‘Rajada’ con coartada

Que a estas alturas Costa cite a Bárcenas como garante del rechazo del PP a la corrupción es para que Rajoy tiemble

‘Rajada’ con coartada
Alberto Ayala
ALBERTO AYALA

Recuerdan ese refrán que dice que ‘tantas veces va el cántaro a la fuente que al final se rompe’? Pues algo así le empieza a suceder al Partido Popular con la corrupción. Y digo lo de empieza porque esa vasija que se llama PP se agrietó ayer un poco más, pero aún no está hecha añicos como Convergència.

La Audiencia Nacional acoge el segundo juicio contra la ‘trama Gürtel’. A examen, la presunta financiación ilegal del otrora poderoso PP valenciano. Sí, el de Francisco Camps y la fallecida Rita Barberá. El mismo que en 2008 salvó el cuello a Rajoy cuando la ‘vieja guardia’ popular, encabezada por Aznar, trató de descabalgarle del liderazgo del partido para aupar a Esperanza Aguirre, hoy caída en desgracia después de que sus principales colaboradores hayan dado con sus huesos en la cárcel por chorizos.

Los cabecillas de la ‘Gürtel’ han ido tirando de la manta y esparciendo porquería contra los conservadores en los últimos días, no por bondad ni por arrepentieminto, sino para tratar de aminorar sus condenas. Ayer le tocaba ‘actuar’ al ex número dos de Camps. Y Ricardo Costa ‘cantó’, aunque también matizó.

«Sí, el Partido Popular de Valencia se financió con dinero negro», confesó al tribunal. Costa explicó que quien daba las órdenes para delinquir era Camps, quien rápidamente volvió a negarlo todo. Y que también se usó dinero negro para costear parte de los gastos de algún mitin de Mariano Rajoy.

Pero hubo más. Costa ‘rajó’, sí, pero tuvo exquisito cuidado en regalar a su partido una coartada y exonerar, de paso, a un tal Luis Bárcenas. No sé si les sonará.

En concreto aseguró que cuando tuvo conocimiento de lo que estaba sucediendo en Valencia lo puso en conocimiento del entonces tesorero nacional del partido. ¿Su respuesta? «Esa es una práctica prohibida en el PP nacional. Sería un Filesa dos», afirmó Costa que le dijo don Luis en alusión a la trama de financiación ilegal que salpicó al PSOE en los años 90.

¿Que les extraña? ¿Que no se lo terminan de creer? ¿Que directamente piensan que no es cierto dada la catadura ética, moral y política de ‘Luis, resiste’, que diría Rajoy? Ustedes mismos. Les confesaré que mis pensamientos al respecto tampoco son puros.

No sé Rajoy, pero yo me hubiera echado directamente a temblar tras conocer la coartada que les regaló Costa. Claro que yo carezco de la resistencia del presidente, así como de otras muchísimas virtudes que a él le adornan y a mí, no. Nada extraño que piense en seguir otra legislatura más. ¿Y otra? ¿Y otra? Un deseo que sigue sin venir acompañado de ideas.

Si Rajoy está hoy en La Moncloa es porque la oposición no se puso de acuerdo en su día para echarle. Si ha capeado hasta ahora el gravísimo temporal de la corrupción ha sido porque el desafío catalán lo ha tapado casi todo. Si hoy gobierna y tiene presupuestos -y espera volver a tenerlos en 2018 para agotar legislatura o para hacer coincidir las generales con las municipales y autonómicas de 2019- es porque no ha tenido empacho en pagar un altísimo precio al PNV.

La suerte y la astucia pueden seguir ayudando a Rajoy y al PP a seguir vivos, como hasta ahora. Pero también puede que no. Cualquiera en su lugar pensaría que lo prudente es preparar un relevo, con un rostro y, sobre todo, con ideas y formas nuevas. Pero cualquiera no es Rajoy.

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