«Quemamos tres carros enteros con documentos en un día de niebla»

David Marjaliza, ayer, a su llegada a la Audiencia Nacional./EFE
David Marjaliza, ayer, a su llegada a la Audiencia Nacional. / EFE

Marjaliza, conseguidor confeso de la ‘Púnica’, sentencia a Granados tras declarar que destruyeron pruebas después del soplo policial al político

Mateo Balín
MATEO BALÍNMadrid

David Marjaliza, autor confeso de la trama ‘Púnica’ y con un complicado horizonte procesal por delante, es hoy pese a todo un hombre liberado. Su colaboración con la Fiscalía Anticorrupción ya le valió en su día la salida de prisión y ayer dio muestras de hasta dónde está dispuesto a llegar para desgracia de Francisco Granados, su antiguo amigo de Valdemoro (Madrid).

Este empresario de 49 años declaró como testigo en el juicio por el presunto soplo policial al que fuera alcalde, consejero autonómico y secretario general del PP de Madrid, que se enfrenta en esta primera vista oral de ‘Púnica’ a tres años de prisión por revelación de secretos.

Lejos de desconocer los hechos, Marjaliza dio todo lujo de detalles sobre el conocimiento de Granados de que la Guardia Civil le estaba investigando. Dijo que éste le conminó a que destruyera sensibles documentos de la red corrupta almacenados en su oficina, donde presuntamente el político pasaba de forma periódica a recoger sus cohechos.

«No, no lo tires, quémalo porque la bolsa la pueden pillar. Quémalo en un día que haya niebla» fue exactamente lo que, según contó ayer Marjaliza en la Audiencia Nacional, le dijo Granados tras recibir un chivatazo del guardia civil José Manuel Rodríguez Talamino, otro de los acusados. A raíz de la alerta, el empresario empezó a «recoger todo» junto con su secretaria Ana María Ramírez, con la que llegó a buscar en internet cuándo haría niebla. Fue un mes después, en la primera semana de octubre de 2014, cuando llegó ese día y vino «un amigo a recogerlo todo y a quemarlo».

Éste se llama Eduardo de la Peña, «un ñapas que nos hace las cosas de los pisos, las goteras, nos arregla todas esas cosas» y que también viajó a Suiza, según la investigación, a buscar una nave en la que ocultar los cuadros y las plumas Mont Blanc que atesoraba Marjaliza. En total fueron «tres carros del Carrefour» llenos de «documentación de la Comunidad de Madrid y licitaciones», así como un cuaderno escolar en el que apuntaban las entradas y salidas de dinero negro procedente de comisiones ilegales y en el que detallaban las cantidades, las fechas, los políticos a los que iba destinado y la localidad madrileña que gobernaban. «Si era Parla, poníamos ‘P’. En el caso de Paco (Granados), le pusimos el mote de ‘Futuro’ porque esto fue en 1999, cuando no era alcalde, y ‘Futuro 2’ era José Luis Moreno, que fue luego alcalde», explicó.

15 años de cohechos

Antes de volver a entrar en materia, Marjaliza aseguró que nunca ha pactado con la Fiscalía, aunque un hecho objetivo es que él no está juzgado en esta pieza pero sí se aprovechó presuntamente de las advertencias de Granados. Posteriormente, añadió que había ayudado a pagarle al político las campañas municipales de 1999 y de 2003, además de «viajes a Ibiza, televisiones, escopetas y muchas otras cosas».

Fueron «tres carros» de supermercado llenos de «documentación y licitaciones»

Su secretaria declaró a posteriori y ratificó esta versión. Aportó el dato de que la agenda quemada tenía una antigüedad «de más de 15 años» y estaban anotadas «grandes cantidades» en euros y en pesetas, que podían llegar hasta 50.000 euros. Detalló que estuvieron durante una semana buscando documentación. «Pensamos destruirla y me dijo mi jefe que era mejor quemarla porque se lo había dicho Francisco (Granados)», porque si no «después se podía localizar en la basura».

A su entrada a la Audiencia Nacional, el que fuera mano derecha de Esperanza Aguirre aseguró que Marjaliza «es un delincuente confeso que además no acredita nada de lo que dice porque lo ha roto. Entonces, ante eso, ¿cómo se defiende uno? ¿Cómo uno demuestra que no ha ocurrido algo?», se preguntó.

Ya en la sala, la fiscal Carmen García concluyó que éste se aprovechó del soplo que le dio un guardia civil y que participó de manera «proactiva» en la destrucción de documentación que evidenciaba el pago en ‘b’ de comisiones a políticos. «Ustedes lo saben mejor que nadie, el Ministerio Fiscal no puede aportar esas evidencias porque se han destruido, sin embargo no tengo ninguna duda» de que existieron. «Nos llegó un anónimo después de la operación que decía que ese dinero se había escondido en determinados domicilios, concretamente el de un amigo (de Granados), el de la madre de este señor y de los suegros», afirmó.

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