La CUP teme que el Govern se eche en brazos de Ada Colau

Los parlamentarios de la CUP Anna Gabriel y Joan Garriga, en la sesión del martes./EFE
Los parlamentarios de la CUP Anna Gabriel y Joan Garriga, en la sesión del martes. / EFE

Los anticapitalistas conceden un mes de plazo a Puigdemont para declarar formalmente la independencia

CRISTIAN REINOBARCELONA

Las relaciones entre Junts pel Sí y la CUP nunca han sido una balsa de aceite, más bien han sido un continuo toma y daca de imposiciones y desgastes. Los anticapitalistas llevan dos años ejerciendo de ariete independentista y su presión, llevada al extremo cuando pidieron la cabeza de Artur Mas o forzaron una moción de confianza hace un año, ha acabado por erosionar una alianza, ya de por sí antinatura, entre formaciones casi antagónicas como el PDeCAT y la CUP. «Puigdemont envió (en el Parlament) un mensaje de confianza cero hacia la CUP», se lamentó ayer el portavoz de la ejecutiva de la formación antisistema, Quim Arrufat. «El presidente de la Generalitat nos ha fallado», añadió.

A los anticapitalistas no les gustó el discurso del jefe del Ejecutivo catalán y creen que ha acabado cediendo a las presiones de la UE y de los agentes económicos. Hay quien incluso en la CUP habló de «traición». «¿Cuántos pasos más hemos de dar? Si no nos lo habíamos ganado ya suficientemente, el 1-O nos ganamos el derecho a proclamar la independencia», aseguró la diputada Eulalia Reguant. La parlamentaria independentista exigió «todas las explicaciones posibles» a Puigdemont porque la «gente no entendió nada» de lo que sucedió en el Parlament.

Pero, además, los antisistema temen que Junts pel Sí y Puigdemont hayan optado por cambiar de socios para el resto de la legislatura y estén iniciando un proceso de aproximación a los comunes de Ada Colau. El debate del martes escenificó este cambio de tercio. Mientras Anna Gabriel mostraba su indignación por la suspensión de la independencia por parte del presidente de la Generalitat tras haberla declarado poco antes, Lluís Rabell, portavoz de Catalunya sí que es Pot, celebraba que se había abierto una oportunidad al diálogo.

Reguant dijo ayer que a los anticapitalistas les extrañó la «tranquilidad» y lo «contentos» que estaban los representantes de la izquierda alternativa con el discurso de Puigdemont y que tuvieron la sensación de que su intervención no les cogió «por sorpresa».

Casi los dos primeros dirigentes que reaccionaron de manera positiva al discurso de Puigdemont fueron Colau y Pablo Iglesias. Ambos «agradecieron» al presidente de la Generalitat su apuesta por el diálogo y la «sensatez». Ya hace meses que Puigdemont y Colau se cortejan uno a cada lado de la plaza de Sant Jaume. Su último acuerdo facilitó que el referéndum pudiera celebrarse en Barcelona.

Relación tocada

La alianza entre Junts pel Sí y la CUP está «tocada», admitieron ayer los anticapitalistas, pero aún no está rota del todo. La formación de ultraizquierda dio un mes a Puigdemont para que pueda explorar las vías de diálogo y mediación que solicitó en su discurso. Si superadas estas cuatro semanas las conversaciones no han servido para encarrilar algún tipo de acuerdo, la CUP reclamará la declaración unilateral de independencia.

Pero lo hará desde una posición casi extraparlamentaria, en la medida en que los diputados ‘cuperos’ se plantean dejar de participar en la actividad ordinaria de la Cámara catalana con el argumento de que se niegan a seguir haciendo política autonómica.

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