Urkullu defiende reconocer la singularidad de la nación vasca ante 25 embajadores de la UE

Iñigo Urkullu saludando al embajador de Italia, Stefano Sannino./EFE
Iñigo Urkullu saludando al embajador de Italia, Stefano Sannino. / EFE

El lehendakari 'vende' Euskadi al cuerpo diplomático europeo como modelo de desarrollo e igualdad social

OLATZ BARRIUSO

El lehendakari Iñigo Urkullu defendió este miércoles al mediodía en Madrid, en un encuentro con 25 embajadores de distintos países de la UE en España, la necesidad de reconocer la «singularidad de la nación vasca» mediante un acuerdo con el Estado basado en la soberanía compartida y la bilateralidad. Para ello, según subrayó el jefe del Ejecutivo vasco en su exposición ante los representantes del cuerpo diplomático, es necesario buscar una «solución política» que asuma la «plurinacionalidad del Estado» no solo en el ámbito interno, sino también en el de la Unión Europea. De hecho, Urkullu insistió ante sus interlocutores en la propuesta de impulsar una «directiva de claridad» europea que permita habilitar «cauces legales» para que «las comunidades políticas que, mediante decisión expresa y clara de sus instituciones parlamentarias de autogobierno, quieran consultar a la ciudadanía sobre su futuro, puedan hacerlo». Una iniciativa que ya defendió con entusiasmo durante su viaje a Canadá y que incide asimismo en la necesidad de que las «realidades nacionales» sin Estado en el seno de la UE puedan participar de forma «efectiva» en la gobernanza europea.

El encuentro, celebrado en la residencia del embajador italiano, Seteffano Sannino, es el cuarto de estas características que mantiene Urkullu desde que es lehendakari. El presidente vasco ya se entrevistó dos veces en Madrid con los embajadores de la UE en enero de 2013 y en junio de 2014, unas reuniones más centradas en el final de ETA, y en una tercera ocasión, en 2016, ejerció de anfitrión en el Palacio Miramar de San Sebastián. El de este miércoles se vio condicionado por el debate sobre el modelo de Estado azuzado por el desafío independentista catalán y por el interés del lehendakari en 'vender' a sus interlocutores, en cambio, una Euskadi estable, anclada en la cultura del pacto, que apuesta por la industria y la innovación y «cumplidora de sus compromisos», según fuentes cercanas a la reunión.

En ese sentido, Urkullu, acompañado por la secretaria general de Acción Exterior, Marian Elorza, y por el director de Asuntos Europeos, Mikel Antón, desgranó ante los embajadores el modelo vasco basado en el desarrollo sostenible y en la «igualdad social» y describió a Euskadi, en definitiva, como un país «competitivo», volcado en crear empleo y reducir el paro por debajo del 10% y elevar el peso de la industria en el PIB al 25%. Incluso, defendió la importancia de los acuerdos recientemente alcanzados con el Gobierno central para impulsar la alta velocidad, revisar la tarifa eléctrica de la industria vasca, renovar la plantilla de la Ertzaintza o actualizar el Cupo y el Concierto, «clave de bóveda» del autogobierno vasco. En ese sentido, Urkullu defendió la «dimensión política» del Concierto porque, dijo, fundamenta las relaciones entre ambas Administraciones «en el respeto y reconocimiento mutuo». «Bilateralidad significa que nadie puede imponer su posición a otra parte», explicó, antes de hacer pedagogía y recordar que el régimen fiscal de raíz foral no solo está amparado por la Constitución y el Estatuto, sino por las instituciones europeas tras la sentencia favorable del Tribunal de Luxemburgo en 2008.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos