Urkullu critica en la prensa británica la gestión de Rajoy en la crisis catalana

Idoia Mendia, saluda a Josu Erkoreka y a Andoni Ortuzar en un acto en defensa del Concierto./IGNACIO PÉREZ
Idoia Mendia, saluda a Josu Erkoreka y a Andoni Ortuzar en un acto en defensa del Concierto. / IGNACIO PÉREZ

Pese a todo, PNV y PSE insisten en proteger su pacto de gobierno y aislarlo de las «tensiones» políticas

Olatz Barriuso
OLATZ BARRIUSO

El lehendakari Iñigo Urkullu sigue firme en su intención de dar dimensión europea al conflicto catalán y denunciar ante los socios comunitarios la gestión que Mariano Rajoy está haciendo del órdago independentista del Govern con la «amenaza de intervenir sus legítimas instituciones». Así consta en un artículo que avanzó ayer el diario británico ‘The Guardian’ en su página web y que hoy se publicará íntegramente en la edición impresa del rotativo, con sede en Londres y de tendencia europeísta y progresista. El texto, que salió a la luz a media tarde en formato digital con el título ‘Solo el diálogo político puede aportar estabilidad a Cataluña y la UE debe ayudar’, incide en las ideas que el jefe del Ejecutivo de Vitoria ha venido expresando desde que se agudizara la crisis, básicamente que el incendio catalán obedece a un conflicto «político» que solo admite una solución «política, basada en el diálogo y la negociación» porque pone de manifiesto el «problema» de la «integración forzosa» en el Estado de pueblos «que históricamente han expresado su deseo de autogobierno y unión voluntaria».

A esa fórmula, la de la libre adhesión, apela precisamente el lehendakari para solucionar el encaje de las distintas «realidades nacionales» en Estados de tipo compuesto, «conciliando realidad y realismo, legalidad y legitimidad» a través de la convocatoria legal de consultas de autodeterminación. Un derecho en el que dice creer firmemente, del mismo modo que se define como europeísta y advierte a los socios de la Unión de que deben involucrarse en una solución dialogada para Cataluña porque el conflicto afecta directamente «a la salud del proyecto europeo». Es una cuestión «de orden jurídico internacional» y no un «problema interno», avisa el presidente vasco.

Urkullu, que evita repartir culpas o achacar a la Generalitat alguna responsabilidad en la situación creada, deja claro en el artículo que no puede «entender ni compartir» la forma en que Madrid ha gestionado la crisis del modelo territorial que «desde hace más de una década» ha afectado a Euskadi y, ahora, amenaza con asomar a Cataluña «a un escenario de escisión social y ruptura política, institucional y emocional que será muy difícil revertir».

«Medidas extremas»

El lehendakari, que el sábado reaccionó con suma dureza al paquete de medidas anunciado por Rajoy para desplegar en Cataluña el artículo 155, mantiene la misma línea en el texto enviado a ‘The Guardian’ hace escasos días a petición del rotativo, con el que ya ha colaborado en otras ocasiones. Fuentes de Lehendakaritza explicaron que ha rechazado peticiones de otros medios como CNN, BBC o ‘Le Monde’ y ha denegado conceder entrevistas, aunque sí ha considerado oportuno advertir, en un medio europeo, de las posibles consecuencias del 155. Urkullu denuncia que se dé una respuesta exclusivamente «legal» a las demandas del Govern y dice rechazar de plano las «medidas extremas adoptadas en relación a la sociedad civil catalana y a sus instituciones en el último mes». A su juicio, la aplicación del 155 solo hará más difícil salir del actual ‘impasse’, para lo que vuelve a proponer los modelos de Quebec y Escocia y la asunción del concepto de «soberanía compartida».

Las medidas del Gobierno dividen a los partidos en Navarra

El Parlamento de Navarra aprobó ayer, con los votos a favor de los grupos que sustentan al Gobierno foral y en contra de la oposición, una declaración institucional en la que se tacha de «inaceptable e inadmisible» la aplicación en Cataluña del artículo 155 de la Constitución. El texto, sometido a la Junta de Portavoces por Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e Izquierda Ezkerra, sostiene que la suspensión de la autonomía tiene como «principal víctima» a «la ciudadanía catalana en su conjunto», y apuesta por el «diálogo, la negociación y el acuerdo». UPN, PSN y PP votaron en contra de la declaración, siendo la más dura la portavoz popular, Ana Beltrán, que la calificó de «infamia» y acusó a los grupos proponentes de no respetar «ni la Constitución, ni las leyes, ni la democracia».

El artículo se hizo público antes de lo que había previsto el Gobierno vasco, decidido a rebajar el perfil político de las intervenciones del lehendakari para preservar su acuerdo de gobierno con el PSE de las «tensiones» y «enfrentamientos» que sí puede provocar, admiten, entre los partidos. El propio ‘hombre fuerte’ del PSE en el Gobierno vasco, Iñaki Arriola, lo reconoció en una entrevista en Radio Euskadi pero circunscribió el respaldo de Urkullu a Puigdemont a una «opinión personal» que «no incluye» a los socialistas pero tampoco afecta a su alianza.

Urkullu quiere mantener a partir de ahora un perfil más bajo para preservar la estabilidad institucional No «tensionar»

El lehendakari evita achacar responsabilidades a la Generalitat en el texto enviado al rotativo «Ni entiendo ni comparto»

El texto de Urkullu en ‘The Guardian’ llegó, paradójicamente, el mismo día en que los dos socios del Ejecutivo vasco se conjuraban, en público y en privado, para preservar el pacto de gobierno de las turbulencias catalanas. El propio lehendakari prefirió guardar silencio sobre Cataluña en un acto público en Ondarroa ante la ausencia de «novedades» y para evitar «tensionar» más el ambiente. Una vez publicado el artículo en el diario londinense, Lehendakaritza insistió en que Urkullu ya ha dicho «lo que tenía que decir» y se ratificaron en la ‘vía vasca’ de reforma del Estatuto, que, recordaron, es responsabilidad de la ponencia de autogobierno y no del Ejecutivo. Fuentes del PNV y del PSE recordaron que la cuestión territorial quedó al margen de su acuerdo «desde el primer día» y se mostraron convencidos de que prevalecerá la «estabilidad» institucional sobre cualquier otra consideración.

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