Los sindicatos de la Ertzaintza rebajan el tono antes de reunirse mañana con la consejera

Imagen de los disturbios que protagonizaron radicales del Athletic y del Spartak de Moscú en Bilbao. /EFE
Imagen de los disturbios que protagonizaron radicales del Athletic y del Spartak de Moscú en Bilbao. / EFE

Reducen el nivel de sus protestas a la espera de conocer las propuestas del Departamento de Seguridad en el Consejo de la Policía vasca

David S. Olabarri
DAVID S. OLABARRI

Tregua a la espera del Consejo de la Ertzaintza que se celebrará mañana. Los sindicatos de la Policía vasca han optado por rebajar la tensión de las últimas dos semanas con vistas a la reunión que se desarrollará mañana con los principales dirigentes del Departamento de Seguridad. A pesar de esta pausa momentánea en las hostilidades, este encuentro se desarrollará, en todo caso, en un clima de máxima crispación.

Las ya tradicionales malas relaciones que vienen manteniendo las centrales sindicales y la consejería de Seguridad por temas laborales en los últimos años han llegado estos días a niveles que apenas se recuerdan en el colectivo. El fallecimiento del antidisturbios Inocencio Alonso durante los incidentes registrados entre radicales del Athletic y del Spartak y la protesta que protagonizaron unos 500 agentes a las puertas del Parlamento vasco, en la que se increpó a apenas unos pocos metros de distancia al lehendakari y su Gabinete, han derivado en un tenso cruce de declaraciones que ha amenazado con romper cualquier puente. El presidente del PNV, Andoni Ortuzar, calificó de «vergüenza» lo ocurrido en la Cámara vasca, cargos del partido jeltzale calificaron de «carroñeros» a algunos dirigentes sindicales y la propia consejera Beltrán de Heredia anunció sanciones para los convocantes de la protesta. Por su parte, algunos sindicatos amenazaron con una huelga encubierta en el próximo partido de alto riesgo entre el Athletic y el Olympique de Marsella, en forma de bajas laborales, y advirtieron de que no se iban a dejar amedrentar por las «amenazas» de la consejería.

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Huelga encubierta

En este contexto de máxima tensión -también política después de que el PNV se quedase solo en su petición de sanciones administrativas para los ertzainas-, el sindicato ELA ya optó por desmarcarse de la protesta que ellos mismos habían convocado junto a Erne y Sipe al entender que lo ocurrido en las puertas del Parlamento fue «más allá de la legítima petición de responsabilidades». Y Erne, la central mayoritaria, también ha optado por rebajar un punto el nivel de crispación a la espera de la reunión de mañana, en la que se abordará el plan de modernización de la Brigada Móvil. En su caso, lo ha hecho reduciendo el posible alcance de la huelga encubierta. Desde esta central se apuesta ahora por que los agentes acudan a los servicios médicos del Departamento de Seguridad para que «sean vistos y tratados», para que quede constancia de su estado de salud, y que no vayan directamente a los facultativos de Osakidetza.

La consejería plantea conceder una medalla al ertzaina fallecido

La consejera de Seguridad del Gobierno vasco, Estefanía Beltrán de Heredia, informará mañana a los sindicatos de la Policía vasca de su intención de conceder la medalla al mérito de color rojo a Inocencio Alonso, agente fallecido en «acto de servicio», cuando trataba de sofocar los altercados entre ultras del Athletic y del Spartak de Moscú.

La idea de reconocer la labor del agente de Brigada Móvil, que falleció de una parada cardiorrespiratoria, es uno de los puntos del orden del día del Consejo de la Ertzaintza, un encuentro que se celebrará mañana y en el que están representados los dirigentes del Departamento de Seguridad y los principales sindicatos de la Policía vasca.

También está previsto que la Consejería de Seguridad presente un «plan de modernización» de la Brigada Móvil. Esta unidad especial, tal y como adelantó EL CORREO en su edición de ayer, está compuesta de forma mayoritaria por agentes que superan los 50 años. De hecho, los ertzainas de esta edad rondan el 80%. Además, apenas realizan entrenamientos desde que les encomendaron otras tareas -como el traslado de presos y el apoyo a comisarías- y no están sujetos a pruebas físicas ni controles médicos de forma obligatoria.

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