El último whatsapp del terrorista de Cambrils

Houssaine Abouyaaqoub/
Houssaine Abouyaaqoub

Houssaine Abouyaaqoub llevaba una vida aparentemente normal de cara a su entorno

CRISTIAN REINO

Houssaine Abouyaaqoub se cruzó mensajes sobre las 15.30 horas del jueves, horas antes de perpetrar el atentado y de caer muerto por disparos de la Policía, con un amigo que se interesaba por él tras varios días sin tener noticias suyas. «Tío, que estás perdido», le decía el amigo, a lo que Abouyaaqoub respondió que tenía trabajo este verano porque se quería comprar un coche.

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Dos amigos que hace tiempo que no se ven retoman el contacto intentando quedar. Conversaciones similares se suceden en los chats de whatsapp de cualquier ciudadano. La diferencia aquí es que uno de los interlocutores es Houssaine Abouyaaqoub, uno de los terroristas integrates de la célula yihadista abatido por los Mossos en Cambrils, a escasas horas de la tragedia y hermano de Jounes, el autor de la matanza en Las Ramblas. Houssaine era el más joven de la célula.

Su amigo insistió de nuevo y le propuso quedar algún día cercano para ir a los karts de Roses (Girona). «Okey, ya te diré algo, vale perfecto, si tengo tiempo te digo, okey?», le contestó, de manera que su amigo cerró la charla con un «ok, rey; así nos vemos, hace mucho que estamos todos perdidos».

La conversación, difundida por el diario ‘Ara’, de apariencia completamente normal, casa con el reciente hallazgo según el cual el imán de Ripoll adoctrinó al resto de integrantes de la célula, mucho más jóvenes, en la corriente más clandestina del salafismo. Se trata de la secta Takfir Wal Hijra, muy difícil de detectar porque sus integrantes rompen las reglas sagradas de otras corrientes yihadistas con el objetivo de no ser identificados. Se les permite vestir de manera occidental, tomar alcohol e incluso drogas, escuchar música y ver la televisión, bailar, ir con mujeres... lo que, a ojos de los demás, invisibiliza su radicalización.

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