Sánchez advierte de que la reforma del Estatuto debe alumbrar una Euskadi «unida»

Pedro Sánchez, durante la asamblea en el Palacio Euskalduna./LUIS ÁNGEL GÓMEZ
Pedro Sánchez, durante la asamblea en el Palacio Euskalduna. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

El líder del PSOE dice en Bilbao que el PP y C’s son «la misma cruz de la moneda»

IVÁN ORIO

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, advirtió este miércoles en Bilbao de que la reforma del Estatuto en la que trabajan los partidos en la ponencia del Parlamento de Vitoria debe servir para alumbrar una Euskadi «unida» y fuerte que le permita afrontar con garantías los nuevos desafíos del siglo XXI, un discurso integrador muy similar al defendido por Idoia Mendia en sus últimas apariciones públicas para subrayar la importancia del autogobierno. Lo hizo en una asamblea abierta con decenas de militantes y cargos internos e institucionales en el Palacio Euskalduna en la que fue su única referencia directa a la actualidad política del País Vasco, sobre la que pasó de puntillas para centrarse en la defensa de los valores de su partido frente a las «derechas» encarnadas por el PP y Ciudadanos; «la cruz de la misma moneda» que mantienen al país «paralizado».

El temor a quedar difuminado en medio de la permanente guerra dialéctica entre populares y naranjas y a que su mensaje esté condenado a la invisibilidad, el líder del PSOE se esfuerza por multiplicar su presencia en los debates públicos, tanto en clave interna como en el escenario general. En este contexto puso en marcha el pasado mes de enero una iniciativa para intentar cambiar el paso y centrar su discurso en los asuntos que «de verdad importan a los españoles», como las pensiones, la renta básica o el «rescate» de los jóvenes. Su propuesta, inspirada en la necesidad de recuperar protagonismo ante la bipolaridad Rajoy-Rivera, pasa por recorrer el país y mantener medio centenar de encuentros cara a cara con los militantes y simpatizantes socialistas y exponer los grandes retos del partido. Tras pasar por Valladolid y Toledo, ayer le tocó el turno a la capital vizcaína.

Sánchez se mantuvo fiel al guion y apostó por centrar su discurso en el panorama nacional, aunque esbozó algunas pinceladas sobre una eventual renovación del Estatuto. Su reforma, dijo, puede ser una «gran oportunidad» o una posibilidad «fallida» en función del enfoque que impregne su redacción. La solución será positiva, señaló, si sirve para fortalecer a Euskadi ante los próximos retos. El objetivo, añadió, sería la consolidación de una autonomía unida «en una España que avanza» y en una Europa de vanguardia. Lo contrario, dirigir los trabajos hacia un rumbo cercano al aislamiento, significaría perder una «buena» ocasión para una correcta actualización. Fue una forma muy sutil y velada de dirigirse al PNV para pedir mesura y diferenciar la realidad del País Vasco -donde su formación comparte tareas de gobierno con los jeltzales- frente al soberanismo catalán.

No sorprendió porque era lo esperado, pero el máximo resoponsable dejó claro al responder las preguntas de los militantes que su partido no va a apoyar los Presupuestos del Ejecutivo de Rajoy. Sánchez sostiene que el PP y Ciudadanos mantienen «paralizado» el país y que en realidad son la cara de la misma moneda, «también la cruz», pero con siglas distintas. Meter a ambas formaciones en el mismo saco y definir al PSOE como la única fuerza «de izquierdas» capaz de hacerles frente constituyó el eje central de una intervención que salpicó con permanentes referencias a la injusticia social, las amenazas sobre las pensiones y la brecha salarial entre hombres y mujeres. También aludió a su propuesta de que la banca, rescatada en su momento, devuelva ahora parte del dinero que recibió para que la hucha de la Seguridad Social esté garantizada en el futuro.

La autocrítica llegó en los instantes finales, cuando Sánchez se preguntó por qué el PP obtiene unos buenos resultados electorales que le permiten gobernar a pesar haber «reducido» la inversión en asuntos esenciales como la educación, la ciencia o iniciativas sociales. «Sin Presupuestos no puede hacer nada», lanzó. «Hablando de lo que hacemos mal los socialistas. No nos creemos que podemos ganar las elecciones para ganar a la derecha. Y lo podemos hacer. En las generales se verá que sólo una izquierda (la encarnada por el PSOE) podrá hacer frente a las dos derechas (PP y Ciudadanos», resaltó el dirigente socialista, quien denunció la utilización de las encuestas como «un elemento más de propaganda al servicio del poder».

Un ‘atrezzo’ muy estudiado

La secretaria general del PSE-EE, Idoia Mendia, fue la encargada de ‘presentar’ a Pedro Sánchez ante la militancia vizcaína. Lo hizo con una breve intervención en la que defendió a su partido como la única alternativa real al PP en España. Mikel Torres, máximo responsable de los socialistas en el territorio, se encargó de moderar el debate y de conceder la palabra a los decenas de militantes que acudieron a la asamblea en el Euskalduna.

No hubo tribuna de oradores, ni siquiera un atril para los oradores. Pedro Sánchez se dirigió a los militantes con un micrófono inalámbrico y lo hizo de pie, en el centro de la circunferencia que formaron las sillas para los afiliados. Fue su fórmula para responderles desde la cercanía en un 'atrezzo' muy estudiado.

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