El sacrificio

El expresidente catalán, que es un hombre de tan rara doctrina que sólo él puede creer en ella, ha confesado que hasta aquí ha podido llegar

El sacrificio
MANUEL ALCÁNTARA

El expresidente catalán, que es un hombre de tan rara doctrina que sólo él puede creer en ella, ha confesado que hasta aquí ha podido llegar. Ni un paso más, porque todos le han conducido al abismo. Está convencido de que han sido precisamente los suyos los que han elaborado su fracaso para lograr que no sea reelegido al frente de la Generalitat, pero no explica suficientemente quiénes son. Únicamente sabemos que no son los nuestros, pero el mayúsculo enredo catalán nos afecta a todos y la cúpula del ‘procés’ puede ser procesada por rebeldía y sus cuantiosos líderes pueden ir a la cárcel, que es un lugar más seguro que la intemperie. Nadie sabe si es un final de etapa o un alto en el camino, pero el independentismo ha sufrido un batacazo en Cataluña y la caída afecta a nuestras propias posaderas, porque esa región también es España, aunque la mitad de sus habitantes no quieran ser españoles.

Lo prometido ya no es deuda, sin duda. ¿Dónde puede refugiarse el prófugo? La confesión de don Carles Puigdemont, diciendo que han sido los de su propio bando quienes se lo han cargado, ha caído como un bombazo entre los independentistas, pero el Gobierno la ha recibido con cierta satisfacción. A enemigo que huye, puente de plata, pero no hay río que pase por ese puente, sino las piedras y el viento. La Seguridad Social ha cerrado 2017 con déficit récord de 18.800 millones, mientras los pensionistas ganan un 0,03% de poder adquisitivo. Cuando los números no salen, lo mejor es no hacerlos y seguir haciendo números de circo. Lo más preocupante es que los que estamos en la carpa también nos aburrimos. Prometer no arruina a nadie, pero agota la paciencia de todos mientras Cristóbal Montoro entreabre la puerta de las comunidades, que por cierto tienen pocas cosas en común.

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