Puigdemont pone rumbo a la independencia y tensiona su Gobierno

Puigdemont se dirige hacia su despacho en el Palau de la Generalitat, el pasado martes./EFE
Puigdemont se dirige hacia su despacho en el Palau de la Generalitat, el pasado martes. / EFE

El presidente de la Generalitat ultima con su 'estado mayor' la proclamación de la república catalana

CRISTIAN REINO

Carles Puigdemont y el grupo parlamentario de Junts pel Sí (PDeCAT y Esquerra) se conjuraron ayer para que, esta vez sí, haya proclamación de la independencia en el pleno de la Cámara catalana que empieza hoy y seguirá mañana. Quince días después de que el presidente de la Generalitat frenara en el último momento, como consecuencia de las presiones de la Unión Europea y la conmoción que provocó la fuga de empresas, el contexto ha cambiado -encarcelamiento de los presidentes de la ANC y Òmnium y activación del artículo 155 de la Constitución- y el independentismo entiende que no tiene otra alternativa que declarar la república. Aunque sea una salida que provocará la detención de buena parte de los líderes del secesionismo y la aplicación con todo su rigor de la suspensión de la autonomía.

«No perderemos el tiempo con aquellos que ya han decidido arrasar el autogobierno» Carles puigdemont

Junts pel Sí y la CUP declararán la independencia con toda probabilidad mañana, durante la votación de las propuestas de resolución del pleno monográfico que el Parlamento ha convocado para dar respuesta al 155, tal como reclamó Puigdemont el sábado tras la decisión del Consejo de Ministros. Esta vez no habrá marcha atrás. Un segundo retroceso causaría una crisis interna.

El independentismo optará por la línea dura para preparar su resistencia a la intervención del autogobierno, que también el Ejecutivo central da prácticamente por inevitable. Mariano Rajoy prevé reunir a su Gabinete mañana mismo por la tarde, una vez que el Senado conceda el aval a la aplicación del 155, para aprobar el cese de Puigdemont y de todo su Govern, que sería efectivo el sábado. El lunes, los designados por el Ejecutivo para asumir las funciones de los destituidos llegarían a Barcelona y empezarían a trabajar sobre el terreno.

Moncloa prepara para el lunes el desembarco de los cargos que sustituirán al president y sus consejeros Aplicación del 155

Renuncia a acudir al Senado

Los últimos puentes de diálogo que quedaban entre las instituciones de Cataluña y las del Estado saltaron ayer por los aires cuando el president renunció a comparecer en el Senado, como estaba previsto, hoy o mañana. «Aplicarán el 155 igualmente», fue la escueta justificación que dieron fuentes de la Generalitat sobre el cambio de planes del jefe del Ejecutivo catalán. «No perderemos el tiempo con aquellos que ya han decidido arrasar el autogobierno. Seguimos», afirmó Puigdemont en las redes sociales.

Sin embargo, el martes pasado y ayer mismo habían insistido desde el PDeCAT en que el president iría al Senado. Incluso se llegó a especular con un cara a cara con Rajoy. La negativa a ir a la Cámara alta contradice la línea argumental del secesionismo, que siempre se ha declarado dispuesto a agotar todas las vías posibles de diálogo con el Gobierno y las instituciones estatales antes de apretar el botón rojo de la desconexión y de apelar a instancias superiores, como la UE. Quedará en el debe de Puigdemont, que en dos años no ha aceptado ninguna de las invitaciones para acudir al Congreso o al Senado a defender su propuesta de ruptura.

Fue la presidenta de la Cámara catalana, Carme Forcadell, quien comunicó a los grupos parlamentarios la decisión del presidente de la Generalitat, y en consecuencia anunció que el pleno del Parlament, que debía empezar hoy a las diez de la mañana, se trasladaba a las cinco de la tarde. En paralelo, Puigdemont confirmó que intervendrá en la sesión del Legislativo autonómico «sobre la aplicación del artículo 155 de la Constitución española en Cataluña y sus efectos posibles».

«No nos dejan otra opción»

Durante el pleno, el presidente catalán anunciará lo que ayer declaró Oriol Junqueras a la agencia norteamericana Associated Press: «El Gobierno no nos deja otra opción que proclamar la república». Este fue el mensaje que Puigdemont comunicó el martes por la noche en la reunión del ‘estado mayor’ del proceso, convocada de urgencia. Citó a sus consejeros, a los máximos responsables del PDeCAT y ERC y a los representantes de las entidades soberanistas.

Tensión máxima, habida cuenta de que en la reunión semanal del Govern, celebrada unas horas antes, hubo presiones de tres o cuatro consejeros para que pisara el freno y convocara elecciones, entre ellos Santi Vila o Meritxell Borrás, ambos del PDeCAT. De hecho, no es descartable una nueva crisis de gobierno -la última fue en julio con la salida de cuatro consejeros-, a la que podrían añadirse los republicanos Carles Mundó y Toni Comín, aunque ambos desmintieron que hubieran cuestionado la Declaración Unilateral de Independencia (DUI). Lo que sí confirmaron fuentes soberanistas es que los consejeros de Esquerra, con Junqueras a la cabeza, se opusieron a las elecciones. «Las elecciones no respetan el mandato democrático del 1-O», argumentaron.

Horas después, en la madrugada de ayer, el president convocó en el Palau de la Generalitat una cumbre con las entidades soberanistas para decidir la respuesta al 155. Sobre la mesa había varias opciones: elecciones, declaración de independencia y comicios, o solo proclamación de la república. De momento esta es la propuesta ganadora, «declaración y resistencia». Ayer, al cierre de esta edición, Puigdemont mantenía una nueva reunión con su Gabinete convocada por la noche y que se prolongó durante horas dada la fuerte tensión interna reinante.

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