Turull y Rull: Al salir «nos aplaudieron todos los presos del módulo 4»

Josep Rull y Jordi Turull hablan por video conferencia con el expresidente Puigdemont./EFE
Josep Rull y Jordi Turull hablan por video conferencia con el expresidente Puigdemont. / EFE

Los exconsellers aseguran que no han logrado humillarles y que están «más fuertes» tras pasar 32 días en prisión

EL CORREO

Los exconsellers Jordi Turull y Josep Rull, excarcelados el lunes, han participado unas horas después en el segundo mitin de la campaña electoral de Junts per Catalunya, han agradecido «el calor, el cariño, el apoyo» recibido de tanta gente y han relatado que al salir de la cárcel «nos aplaudieron todos los presos del módulo 4». Pero también han reivindicado que durante los 32 días en prisión «no han conseguido humillarnos» y «estamos más fuertes que nunca» a pesar de la dura estancia entre rejas.

Turull y Rull han dado una rueda de prensa que ha estado salpicada de anécdotas de su vida carcelaria, «donde las horas pasan muy lentas», tal y como ha explicado uno de ellos. Desde la habilidad del propio Rull para jugar al ping pong —el campeón del módulo 4, tal y como lo ha definido Turull— hasta cómo pasaban las horas viendo ‘La que se avecina’ y ‘Rex, el perro policía’ o leyendo —y contestando— las muchas cartas que han recibido durante el más de un mes que han permanecido en reclusión.

Ambos han resaltado la dureza carcelaria y han tenido palabras de reconocimiento a la profesionalidad de guardias y funcionarios, con algunas excepciones, como una funcionaria de Navalcarnero, de cuyo trato se ha quejado Rull por comentarios que le hizo del tipo «Se os ha acabado la tontería; te vas a pasar tanto tiempo en la cárcel que te vas a aprender el auto de memoria», justo cuando llegaron a la prisión. Jordi Turull ha reconocido que la cárcel colapsa el cerebro y que cuando salió le tuvo que pedir ayuda a Rull porque no sabía ni cómo enviar un mensaje de WhatsApp.

Josep Rull se ha extendido en los problemas que sufrió en los traslados de la Audiencia a prisión y de prisión a la Audiencia por el hecho de ser una persona que se marea con facilidad, y por que en estos traslados hayan ido siempre con grilletes en las manos. A pesar de que «la actitud de policías y guardias civiles» fue de una «profesionalidad altísima», el conseller se ha cuestionado sobre si realmente era necesario ir así. «Nos hemos encontrado gente muy buena y gente muy mala», aunque sobre todo se han acordado de los primeros. Han enviado «recuerdos y abrazos a la gente que está allí» porque «hemos visto toneladas y toneladas de humanidad».

Por su parte, Jordi Turull, exconseller de Presidencia, ha coincidido con su compañero que «estamos tristes porque ayer fue un día muy emotivo», tras lo cual ha desvelado la incomprensión del resto de presos a la hora de entender por qué los exconsellers estaban en prisión: «Los presos nos preguntaban: ‘qué hacéis aquí’», ha relatado, y de hecho «nos aplaudieron todos los presos del módulo 4 y nos abrazaron» cuando salieron de la cárcel. «Es que sois normales, nos decían», ha seguido explicando.

El exconseller también ha asegurado que no tiene quejas de los funcionarios de prisión y que en muchas ocasiones justificaban las decisiones con un «órdenes de arriba, nos decían». De hecho, cuando se enteraron por la tele que iban a salir, pidieron «por clemencia» si les dejaban ver a Forn y Junqueras, a los que los funcionarios decían que si bien querían, no podían. Finalmente se vieron gracias a la visita de los abogados y pudieron abrazarse.

«La gente nos ha sacado a nosotros y nosotros seremos uno más», ha dicho Turull, que se ha fijado como prioridad junto a Rull «hacer lo que haga falta», porque «no entendemos cómo dos personas que han militado siempre en el pacifismo como los Jordis estén en prisión». Como tampoco entienden lo mismo de Forn y de Junqueras.

Por el contrario, «oír tantos días a Rajoy decir que hemos vuelto a la normalidad» ha sido especialmente duro para ellos. «Nos mirábamos a la cara y, viendo que hay políticos exiliados, otros en prisión, gente cantando la Estaca en las calles... ¿Esta es la normalidad que defienden?», se ha cuestionado. Por eso, a partir de ahora «el trabajo que tenemos es dejarnos la piel para que salgan» de la cárcel los que quedan «y para que Puigdemont vuelva a ser president» y «vuelva la normalidad», ha dicho, porque «la normalidad es que haya un govern escogido por la gente», ha zanjado.

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