Rajoy pacta que la intervención en Cataluña acabe en elecciones

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ayer en su comparecencia ante los medios en Bruselas./EFE
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ayer en su comparecencia ante los medios en Bruselas. / EFE

PSOE y Ciudadanos presionan para que los comicios sean en enero y se pueda finalizar así la aplicación del 155

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

Elecciones catalanas en enero. La fecha sonaba desde hacía unos días por los pasillos del Congreso pero sólo ayer alguien, en este caso la exministra Carmen Calvo, se atrevió a hacerla oficial. La dirigente socialista, designada por Pedro Sánchez como su principal representante en la negociación con el Gobierno sobre la aplicación del artículo 155, aseguró en varias entrevistas televisivas que el asunto está ya decidido. El Ejecutivo, sin embargo, no quiso ir tan lejos.

El ministro portavoz, Íñigo Méndez de Vigo, argumentó que todavía es «muy pronto» para dar nada por cerrado. «Lo primero será restituir la legalidad, garantizar la convivencia y recuperar la neutralidad de las instituciones y esas no son cosas que se hagan de un día para otro. Probablemente el proceso debe acabar en unas elecciones pero hablar de una fecha -abundó- me parece prematuro». Algo similar apuntan otras fuentes del primer partido de la oposición. La negativa del Gobierno a delimitar de antemano el momento en el que los catalanes pueden ser llamados a las urnas responde a la asunción de que poner en marcha las medidas a las que habilita el hasta ahora inédito precepto de la Carta Magna no será sencillo. Es decir, que es un jardín en el que se sabe cómo se entra pero no cómo se sale ni cómo se transita.

El Gobierno quiere que la intervención total o parcial de la autonomía dure tres meses, a lo sumo seis La visión del ejecutivo

El planteamiento inicial sí es, según populares y socialistas, que la situación de excepcionalidad que supone la intervención total o parcial de la autonomía dure lo menos posible. En el Ejecutivo hablan de unos tres meses, a lo sumo seis. Y de ahí la meta de enero, a la que también hizo referencia el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, que no dudó en anunciar la existencia de un pacto para la fecha de los comicios y lamentó que Carmen Calvo adelantase públicamente la decisión, lo que no estaba previsto.

Pero Méndez de Vigo insistió en introducir un matiz: «Las elecciones tienen que hacerse bajo la premisa de que existe una convivencia pacífica, así que habrá que esperar a que se produzca esa circunstancia», dijo. Los detalles de cómo pretende el Gobierno lograrlo quedan para la comparecencia que hoy protagonizará Mariano Rajoy al término del Consejo de Ministros.

Junqueras rechaza las elecciones y la CUP duda si presentarse

El vicepresidente catalán, Oriol Junqueras, rechaza la celebración de elecciones, ya sean convocadas por el propio Govern o forzadas por la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Y garantizó que su Gobierno no las convocará porque «no es la mejor manera de avanzar» en la hoja de ruta soberanista. La CUP no solo se opone sino que estudia si se va a presentar en caso de convocarse, reflexión a la que invitó a las demás fuerzas independentistas, que deben resolver si en «esas elecciones se dan elementos democráticos como para participar».

En el entorno del secretario general del PSOE aseguran que sólo se han pactado con el jefe del Ejecutivo los principios básicos de la intervención. O sea, que debe ser «breve y limitada». Limitada no tiene por qué significar que no se asumirán las competencias de todo el Govern sino más bien, explican fuentes de la negociación, que la autoridad gubernamental designada se ceñirá a garantizar el funcionamieto de la Administración catalana en un plano técnico y no tomará decisiones que de tinte «político».

El portavoz del Ejecutivo fijó así cuatro objetivos esenciales: restaurar la legalidad constitucional, conculcada por el presidente de la Generalitat y otras autoridades autonómicas; garantizar la prestación de los servicios públicos esenciales; permitir la recuperación económica que, dijo, «en estos momentos está en serias dudas», y preservar los derechos de todos los catalanes, la «seguridad, la libertad y la pluralidad».

La socialista Carmen Calvo desveló la opción de enero, lo que generó incluso malestar en su grupo La fecha

Que en esa tarea será clave el control de Hacienda (ya casi pleno) y de los Mossos siempre se ha dado por descontado. Carmen Calvo, sin embargo, se atrevió a apuntar en otra dirección polémica: la radiotelevisión pública. Al ser interrogado al respecto en Bruselas, Rajoy mostró su sorpresa. «¿Quién ha dicho eso?», preguntó inicialmente. Luego evitó confirmar o desmentir nada. Y desde la dirección del PSOE se esforzaron por echar balones fuera.

Desgaste

La concreción de la dirigente socialista causó cierto disgusto incluso en sus propias filas. En el PSOE respaldan la aplicación del artículo 155 e incluso se vanaglorian de que, gracias a su intervención, las medidas que adoptará el Gobierno serán más mesuradas de lo que habría cabido esperar. Pero se resisten a hacerse corresponsables de lo que pueda ocurrir y se reservan el derecho a exigir, eventualmente, responsabilidades en el Congreso, como corresponde a su condición de partido de la oposición. El jueves, el secretario de Organización, José Luis Ábalos, ya advirtió de que sólo tras el Consejo de Ministros extraordinario de hoy, una vez se sepan las medidas que quiere tomar Rajoy, dirán si su respaldo es «absoluto, relativo o en qué grado».

El PSOE teme el desgaste de aparecer demasiado cerca del PP y está obligado a sus propios equilibrios internos. De hecho, a pesar de que el líder del PSC, Miquel Iceta, admitió que, vista la actitud de Puigdemont, no hay más salida que el 155, la portavoz de los socialistas catalanes en el Parlament, Alicia Romero, argumentó que la opción no gusta a su grupo y avisó a Ferraz de que no tiene «un cheque en blanco».

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