Puigdemont: «El Estado ha dado una imagen de vergüenza en el exterior»

Tras votar a diez kilómetros de su colegio, que ha sido cerrado por la Guardia Civil, el presidente catalán ha denunciado el «uso irracional» de la violencia por parte del Gobierno

ANTONIO SANTOS

El presidente de la Generalitat ha cargado con dureza contra el Gobierno de Mariano Rajoy horas después de depositar su voto en un colegio de Cornellá del Terri, localidad gerundense situada a unos diez kilómetros de Sant Julià de Ramis, el municipio donde está situado su colegio electoral y que ha sido . En una comparecencia ante la Prensa, el dirigente nacionalista ha cargado contra el «uso injustificado e irracional de la violencia por parte del Estado», en referencia a la actuación de la Policía Nacional y la Guardia Civil en algunos colegios donde, ante la pasividad de los Mossos y la presencia de numerosos ciudadanos bloqueando las entradas, han tenido que emplearse con cierta dureza para incautarse de urnas utilizadas en el referéndum ilegal.

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«El Estado no ha impedido hoy el deseo de votar». El jefe del Ejecutivo autónomo ha advertido, en este sentido, que «la imagen exterior» que se trasladado «ha llegado a nivel de vergüenza» y ha censurado la «brutalidad policial injustificada», así como el uso de «porras y balas de goma». «Hoy el Estado ha perdido todo lo que aún no había perdido en las últimas semanas y los ciudadanos catalanes hemos ganado mucho más», ha insistido, antes de añadir que «queda claro ante la gente con dudas qué es aquello por lo que estamos luchando».

Agentes de la Guardia Civil en el colegio donde iba a votar Puigdemont.

La imagen de Puigdemont depositando la papeleta en una de las urnas ha sido distribuida rápidamente por las redes sociales y ha suscitado, incluso, el aplauso de dirigentes soberanistas como el presidente de la ANC, Jordi Sánchez. Como ha anunciado el Govern a las ocho de la mañana, se ha instaurado un censo universal, de tal forma que cualquier catalán puede depositar su voto en cualquiera de los centros electorales que hoy abran sus puertas. De ahí que Puigdemont haya podido desplazarse apenas diez kilómetros para eludir la acción de las Fuerzas de Seguridad del Estado, que tienen un mandato judicial para cerrar todos los colegios que estén llevando a cabo un referéndum que el Tribunal Constitucional ha decretado ilegal.

Por su parte, Oriol Junqueras, vicepresidente de la Generalitat, también ha logrado votar pasadas las diez. El colegio electoral donde debía hacerlo se ha tenido que trasladar a otro local del municipio barcelonés de Sant Vicenç dels Horts, del que fue alcalde durante varios años, después de haberse encontrado las puertas selladas con silicona. 'Por acto vandálico se traslada este colegio electoral a la Escola Sant Jordi', rezaba un cartel colocado en la puerta. Allí es donde Junqueras, entre vítores de la multitud, ha votado. «El resultado va a ser válido» a pesar de las dificultades con las que se han topado las decenas de miles de ciudadanos que quieren participar en el referéndum, ha proclamado.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha lamentado en Twitter que «Un presidente de Gobierno cobarde ha inundado de policía nuestra ciudad», en referencia a Mariano Rajoy. «Barcelona ciudad de paz, no tiene miedo», ha aseverado Colau, que a primera hora hacía cola para votar y soportaba la espera derivada de los problemas derivados del bloqueo informático policial para impedir la consulta.

La diputada de la CUP, Anna Gabrieltambién ha votado y ha defendido que «habrá un día en que no podrán más y entonces lo podremos todo». La CUP ha mostrado en Twitter una foto de Gabriel votando, aunque no específica donde lo ha hecho.

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