«No solo nos humillan a las víctimas, humillan a toda la sociedad»

Iñaki Igerategi e Ignacio Otegi fueron agasajados por un par de cientos de personas en Andoain tras salir de prisión. /Unanue
Iñaki Igerategi e Ignacio Otegi fueron agasajados por un par de cientos de personas en Andoain tras salir de prisión. / Unanue

Damnificados por ETA relatan la ofensa que sufren con los homenajes a los asesinos de sus familiares

LORENA GIL

El 'ongi etorri' que el pasado fin de semana vecinos de Andoain tributaron horas después de salir de prisión a los dos etarras que «marcaron» a Joseba Pagazaurtundua puso el foco sobre este tipo de homenajes a miembros de la banda terrorista. El caso fue especialmente duro, ya que el recibimiento, con txistulari y brindis incluidos, se produjo una semana después de que la familia recordara al que fuera jefe de la policía local del municipio guipuzcoano en el decimoquinto aniversario de su asesinato. Pero lo que ocurrió en Andoain no fue una excepción.

Hace poco más de un año, una multitud, entre la que se encontraban varios menores de edad, recibió en el barrio donostiarra de Gros al etarra Javier Balerdi. Aplausos, vítores y aurresku de honor. Balerdi asesinó a cinco personas y fue condenado, además, como colaborador necesario de otros dos atentados. Una de sus víctimas mortales fue Ángel Jesús Mota. Funcionario de prisiones en Martutene, le disparó en la cabeza en 1990 mientras éste metía en el coche a su bebé de seis meses. Cuando dos años después del atentado Balerdi fue detenido, trabajaba como empleado contratado en el seno del grupo municipal de Herri Batasuna en el Ayuntamiento de San Sebastián.

El 'ongi etorri' se celebró el 21 de diciembre. «Nos dieron las navidades», evoca su hermano, Jorge Mota. «Fue volver a recordar el infierno que me tocó vivir junto a mi familia. Te sientes doblemente víctima y eso no se puede permitir. Sobre todo, por la memoria de los asesinados», defiende. «Inmorales, ofensivos, degradantes... La lista de adjetivos con los que describe los actos por los ex presos de ETA «es muy larga». Jorge estuvo hace una semana en Andoain, cuando decenas de vecinos homenajearon a los dos etarras que señalaron a Pagazaurtundua. «¿Por qué solo había seis personas para hacerles frente? Tenían que haber estado todos los partidos democráticos», considera. Jorge lamenta que «hoy por hoy, al no matar ETA, las movilizaciones se han reducido porque el terrorismo ya no preocupa». «Yo les digo a mis amigos: 'Paraos a pensar un momento la humillación que sufrimos... Y que nadie haga nada», expresa. Jorge considera que «quienes tienen la llave» para que esa clase de homenajes no se produzcan son los políticos. «Pero no vale con emitir comunicados, eso no es suficiente. Que se pongan delante de esa gente, que convoquen a los ciudadanos. La sociedad no tiene que ir por delante de ellos, al revés», mantiene. «Mucha gente dio la vida por la libertad de todos nosotros».

Recibimiento a Lander Maruri el viernes en Santurtzi y Jóvenes de un instituto de Hernani, durante un homenaje..

Más de 80 actos

El Observatorio de la Radicalización puesto en marcha por la asociación de víctimas Covite ha registrado y documentado 86 actos de homenaje a terroristas en Euskadi -el 44% en Gipuzkoa- y Navarra desde 2017. Especialmente numerosos fueron los 'ongi etorris' a ex reclusos de ETA, cuyo número alcanzó los 49. Otro tipo de actos documentados por la asociación que preside Consuelo Ordóñez son, por ejemplo, el «día del inútil», dedicado a la Guardia Civil en Etxarri-Aranatz, que incluyó la celebración del «tiro al fatxa». En total se han producido una quincena de hechos de este tipo. Desde el pasado año ha habido, asimismo, más de diez fiestas patronales en las que se ha aprovechado para lanzar proclamas a favor de los presos de la banda. El pasado ocho de febrero, con motivo de la celebración del jueves gordo de los carnavales de Tolosa, la plaza de toros del municipio sirvió de escenario para la celebración de un acto para reclamar la amnistía. En 1997, un pistolero de ETA asesinó en esos mismos carnavales al empresario Patxi Arratibel por no ceder ante la extorsión.

Los protagonistas

Marta Buesa
«No se deberían permitir estos actos desde ningún punto de vista. Ni social, ni educativo...»
Jorge Mota
«Nos dieron las navidades. Fue como volver a recordar aquel infierno por el que pasamos en 1990»
Ana Velasco
«Si no se atajan este tipo de homenajes, ellos se van a sentir impunes y van a ir a más»

«Durante muchos años hemos convivido con este tipo de actos y nos hemos anestesiado. Ha habido mucha tolerancia y, lo que es más grave, indiferencia», lamenta Marta Buesa. El pasado mes de junio, durante las fiestas del barrio de Judizmendi de Vitoria, se homenajeó al ex preso de ETA Diego Ugarte colocando una imagen suya presidiendo la plaza Sefarad. Ugarte fue condenado a más de cien años de prisión por el asesinato en el año 2000 del parlamentario socialista Fernando Buesa y su escolta, Jorge Díez. «Mi hijo estuvo en esas fiestas. No creo que se diera cuenta. Pero, ¿se imagina la gente que, por casualidad, ve el cartel de la persona que mató a su abuelo?», expresa Marta. Como hija del político del PSE reconoce que vivió aquel gesto como algo «ofensivo». «Y no solo porque fuera el caso de mi padre; me resultan ofensivos todos los recibimientos que se hacen también a otros miembros de ETA. Es una humillación para las víctimas porque parece que lo que hicieron en su día estuvo bien», expresa.

Nuevas generaciones

Marta, que enmarca este tipo de actos en el «aparato de propaganda y manipulación» de la banda terrorista, considera que los 'ongi etorris' no se deberían «permitir desde ningún punto de vista. Ni social, ni educativo...». «¿Qué pensaríamos si un hombre que ha asesinado a su pareja saliera de prisión y se le homenajeara nada más llegar a su pueblo? A todos los chirriaría», plantea. La hija de Fernando Buesa es consciente de que «la intervención judicial llega hasta donde llega», pero pide a los políticos que «den ejemplo» y a los ciudadanos que «reaccionen». «Nos quejamos cuando el tranvía pasa por nuestra calle, ¿por qué de esto no? El silencio no vale», lamenta. «Si de verdad hablamos de convivencia y reconciliación, estos actos deberían desaparecer», sentencia.

«Especialmente grave es que se transmita a las nuevas generaciones el mensaje de que arrebatar la vida está bien, que el hecho de que un asesino sea de tu pueblo es motivo para enorgullecerse», añade Ana Velasco. En octubre de 2016, alumnos de un instituto de Hernani homenajearon en el patio a 22 etarras. Entre ellos figuraba el nombre de José Manuel Aristimuño, alias 'Pana', vinculado con el asesinato del jefe de los Miñones de Álava Jesús Velasco. «Esos chavales tenían 17 años, la misma edad que yo cuando mataron a mi padre. ¡Qué diferencia entre quienes odian y quienes son odiados!», expresa.

La cifra

86
son los homenajes que Covite ha contabilizado en Euskadi y Navarra desde 2017

Ana no esconde su «tristeza de vivir en un país que tolera este tipo de actos, cuyas instituciones no están a la altura y no son capaces de garantizar el respeto a la dignidad de las víctimas». «Siento una vergüenza infinita», lamenta. Ana critica la «falta de humanidad» que se esconde tras cada homenaje a un terrorista. «El daño que hicieron es irreversible, pero encima se jactan de ello». «Si no se ataja -prosigue-, ellos se sienten impunes y van más allá. Y no nos engañemos, no solo humillan a las víctimas, sino a la sociedad». Velasco aboga por impedir estos actos «no solo desde el punto de vista legal, sino fomentando una educación en valores». «Que los jóvenes sepan que ningún pretexto vale para arrebatar una vida. Las instituciones tienen que dar un paso al frente y denunciar estos hechos, si no por ilegales, por amorales», apostilla.

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