Sánchez avala el 21-D y augura la victoria de los no secesionistas

Pedro Sánchez, García-Page y Barreda, ayer en Toledo. /EFE
Pedro Sánchez, García-Page y Barreda, ayer en Toledo. / EFE

El líder del PSOE envía una carta a la militancia en la que defiende como «inevitable» la aplicación del artículo 155 después de intentarlo «todo»

NURIA VEGA

El límite temporal de la intervención de la autonomía catalana y la confirmación de que el proceso concluirá con el pronunciamiento de los catalanes en las urnas encaja plenamente con el planteamiento del PSOE, que ayer avaló la convocatoria electoral del 21 de diciembre. Su secretario general, Pedro Sánchez, respaldó la disolución del Parlament primero en una carta a la militancia y, después, en el congreso de los socialistas de Castilla-La Mancha. «Ganaremos las elecciones los que no vamos contra nadie, sino los que vamos a favor de la convivencia entre catalanes».

En las conversaciones que Sánchez y su equipo han mantenido con el Gobierno siempre estuvo sobre la mesa la oportunidad de celebrar los comicios «lo antes posible» dentro del plazo máximo de seis meses que fijaba el texto aprobado en el Senado. El apoyo al Ejecutivo en la gestión del desafío soberanista obliga, en todo caso, a los socialistas a un esfuerzo continuado por explicar los motivos de su consenso.

Esa ha sido la tónica de las últimas semanas y en ese contexto se entiende la misiva que Sánchez hizo llegar ayer a sus militantes. Un texto en el que sostiene como «inevitable» la respuesta del 155 tras intentarlo «todo», al tiempo que recuerda sus discrepancias políticas con Rajoy, cuya investidura se negó a facilitar hace un año. «Queremos una España diferente a la que nos propone el PP. Una España limpia de corrupción. Pero frente al asalto a la legalidad del independentismo, este partido siempre tendrá claro dónde estar», alega en la carta.

El líder del PSOE reconoció el trabajo ejercido por el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, designado ya, según los socialistas catalanes, como candidato a la Generalitat. También el presidente de Ciudadanos cerró filas en torno a su cabeza de cartel, Inés Arrimadas. Albert Rivera pidió a los partidos que no confían en su propia victoria, que dejen paso a los liberales y se sumen después «si quieren» a un gobierno alternativo.

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