''Selfies' con los policías, red de telefonía saturada, banderas variopintas... así fue la marcha

Agentes de policía reciben el apoyo de los manifestantes al paso de la manifestación. / E. C.

Los organizadores de la protesta, Societat Civil Catalana, admiten que se superaron todas sus expectativas: «La cifra de asistentes es 25 veces mayor de lo que esperábamos»

ÓSCAR BELTRÁN DE OTÁLORA

Las decenas de miles de personas que abarrotaron este domingo el centro de Barcelona en defensa de la Constitución y exigiendo al Govern que recupere «la sensatez» no podía ocultar su satisfacción -ni cierta sorpresa- por el enorme éxito de la convocatoria, que llamaba a esa «mayoría silenciosa» a echarse a la calle para hacerse oír. «Yo esto no lo he visto en la vida», decía estupefacto uno de los participantes de la marcha, que discurrió extremadamente despacio por las calles de la ciudad condal debido al gran número de asistentes. Aunque la cabecera de la manifestación ya había llegado a su destino sobre las 14.00 horas, a esa hora todavía había una multitud en el inicio del recorrido.

De hecho, las fuerzas de seguridad tuvieron que despejar algunos tramos para evitar problemas de saturación y tal fue el volumen de personas que la red de telefonía móvil se caía una y otra vez. Las ambulancias también se vieron en apuros, ya que tuvieron serios problemas para moverse y asistir a algunos ciudadanos que sufrieron mareos y desmayos debido al calor y las apreturas.

Voluntarios de Societat Civil Catalana, organizadores de la protesta, admiten que se han superado todas sus espectativas y estiman que hubo cerca de un millón de asistentes. «El número es 25 veces mayor del que esperábamos», aseguran. Sus cálculos están bastante alejados de los de la guardia urbana, que reduce la cifra de participantes a 350.000.

En la protesta, las banderas ondearon al viento. No sólo la catalana y la española, también la de la UE, las de distintas comunidades autónomas, la 'arcoiris' del colectivo gay... Algunos asistentes calificaron el acto como «la mayor manifestación españolista de los últimos tiempos». En ella, los miembros de las fuerzas de seguridad del Estado recibieron el apoyo de los ciudadanos, que se hicieron 'selfies' con ellos y les trasladaron su agradecimiento. Sin embargo, algunos mossos fueron recriminados. «Esta ya no es nuestra policía», espetó un grupo de manifestantes.

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