desobediencia a las resoluciones judiciales del Estado de Derecho sumiría a España en «la arbitrariedad propia de las dictaduras». «La historia de las democracias en Europa nos enseña que el Estado constitucional de Derecho no resiste el incumplimiento de las resoluciones del Tribunal Constitucional y de los tribunales de Justicia ni el menosprecio a las instituciones garantizadoras del principio de paz jurídica», ha advertido, convencido de que la vigencia del Estado de Derecho configura «el único suelo sobre el que es posible la convivencia democrática».

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