Urkullu admite tras reunirse con Rajoy «esperanza» en lograr los traspasos pendientes

El lehendakari, ayer en la firma de un memorando de entendimiento con el secretario general de la OEI, Paulo Speller./irekia
El lehendakari, ayer en la firma de un memorando de entendimiento con el secretario general de la OEI, Paulo Speller. / irekia

Cree que la situación de minoría de Rajoy y la necesidad de «relectura del modelo de Estado» permiten ser optimistas

OLATZ BARRIUSO

Primero fue la reunión secreta en La Moncloa entre Iñigo Urkullu y Mariano Rajoy, después la llamada de Soraya Sáenz de Santamaría a Josu Erkoreka para fijar una próxima reunión y ayer el propio lehendakari compareció en público para admitir que, por primera vez desde que accedió al cargo, alberga «esperanza» de que se pueda completar el Estatuto de Gernika e ir comprometiendo con la Administración central un «calendario» para ejecutar los traspasos pendientes. El mensaje del jefe del Ejecutivo de Vitoria está en línea con el optimismo que, respecto a la posibilidad de dar un empujón al desarrollo estatutario, se respira en su Gabinete desde el miércoles de la semana pasada. Entonces, en puertas de la negociación de los Presupuestos Generales del Estado para 2018 y en pleno desafío catalán al Estado, Rajoy recibió por fin a Urkullu, una cita que, sobre todo, ha servido para desatascar las hasta ahora inexistentes negociaciones sobre transferencias.

La mejor prueba de que las conversaciones han quedado encarriladas es que Urkullu, siempre muy prudente en sus manifestaciones públicas, admitió ayer albergar «alguna esperanza más» que en la legislatura pasada sobre la posibilidad de lograr acuerdos en materia de desarrollo estatutario. Y lo hizo además en una comparecencia con preguntas no prevista en principio, tras un acto sin ninguna relación con la actualidad política más candente, la firma de un memorando de colaboración con la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI).

Urkullu quería transmitir el mensaje de que la cita, secreta hasta que este periódico la desveló, ha sido productiva y fructífera. Y por eso aludió al clima de entendimiento alcanzado esta legislatura entre las Administraciones central y vasca tras la etapa de la mayoría absoluta de Rajoy, en la que, recordó, sus reivindicaciones para el cumplimiento íntegro del Estatuto obtenían la callada por respuesta. De ahí el calado político del encuentro del 19 de julio, que ha propiciado que Moncloa mueva ficha para empezar a negociar los traspasos. De hecho, según las fuentes consultadas, la cita de la vicepresidenta con el consejero de Gobernanza Pública y Autogobierno se celebrará «lo antes posible» -mejor si es a finales de agosto que a primeros de septiembre- y podría servir para ir perfilando los equipos que hincarán el diente a los traspasos que el Gobierno vasco considera «prioritarios», la gestión del régimen económico de la Seguridad Social y las Prisiones. El ‘número dos’ de Interior, José Antonio Nieto, reconoció ayer que, con ETA en vías de disolución, existe un «clima favorable» para que Euskadi asuma las cárceles, aunque precisó que la negociación no ha arrancado aún.

«Camino sin retorno»

Para Urkullu, esas «diferentes» y alentadoras circunstancias no se deben únicamente a la minoría del Gobierno del PP, sino también a la necesidad de hacer una «relectura del modelo de Estado español». El lehendakari aludió así indirectamente al entuerto catalán, que habría impulsado a Rajoy a mostrarse más abierto con las reivindicaciones nacionalistas que se ajustan a los marcos legales. De hecho, su Gobierno y el PP insisten en poner de ejemplo de colaboración dentro de la ley a Urkullu, que ayer dijo no «dejarse llevar» por «alabanzas o loas interesadas en función de las circunstancias».

EN SU CONTEXTO

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años de vigencia tiene el Estatuto de Gernika, según recordó ayer el lehendakari, que explicó que su Gobierno cuantificará en un informe en septiembre todos los traspasos pendientes desde entonces. Ésa será la base para arrancar la negociación.
Optimismo.
Nunca el Gobierno de Urkullu se ha mostrado tan optimista respecto a la posibilidad de completar el Estatuto. La reunión, posiblemente a finales de agosto, entre Erkoreka y Santamaría desbrozará el camino.

Eso sí, dejó claro una vez más que no comulga con la vía unilateral impulsada por la Generalitat, pese a mostrar su «respeto» por el procés y situar el origen del embrollo en el ‘cepillado’ del Estatut. «No creo en los caminos sin retorno», sentenció, para apelar una vez más al «diálogo» entre Rajoy y Puigdemont, imprescindible sobre todo, a su juicio, a partir del 2 de octubre.

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