rectificación con premio

Forcadell y los suyos evitan la prisión incondicional. A cambio tendrán que dar explicaciones ante el independentismo

Alberto Ayala
ALBERTO AYALA

Por una vez, y sin que sirva de precedente en el conflicto catalán que si por algo se caracteriza es por los cambios de guión a última hora, ayer las previsiones, de alguna forma, se cumplieron.

Hace siete días la jueza de la Audiencia Nacional, Carmen Lamela, decretaba prisión incondicional sin fianza para el exvicepresident de la Generalitat, Oriol Junqueras, y siete exconsellers. Ayer se esperaba que el Supremo se mostrara algo más indulgente. Algo. Y finalmente el juez Pablo Llarena lo fue. Pero ‘in extremis’ y a cambio de una rectificación en toda regla de los encausados, que no evitará una futura condena.

La presidenta del Parlament, Carme Forcadell, y los otros cinco compañeros que ayer comparecieron en el alto tribunal acusados de vulnerar toda clase de leyes y de desobedecer al Constitucional hasta en cuatro ocasiones para empujar el ‘procés’, jugaron con una notable ventaja respeto a los miembros del Govern que pasaron hace una semana por la Audiencia, de los que ocho siguen en prisión. La jueza Lamela se negó a posponer la citación para que los encausados pudieran prepararla mejor. El juez Llarena, en cambio, sí accedió.

¿Resultado? Los parlamentarios cambiaron ayer de estrategia. A diferencia de los consellers, ellos sí que contestaron a la Fiscalía. Luego fueron aceptando rectificaciones para evitar que el magistrado viera riesgo de reiteración de los delitos de que se les acusa -rebelión, sedición, y malversación de caudales- y terminara por decretar prisión incondicional contra todos ellos.

Así primero aseguraron que acatan la intervención de la autonomía catalana en base al 155 de la Constitución, algo que ya hicieron de facto semanas atrás al aceptar la disolución de la Cámara y la constitución de una Diputación Permanente. Luego degradaron la Declaración Unilateral de Independencia (DUI). Por último, cuando vieron que el fiscal seguía adelante con su propósito inicial de pedirles prisión incondicional, la expresidenta de la ANC y sus compañeros se comprometieron explícitamente a renunciar a la vía unilateral para alcanzar la independencia. Entonces sí, el magistrado firmó los autos de prisión bajo fianza.

El 'procés' es desde anoche más débil y bastante menos glamuroso que antes

Resulta humanamente comprensible que alguien en esas circunstancias haga lo que esté en su mano para evitar la prisión incondicional. Pero Forcadell, máximo símbolo del ‘procés’, que tantas veces se ha vanagloriado de «desafiar al Estado» y que ha reiterado hasta la saciedad que no daría jamás «un paso atrás», va a tener que dar muchas explicaciones al movimiento ‘indepe’ después de su rectificación en toda regla.

Tras el torpedo que supuso el auto de la jueza Lamela para las elecciones del 21 de diciembre, al dar alas al victimismo independentista, el Gobierno Rajoy confiaba en que el Supremo no echara ayer más gasolina al incendio catalán. El ministro del Interior lo reconoció y se mostró convencido de que el magistrado procedería contra la Mesa del Parlament de acuerdo a la ley, pero también al contexto social. Ocurrió.

El ‘procés’ es desde anoche más débil y mucho menos glamuroso para los suyos.

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