rectificación a la catalana

ERC y el PDeCAT negocian renunciar a la vía unilateral. Si se concreta, ¿les seguirán la izquierda abertzale y ELA?

Oriol Junqueras y Carles Puigdemont, en una imagen de archivo./AFP
Oriol Junqueras y Carles Puigdemont, en una imagen de archivo. / AFP
Alberto Ayala
ALBERTO AYALA

Era, es, uno de los epílogos más sensatos posibles para poner el punto y aparte a tanto desaguisado, y las dos principales fuerzas independentistas catalanas, ERC y los posconvergentes del PDeCAT, se han puesto manos a la obra. Todavía no hay nada cerrado, pero en pocos días podríamos asistir a una gran ‘rectificació’ a la catalana.

No se trata de que los soberanistas vayan a anunciar que regresan al carril autonomista en el que siempre estuvieron (caso de Convergencia) o que casi siempre acataron (Esquerra). Desafortunadamente, no. Pero, al menos, los nacionalistas de Junqueras y Puigdemont, de Marta Rovira y Marta Pascal, negocian desde la semana pasada incluir en los programas de sus respectivas coaliciones para las elecciones del 21 de diciembre una serie de puntos comunes entre los que podría figurar la renuncia a la unilateralidad. La CUP no está de acuerdo.

¿Adiós, pues, a la denominada ‘vía catalana’? ¿A caminar hacia la república desde la ilegalidad, razón que ha conducido a la cárcel a medio Govern y a los líderes de los dos grandes movimientos soberanistas catalanes, la todopoderosa y hoy desconcertada Asamblea Nacional (ANC) y Òmnium Cultural, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart?

Según uno de los textos que analizan republicanos y posconvergentes, su aspiración política pasaría a ser la de «conseguir una negociación bilateral con el Estado español y la Unión Europea». ¿Objetivo? Que a partir de ella, «y sin ninguna renuncia previa ni por parte del Parlament ni del Govern, se haga posible el acceso de Cataluña a la plena independencia, y la pacífica y efectiva articulación democrática de la República Catalana».

Seguro que el PNV espera hasta ansioso la respuesta de Otegi y 'Txiki' Muñoz

¿Y si la ‘vía bilateral’, la que aquí conocemos como ‘vía vasca’ o ‘vía Urkullu’, no condujera a la secesión que anhelan estos partidos y una parte de la sociedad catalana, como resulta bastante previsible de no variar radicalmente las circunstancias actuales? La pregunta carece de respuesta. Las cosas aún no han llegado tan lejos.

No es la única. De confirmarse el volantazo político que negocian republicanos y neoconvergentes catalanes supondría el reconocimiento explícito de fracaso político. Fracaso previsible, que ha tenido y sigue teniendo graves secuelas sociales y económicas para Cataluña y que ha inoculado en la política estatal tal grado de desconfianza hacia los nacionalismos que tardará en desaparecer, lo que en el ínterin dificultará la necesaria búsqueda de acuerdos.

Durante gran parte del tiempo que ha durado el desafío del secesionismo al Estado, singularmente en los dos últimos años, la izquierda abertzale y el sindicato ELA han abrazado con entusiasmo la ‘vía catalana’. Semana sí, semana también han convertido la exigencia al PNV a renunciar al gradualismo y la legalidad para subirse a ese tren casi en su único objetivo político.

Si la ‘rectificació’ de ERC y el PDeCAT se confirma, no al objetivo final sino a la vía para alcanzarlo, ¿harán otro tanto Arnaldo Otegi y ‘Txiki’ Muñoz, líderes de EH Bildu y ELA? El PNV esbozaría una amplia sonrisa.

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