Turno de Costa: hacer creer que no sabía nada o rematar a Camps

El exsecretario general del Partido Popular en Valencia Ricardo Costa. /Efe
El exsecretario general del Partido Popular en Valencia Ricardo Costa. / Efe

Tras el balón de oxígeno de ‘el Bigotes’, el ex secretario general del PP valenciano declara esta semana en el juicio por la presunta financiación irregular

Mateo Balín
MATEO BALÍNMadrid

La imagen tuvo lugar el pasado viernes por la tarde en la sala de vistas de la Audiencia Nacional. Álvaro Pérez, ‘el Bigotes’, acababa de señalar al expresidente Francisco Camps (2003-2011) como la persona que organizó y ordenó la financiación irregular del Partido Popular de la Comunidad Valenciana (PPCV). El gestor del Grupo Correa en Valencia a través de la mercantil Orange Market, principal acusado del juicio y en prisión provisional desde hace once meses, se levantó como un resorte de la mesa del interrogatorio tras más de tres horas de declaración. Se colocó los cuellos de la camisa, se atusó el pelo y se giró con rapidez para saludar a sus compañeros de trena, su exjefe Francisco ‘Paco’ Correa y el también gestor Pablo Crespo. Ambos habían asistido como dos espectadores de cine a la intervención del siempre excesivo ‘Alvarito’.

Pero la cosa no quedó ahí. En ese círculo cerrado que parecen formar los ‘tres de la Gürtel’, a quienes esperan nuevos juicios, largos años en prisión y que ahora parecen dispuestos a encender el ventilador de las corruptelas, hubo hueco para una cuarta persona. Mientras que el resto de acusados se levantaba tras finalizar la sesión, ‘el Bigotes’ se dirigió una fila más atrás a Ricardo Costa, ex secretario general del PPCV, y fundieron sus manos en un claro gesto de agradecimiento de éste por lo que había escuchado en el interrogatorio. Ello, pese a que el expolítico de 47 años se enfrenta a siete años y nueve meses de prisión.

Pero, ¿por qué ‘Ric’ Costa estaba tan contento pese a que Correa y Crespo lo habían identificado como la persona que les dijo «o se hace así, o no cobráis», en referencia al sistema de pago irregular de gastos electorales pactado con los empresarios contratistas de la Generalitat?

La respuesta es más o menos sencilla y la jugada planeada en el juicio por los ‘tres de la Gürtel’ se ejecutó de forma inteligente. Primero fue Correa, que tras hacerse el remolón con la fiscal anticorrupción durante su declaración («El PP nos dijo» o «el PP tuvo la iniciativa») admitió al abogado del Estado que la ‘X’ del PPCV era Ricardo Costa. Después llegó el turno de Crespo, que corroboró en su intervención el nombre de Costa pero ya dejó caer que ‘el Bigotes’ se reunía «al más alto nivel» con todos los dirigentes populares, incluso con Francisco Camps, para que sus empresas pudieran cobrar los servicios electorales adeudados por el partido.

Y, finalmente, ‘el Bigotes’ dio sin ambages el nombre del expresidente de la Generalitat y del PPCV como la persona que «organizó y ordenó» la financiación irregular en las campañas de 2007 y 2008, la de las mayorías absolutísimas en Valencia del partido de Camps.

«Ricardo (Costa) llamó delante de mí a la persona que le consultaba siempre todo y le dijo que había problemas serios de hacerlo de esa manera y esa persona le dice que es la única manera que hay de cobrar, y si le interesa, bien, y si no, que lo deje. Esa persona es Francisco Camps. Costa solo recibía órdenes», explicó ‘el Bigotes’ en el juicio.

«(Camps) era realmente quien decía junto a su equipo cercano, como el señor (Juan) Cotino (expresidente de las Cortes Valencianas) o Ana Michavila (jefa de gabinete de Camps), cómo había que cobrar», añadió. «¿Seguro que era Camps?, le interpeló el juez José María Vázquez Honrrubia. «Sí, Costa habló por teléfono delante de mí con el ‘presidente’?», aseguró ‘Alvarito’.

Camps, inimputable

Así, de un plumazo, el principal acusado en el juicio –se enfrenta a 27 años de prisión por delitos fiscales, electorales y falsedad documental continuada– apuntó la mirilla a Camps y exoneró a Costa, a quien presentó como un mandado del primero. De ahí el apretón de manos tras finalizar la sesión del viernes.

Ahora la pelota está en el tejado del ex secretario general del PPCV, quien declarará entre este miércoles y el viernes en la vista oral. Lo tiene muy sencillo: ‘hacerse el loco’ o confesar y endosarle la responsabilidad a su otrora amigo Camps, quien, por otra parte, nunca será juzgado por estos delitos concretos porque ya habrían prescrito para él.

Así, Costa, que aún conserva el carnet de militante del PP, ha logrado salvar una pelota de partido gracias a ‘el Bigotes’, mientras que Camps se ha convertido en el nuevo ‘muerto’ en un juicio de corrupción. Esa persona sobre quien recae toda la responsabilidad porque es inimputable. No obstante, el expresidente anunció el viernes por la noche en un comunicado que ejercerá acciones legales contra quien le insidie o calumnie. Por lo que a esta batalla le quedan nuevos capítulos.

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