Urkullu insta a «ensanchar» la ley para satisfacer las aspiraciones soberanistas

El lehendakari estrecha la mano del presidente de la Asamblea Nacional de Quebec, Jacques Chagnon. /Mikel Arrazola
El lehendakari estrecha la mano del presidente de la Asamblea Nacional de Quebec, Jacques Chagnon. / Mikel Arrazola

Insiste en Quebec en exigir a Europa «una respuesta constructiva» a las demandas de las naciones sin Estado

Olatz Barriuso
OLATZ BARRIUSO

Respeto a la legalidad sí, pero sin que se convierta en un corsé que aplace ‘sine die’ la respuesta a las «aspiraciones legítimas» de un «pueblo» que exige mayoritariamente decidir «sobre su estatus de soberanía, cosoberanía o interdependencia». Ese fue el mensaje que el lehendakari Iñigo Urkullu quiso lanzar en la tercera jornada de su viaje institucional a Quebec, donde el actual primer ministro y la propia sociedad quebequesa han aparcado la idea de celebrar un referéndum de independencia tras los intentos fallidos de 1980 y 1995 y se centran en defender su identidad y singularidad dentro de Canadá.

El lehendakari pronunció una conferencia en la prestigiosa Universidad de Laval, cuna de la élite francófona de la ciudad de Quebec y puntal del hecho diferencial francés en América, donde insistió en tomar a la provincia como modelo de referencia por la posibilidad que ha dado a sus ciudadanos de expresarse sin desbordar los cauces legales. En ese sentido, Urkullu defendió el «respeto a los procedimientos y a las normas», pero también planteó exprimirlos para desarrollar «toda su potencialidad», de tal manera que las demandas soberanistas en casos como el catalán o el vasco puedan desbloquearse con «soluciones políticas».

Ya la tarde anterior, en su visita al Parlamento quebequés, defendió la misma idea tras reunirse con el presidente de la institución, Jacques Chagnon, y con los líderes de los cuatro grupos con representación en la Asamblea Nacional. Los liberales del primer ministro Couillard, centristas y federalistas, dominan por aplastante mayoría de 70 escaños de 125. El soberanista Partido Quebecois ha bajado a cotas históricas con solo 30. Los autonomistas de la coalición Avenir Quebec tienen 20 y la Cámara se completa con el minoritario Quebec solidario (3 representantes), de ideología ecologista, socialista y soberanista.

Allí defendió Urkullu la posibilidad de «ensanchar las leyes» para dar cabida «de forma normalizada» a las «aspiraciones legítimas» de los ciudadanos, tras elogiar la «cultura política» quebequesa, donde todos los partidos, dijo, tienen «arraigado» el concepto de diálogo político, democracia y pacto. Para la ocasión, la sede de la Asamblea Nacional hizo ondear una ikurriña en lo alto de su tejado y dedicó un aplauso unánime al lehendakari, que siguió el pleno desde la tribuna de invitados, cuando Chagnon le presentó a los miembros de la Cámara.

Ayer, insistió en la misma idea ante el vicerrector de Asuntos Exteriores, decanos, profesores y alumnos de la facultad de Ciencias Sociales de Laval, a quienes dio cuenta de los trabajos de la ponencia de Autogobierno del Parlamento vasco, que, según dijo, aspira, en última instancia a lograr el «reconocimiento y el respeto a la realidad nacional» de Euskadi «siempre en el marco de Europa» y a poder realizar en el futuro un referéndum «legal y pactado que permita definir nuestro futuro con libertad». Urkullu situó así la consulta en la agenda política vasca, con la esperanza de que, en el futuro cercano, la UE decida dar una «respuesta constructiva» a las demandas de las llamadas naciones sin Estado.

Urkullu y Tapia, captados por la televisión en la Asamblea.
Urkullu y Tapia, captados por la televisión en la Asamblea. / M. A.

Y en ese punto, el lehendakari volvió a apelar al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, al que reclamó que el club de los Veintiocho reflexione sobre la «respuesta democrática» que los Estados miembros deben dar a las demandas soberanistas en una Europa en la que conviven «95 identidades nacionales», dando la vuelta a las propias palabras del luxemburgués. A su juicio, los socios comunitarios deberán ofrecer «una vía clara, legal y democrática» que cubra ese vacío.

Y ahí es donde, según cree, podría la UE inspirarse en el modelo de Quebec, aprobar una directiva de «claridad» al estilo de la ley que sancionó el Supremo canadiense en 1998 -una exigencia que ya puso sobre la mesa en su primera jornada en Quebec- y «desbloquear» así «una realidad de soberanías compartidas» que suponga asumir el compromiso de «bilateralidad». Diálogo «permanente», consulta a la ciudadanía y negociación dan forma a un modelo, alabó, que permite «reconducir procesos políticos complejos mediante procedimientos democráticos y dialogados».

Atentado de Nueva York

El lehendakari, que abrió su intervención con una condena del atropello terrorista de Nueva York, explicó asimismo a sus interlocutores el modelo económico vasco, «de sólido componente social», altamente industrializado y con la singularidad del Concierto Económico y el Cupo. El lehendakari evitó profundizar en el asunto catalán durante su intervención, aunque es de suponer que suscitara la atención de su interlocutores en el coloquio posterior, que se realizó a puerta cerrada y sin presencia de los medios de comunicación.

El martes, todas las preguntas de los profesionales quebequeses versaron sobre las tensiones territoriales. Los periodistas se preguntaban en los pasillos hasta qué punto es nacionalista el lehendakari. Ayer se definió como tal ante su audiencia. «Les hablo con claridad y expreso mi sentimiento nacionalista vasco, nuestro anhelo de crecer como país por sentimiento y también por convicción».

Euskadi se inspirará en Quebec para la acogida de refugiados

La secretaría general de Derechos Humanos, Convivencia y Cooperación que dirige Jonan Fernández se pondrá en contacto próximamente con las instituciones quebequesas para inspirarse en su modelo de acogida de refugiados. El lehendakari, que aseguró que la «integración» social de personas que huyen de la guerra es un compromiso asumido por la sociedad vasca «con altísimo grado de consenso», mostró especial interés por las disposiciones constitucionales específicas que permiten a Quebec establecer sus propios criterios en políticas de acogida. También quiere inspirarse en la fórmula de «patrocinio comunitario», que concede protagonismo a la sociedad, además de a las instituciones, para integrar a refugiados. Urkullu se reunió además con la rectora de la Universidad de Laval, Sophie d’Amours, acompañado por Arantxa Tapia. Ambas acordaron abrir una vía de colaboración en materia de investigación industrial.

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