Urkullu hace un guiño al PP vasco y dice que «se implicará» en la negociación de los Presupuestos

Urkullu, este viernes en el Parlamento vasco. /IGOR AIZPURU
Urkullu, este viernes en el Parlamento vasco. / IGOR AIZPURU

El lehendakari tilda de «inadmisibles» las declaraciones del ministro de Justicia sobre un posible frenazo a la transferencia de competencias

OCTAVIO IGEA

El lehendakari lanzó un guiño al PP vasco y aseguró este viernes en el Parlamento que se «implicará» en la negociación de los Presupuestos, que ha tomado velocidad esta semana. Durante el pleno de control que celebra la Cámara Urkullu fue más allá y se mostró «esperanzado» de que las conversaciones con los partidos de la oposición lleguen a buen puerto sin «giros radicales».

Urkullu comparecía en la tribuna de oradores reclamado precisamente por el presidente del PP vasco, Alfonso Alonso, quien, a las puertas de que se cumpla el primer año de legislatura, se mostró dispuesto a mantener «el diálogo y la colaboración» con el Gobierno vasco. Los populares se presentan como la opción más factible para que el Ejecutivo autonómico saque adelante sus Cuentas para 2018 si PNV y PSE se comprometen a revisar la reforma fiscal que van a plantear en las Juntas Generales de los tres territorios.

Pese a que el Gobierno vasco insistía a comienzos de semana en «disociar» el debate de los Presupuestos del de la reforma fiscal, el camino parece que convergerá de una u otra manera. Porque es el único requisito que reclama el PP y porque, tras la primera ronda de contactos, el Ejecutivo considera que la posibilidad de llegar a acuerdos con EH Bildu y Elkarrekin Podemos son mucho más remotas. En esa senda, el diputado general de Álava, Ramiro González, ya hizo el primer gesto al deslizar que aceptará enmiendas de los populares para suavizar el nuevo marco fiscal que debe negociar.

En esa tesitura, Alfonso Alonso reclamó a Urkullu «que se implique y ejerza su liderazgo para encauzar temas pendientes». Una alusión directa al «desaguisado» de la reforma fiscal sobre el que Urkullu tomó el guante a su manera.

En una larga alocución en la que aplaudió la labor de su Gobierno durante su primer año de funcionamiento -«hasta ELA dice que la situación es buena», dijo con ironía-, el lehendakari encontró el momento para, sin mencionarlo expresamente, asegurar que tomará parte en las negociaciones de las Cuentas para intentar allanar el camino.

Las fuentes populares consultadas dan por hecho que el guiño de Urkullu abre la puerta a un acuerdo presupuestario e interpretan las palabras del lehendakari como un compromiso para abrir el diálogo sobre fiscalidad. Si se cumple lo anunciado, el consejero de Hacienda, Pedro Azpiazu, volverá a reunirse durante los próximos días con todas las fuerzas de la oposición para avanzar en las negociaciones presupuestarias, aunque el punto de partida de cada partido es muy diferente.

Mientras el PP considera que el camino empieza a despejarse, EH Bildu pidió al PNV que rompa con el PSE para seguir conversando, una condición que el Gabinete Urkullu considera «incompatible» con la búsqueda de consensos. Por su parte, Elkarrekin Podemos ha puesto sobre la mesa enmiendas por valor de 145 millones de euros y espera una respuesta oficial, aunque reconoce «difícil» que se produzca un pacto.

«Pulsión recentralizadora»

Y mientras la relación del Gobierno vasco con el PP del territorio parece aclararse, el vínculo con la dirección nacional del partido y La Moncloa sigue enfriándose. Durante otra alocución que realizó en el pleno de este viernes el lehendakari tildó como «inadmisibles» las palabras pronunciadas la pasada semana por el ministro de Justicia en las que sugería que el Ejecutivo central debe replantearse la transferencia de competencias a las autonomías en favor de un control más centralizado de «políticas esenciales».

Urkullu llamó al resto de fuerzas vascas a defender y actualizar el Estatuto de Gernika «diga lo que diga» el ministro Rafael Catalá, y recordó que la mejora del autogobierno es uno de los pilares de su plan para la legislatura. El lehendakari insistió en «rechazar» y «evitar» las injerencias del Estado ante su «pulsión recentralizadora» y reivindicó «una solución confederal a la crisis del modelo territorial».

Eso sí, el lehendakari marcó distancias con Cataluña una vez más al apostar por «la vía vasca» y «la bilateralidad efectiva y con garantías». «No se puede cambiar nada unilateralmente», zanjó.

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