Rebaja o bloqueo

Josu Erkoreka./
Josu Erkoreka.
TONIA ETXARRI

Por mucho que insista el portavoz del Gobierno vasco, Josu Erkoreka, en que la propuesta del PNV para el nuevo Estatuto no es soberanista sino «foralista al máximo» no lo ven así dos de los cinco grupos parlamentarios que integran la Cámara de Vitoria. Con su aspiración a que la idea de Euskal herría como nación quede grabada para la posteridad, negro sobre blanco y cincelada sobre mármol, el PNV ha logrado el entusiasmo de la izquierda abertzale a la que no preocupa que el consenso obtenido para reformar el Estatuto no sea todo lo representativo que debiera. Por eso EHBildu sigue presionando al PNV para que no tenga la tentación de rebajar sus planteamientos de máximos que a algunos les ha recordado los peores tiempos de Ibarretxe. Pero al lehendakari Urkullu sí le intranquiliza que el nuevo Estatuto quede muy debajo del ranking de calidad democrática que supondría un consenso que no superase el obtenido en 1979. Por eso insiste en la conveniencia de llegar a un « acuerdo amplio». Pero si los autores de la propuesta del PNV pretendían lograr una aprobación mayoritaria, no parece que estén en el buen camino.

Con el preámbulo de la discordia aparcado por una semana, ayer Joseba Egibar volvió a incluir el derecho a decidir en el Título preliminar. Y una distinción entre 'ciudadanía vasca' y 'nacionalidad vasca' que algunos de los presentes en la ponencia, quizás porque la propuesta no la recibieron por escrito con su redactado definitivo, no llegaron a comprender. Pero el derecho a decidir , aparte de contar con el descarte del PP, incomoda considerablemente a sus socios de gobierno en Ajuria enea, los socialistas vascos. Su presidenta Idoia Mendia lo ha rechazado siempre que ha tenido oportunidad. Porque no está contemplado en la Constitución y porque las promesas sobre fórmulas que no se pueden realizar son un engaño y solo generan frustración, como está ocurriendo en Cataluña. ¿El PNV podría enunciar el derecho a decidir sin ejecutarlo? Tendría el mismo valor documental. Por lo tanto cuando la próxima semana la Ponencia parlamentaria redacte una síntesis de las propuestas - ¿ cómo se unifica el derecho a decidir y el autonomismo?- los partidos que no estén de acuerdo tendrán que dejar constancia de su voto particular. Pero teniendo en cuenta que no se trata de una sentencia judicial sino de la propuesta del nuevo estatuto, una aprobación con votos particulares tendría un déficit preocupante. Si Podemos quiere que los socialistas estén en la foto del acuerdo tendrían que encontrar la llave estatutaria sin rebasar la legalidad. EHBildu desprecia a socialistas y populares porque son partidarios de la aplicación del articulo 155. Pero la política tiene muchas más aristas. Porque los socialistas , además, son socios del PNV en el gobierno vasco. Y los populares son también sus socios presupuestarios. Así está el Parlamento Vasco. Con una mayoría en el hemiciclo que no se corresponde con el pulso social. El último Sociómetro del gobierno vasco ha detectado que el porcentaje de ciudadanos que se sienten « solo vascos» se ha situado en un 19% de la población. Y los partidarios de la independencia, en un 21%. Ortuzar sabe que tendría que optar por una rebaja. No vaya a ser que la propuesta se le vaya de las manos. Como le pasó a Pascual Maragall en 2005. Que le quitó importancia a la definición de Cataluña como ' nación' porque, total, era el enunciado en un preámbulo. Y, vaya, dónde se encuentra ahora mismo Cataluña.

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